Decreto 390 regula combustibles para generación eléctrica

El Decreto Ejecutivo 390 fija nuevas reglas y precios para combustibles destinados a generación eléctrica. Persisten los problemas en Coca-Codo Sinclair.

Decreto 390 regula combustibles para generación eléctrica
La Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, ubicada entre Napo y Sucumbíos, tiene una capacidad instalada de 1.500 MW. Foto: archivo Ministerio de Turismo

La crisis energética por la que atraviesa Ecuador en los últimos tres años, sumó este 22 de mayo de 2026 un nuevo capítulo.

Mientras la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair enfrenta problemas operativos por la acumulación de sedimentos, el Gobierno de Daniel Noboa puso en vigencia el Decreto Ejecutivo 390, una normativa que garantiza combustibles subsidiados para las centrales termoeléctricas públicas y redefine las reglas de abastecimiento para el sector eléctrico.

El Decreto reforma el Reglamento Codificado de Regulación de Precios de Derivados de Hidrocarburos y establece un esquema diferenciado para la venta de diésel y fuel oil, destinados a generación eléctrica.

La medida entra en vigor en un momento clave para el sistema energético nacional, marcado por una creciente dependencia de las centrales térmicas para sostener la demanda eléctrica del país.

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Subsidios para termoeléctricas estatales

La nueva normativa, vigente desde el 22 de mayo de 2026, dispone que EP Petroecuador entregue combustibles a precios regulados únicamente a las centrales públicas, mixtas o de capital 100% estatal, que operen dentro de los programas oficiales de despacho eléctrico y entreguen su energía al Sistema Nacional interconectado (SNI).

Los precios fijados por el Ejecutivo son:

  • Diésel para el sector eléctrico: USD 0,8042 por galón.
  • Fuel Oil 4 desde Refinería La Libertad: USD 0,48 por galón.
  • Fuel Oil 4 desde otros puntos de despacho: USD 0,62 por galón.

En contraste, las centrales termoeléctricas privadas deberán adquirir combustibles bajo esquemas de mercado. No obstante, el Decreto 390 establece un régimen transitorio de 30 días para que las empresas privadas que ya consumen combustibles puedan regularizar permisos y catastros ante la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH).

Además, el documento ordena mesas técnicas entre el Ministerio de Economía, el Ministerio de Ambiente y Energía, la ARCH y Petroecuador, para revisar las tarifas de infraestructura hidrocarburífera en un plazo máximo de 60 días.

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Más consumo de combustibles fósiles para electricidad

La entrada en vigencia del Decreto 390 coincide con un aumento sostenido en el uso de combustibles fósiles para generación eléctrica.

Datos oficiales sobre consumo energético entre 2016 y 2025 muestran que Ecuador incrementó el uso de diésel, fuel oil y crudo, para sostener la operación de las centrales térmicas, especialmente durante los períodos de estiaje registrados en 2025 (Ver gráfico).

El consumo de fuel oil pasó de 249,9 millones de galones en 2016 a 257,5 millones en 2025. El diésel aumentó de 185,2 millones a 195,5 millones de galones, mientras que el uso de crudo creció de 100,3 millones a 112,4 millones de galones.

En contraste, el consumo de residuo cayó 71,5% en el mismo período, pasando de 49,5 millones a 14 millones de galones.

Según los informes técnicos del sector eléctrico, el incremento en combustibles responde a la necesidad de intensificar la generación térmica para cubrir la demanda nacional cuando disminuye la producción hidroeléctrica.

La apuesta oficial: 920 MW termoeléctricos adicionales

En paralelo, el Gobierno quiere acelerar su estrategia de expansión termoeléctrica para 2026.

La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) anunció el pasado 20 de abril de 2026, un plan para incorporar 920 megavatios (MW) adicionales de generación térmica, como parte de una política orientada a dar “firmeza” al sistema eléctrico nacional.

El programa contempla:

  • El arrendamiento emergente de 525 MW de rápida instalación, con una inversión de USD 315,5 millones.
  • La adquisición de nueva infraestructura termoeléctrica por alrededor de USD 381,3 millones.
  • La reposición de equipos obsoletos en centrales existentes.

La estrategia responde al crecimiento de la demanda eléctrica, que actualmente aumenta entre 4% y 5% anual, impulsada por procesos de electrificación industrial y nuevas actividades de alto consumo energético.

Sin embargo, el fortalecimiento térmico implica costos elevados. La generación depende principalmente de diésel y derivados importados, cuyos precios internacionales han mostrado fuertes incrementos durante 2026 ocasionados en gran medida por el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán.

Solo en marzo, el costo de importación del diésel premium aumentó cerca de 67%, presionando el gasto estatal en subsidios y elevando el costo de producción eléctrica.

Coca Codo vuelve a mostrar la fragilidad del sistema

El contexto energético se agravó esta semana por nuevos inconvenientes en Coca Codo Sinclair, la principal hidroeléctrica del país, responsable de aproximadamente una cuarta parte de la generación nacional.

La central suspendió temporalmente sus operaciones debido a la alta carga de sedimentos arrastrados por las fuertes lluvias en la Amazonía. Eso ocasionó incluso cortes de energía en varias ciudades, el 21 de mayo de 2026.

Según el Ministerio de Ambiente y Energía, los niveles alcanzaron hasta 2.800 partículas por millón, superando ampliamente el límite operativo permitido de 800 ppm.

Tras varias horas de paralización, la hidroeléctrica retomó este viernes operaciones de forma parcial con tres de sus ocho unidades activas, generando alrededor de 230 MW, equivalentes al 15% de su capacidad instalada de 1.500 MW.

Los problemas en Coca Codo se suman a las amenazas estructurales derivadas de la erosión regresiva del río Coca, fenómeno que desde hace años pone en riesgo infraestructura estratégica de la central.

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Daños en el dique permeable

La crecida del río Coca volvió a poner en entredicho la efectividad del dique permeable construido para frenar la erosión que amenaza a la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.

La estructura, de 250 metros de longitud e inaugurada hace poco más de un mes, sufrió daños en al menos una cuarta parte de su extensión, tras un aumento del caudal que superó los 2.500 m³/s durante cerca de 20 horas, según reportes de la empresa operadora divulgados por el noticiero de Ecuavisa.

"La fuerza del agua arrancó pilotes soterrados y colapsó la pantalla de concreto diseñada para disipar la energía del río, dejando a la vista varillas dobladas y tramos destruidos del puente peatonal que conectaba la obra".

El dique, valorado en cerca de USD 19 millones, había sido presentado como una solución urgente frente al avance de la erosión regresiva del Río Coca. Sin embargo, tras el evento de este viernes, técnicos y autoridades reconocen la necesidad de su reconstrucción.

El ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, confirmó que la reparación será financiada por la contratista y anunció además la construcción de dos nuevas obras de mitigación aguas arriba, en los kilómetros 1 y 3 antes de la captación de la central.

Mientras se evalúan los daños, persisten dudas técnicas sobre la evolución de la erosión y sus posibles impactos en los sistemas de captación ubicados hasta 8 kilómetros río arriba, especialmente en el actual periodo de lluvias en la cordillera oriental.

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