Minería en Ecuador demandará 2.927 GWh de energía hacia 2034

La expansión minera metálica elevará el consumo eléctrico del sector en el país, impulsado por el desarrollo de proyectos de cobre y oro, como Mirador y Cascabel.

Minería en Ecuador demandará 2.927 GWh de energía hacia 2034
Imagen de archivo del campamento del proyecto Cascabel, en la provincia de Imbabura. Este proyecto minero es el que más energía demandará al 2034. Foto: Ministerio de Energía y Minas (2018)

La transición energética global está redefiniendo el mapa minero y energético de América Latina y el Caribe. El aumento de la demanda de minerales críticos, como cobre, litio, grafito y tierras raras —esenciales para vehículos eléctricos, paneles solares, baterías y redes eléctricas— impulsa un crecimiento acelerado del consumo energético del sector minero en la región.

Actualmente, la minería representa el 9% de la demanda eléctrica total de América Latina y el Caribe (ALC), con un consumo consolidado de 124.524 GWh en 2024.

Sin embargo, las proyecciones de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde) anticipan una expansión estructural del 62% hacia 2034, cuando el consumo del sector minero de ALC alcanzaría los 201.590 GWh.

En esa cantidad constan los 2.927 GWh de los proyectos mineros en Ecuador.

El incremento equivale a incorporar aproximadamente 77 TWh adicionales de demanda eléctrica en apenas una década, lo que convierte a la minería en uno de los principales desafíos para la expansión de la infraestructura energética regional.

"Las necesidades energéticas del sector minero representarán uno de los mayores desafíos de expansión para la infraestructura eléctrica de América Latina durante la próxima década". Olacde
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Ecuador en el mapa regional del cobre

En este escenario, Ecuador emerge como un país con potencial minero en expansión, especialmente por sus reservas de cobre y oro.

Durante los últimos años, señala el análisis técnico de Olacde, el desarrollo de proyectos de mediana y gran escala ha permitido al país posicionarse como un nuevo actor dentro de la minería metálica sudamericana.

El cobre adquiere una relevancia estratégica, debido a su alta conductividad eléctrica y térmica, convirtiéndose en un insumo esencial para la electrificación de la economía global.

La cartera de proyectos mineros ecuatorianos refleja el interés por asegurar el suministro de minerales en el contexto de la transición energética. Países como Perú, Chile (25% de la producción mundial de cobre), Argentina y Colombia ya mantienen una producción consolidada de cobre en la región.

No obstante, en el caso de Ecuador, el desarrollo de la minería metálica a gran escala mantiene desafíos relacionados con la estabilidad regulatoria (seguridad jurídica), la aceptación social y la planificación energética.

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Mirador y Cascabel liderarán la nueva demanda eléctrica

Entre los proyectos que liderarán este crecimiento en Ecuador destaca la expansión de Mina Mirador, en Zamora Chinchipe, operada por Ecuacorriente S.A.

La Fase II del proyecto requerirá una potencia máxima de 185 MW y un consumo estimado de 1.150 GWh anuales en plena operación.

A ello se suma Cascabel, proyecto desarrollado por SolGold, y considerado el principal hito de demanda minera proyectada en Ecuador hacia 2034.

Esta operación subterránea requerirá cerca de 180 MW de potencia y un consumo anual estimado de 1.570 GWh, debido a procesos electrointensivos como trituración, molienda y flotación.

La minera canadiense SolGold prevé comenzar la producción de cobre, oro y plata en Cascabel, en 2030; con una inversión de USD 4.200 millones.

En conjunto, los principales proyectos mineros permitirán que la demanda eléctrica del sector alcance los 2.927 GWh hacia 2034, con una potencia máxima agregada cercana a los 565 MW.

La cifra de 2.927 GWh equivale al consumo anual de 1,3 millones de hogares ecuatorianos y representará una de las mayores cargas industriales del sistema eléctrico nacional.

1.570 GWh anuales demandará el proyecto Cascabel, el mayor consumidor proyectado en Ecuador.

Desafíos para el sistema eléctrico ecuatoriano

El crecimiento proyectado también plantea desafíos importantes para el sistema energético nacional. La ubicación de los proyectos en zonas de cordillera y áreas amazónicas obligará a expandir la infraestructura de transmisión eléctrica, para garantizar el suministro continuo a operaciones industriales de gran escala.

Además, la alta dependencia de Ecuador de la generación hidroeléctrica (entre 70% y 80%) introduce riesgos asociados a la variabilidad climática y la disponibilidad de potencia firme.

Por ello, especialistas advierten sobre la necesidad de articular de manera temprana las políticas mineras y energéticas para evitar cuellos de botella en el abastecimiento eléctrico.

Los 2.927 GWh que demandará la minería hacia 2034 equivalen al consumo anual de alrededor de 1,3 millones de hogares ecuatorianos.
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Un reto regional para las próximas décadas

A nivel regional, Olacde sostiene que las necesidades energéticas del sector minero, "representarán uno de los mayores desafíos de expansión para la infraestructura eléctrica de América Latina durante la próxima década".

De acuerdo con estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, la demanda global de litio podría multiplicarse seis veces hacia 2040, mientras que la demanda de cobre aumentaría un 50% en el mismo período, impulsada sobre todo por la expansión de redes eléctricas, energías renovables y vehículos eléctricos.

La Organización considera que la viabilidad de los proyectos extractivos dependerá de garantizar nuevas inversiones en generación y redes de transmisión, capaces de sostener el crecimiento de la carga industrial.

La región cuenta con una combinación de recursos consolidados y emergentes que la posicionan como un actor estratégico para las cadenas de valor vinculadas a la transición energética.

Sin embargo, el desarrollo de este potencial también requerirá marcos regulatorios estables, mayor aceptación social de la actividad minera y una integración más estrecha entre las políticas energéticas y mineras.

En el caso ecuatoriano, el reto será equilibrar el crecimiento de la minería con la capacidad del sistema eléctrico nacional, en un contexto donde la demanda energética del sector podría convertirse en uno de los motores más relevantes del consumo industrial del país durante la próxima década.

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