Dique permeable de Coca Codo Sinclair se pondrá pronto a prueba

La culminación de la obra es un logro de la ingeniería, dadas las condiciones extremas de la zona. Su eficacia se medirá en el ya cercano invierno amazónico.

Dique permeable de Coca Codo Sinclair se pondrá pronto a prueba
Pilotes del dique permeable para ampliar el cauce del río Coca y proteger las obras de captación de la central.

Por Álvaro Samaniego

La batalla entre la ingeniería humana y la fuerza de la geología amazónica ha alcanzado un punto alto alrededor de la , en la provincia de Napo.

El 10 de abril de 2026, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) anunció el fin de la construcción del primer dique permeable.

Esta estructura, que demandó una inversión de USD 19 millones, es una apuesta por salvar la captación de agua de la joya de la corona del sistema energético nacional, que está en riesgo por la erosión regresiva del río Coca.

Un dique permeable se aleja del concepto tradicional de represa. Su función es actuar como un "freno hidráulico" diseñado para disipar la energía cinética del río Coca.

La estructura está compuesta por una pantalla de pilotes secantes (columnas de hormigón enterradas profundamente en el lecho) reforzada con enrocado de grandes dimensiones. Funciona como una rejilla colosal.

El diseño responde a una lógica de "punto duro". Al permitir que el agua pase a través de sus aberturas y retenga los sedimentos y rocas de gran tamaño, el dique obliga al río a depositar material aguas arriba.

El nivel del lecho se eleva y, fundamentalmente, permite ampliar el cauce de los actuales 80 metros a unos 200 metros. En teoría, al ensanchar el río, la velocidad y la profundidad del flujo disminuyen, restándole capacidad para seguir socavando las bases del cañón.

La obra fue diseñada con la asesoría del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (Usace). Los trabajos de construcción se extendieron por más de un año, bajo condiciones climáticas extremas.

La ubicación de este frente de batalla es estratégica: el sistema de protección se levanta en el sector del río Marker, aproximadamente a 1,2 kilómetros aguas abajo de las obras de captación de la central.

Esta posición busca crear una barrera física antes de que el fenómeno de erosión regresiva avance aguas arriba y alcance la infraestructura vital donde se desvía el agua hacia las turbinas.

En este gráfico de la Celec se observa la planificación inicial del dique permeable.

La erosión, respuesta de la naturaleza

 Para entender la magnitud del riesgo, hay que volver al 2 de febrero de 2020. Ese día, la emblemática cascada San Rafael, la más alta de Ecuador, colapsó y desapareció en cuestión de horas.

Este evento gatilló un fenómeno de erosión regresiva y vertical sin precedentes modernos. El río empezó a "caerse" hacia atrás, profundizando su cauce y carcomiendo sus márgenes con una voracidad aterradora.

El avance ha sido implacable. En noviembre de 2025, el frente erosivo se ubicó a tan solo 3,6 kilómetros de las obras de captación, gracias a las cuales la central puede generar electricidad.

En términos geológicos, esa distancia es un suspiro. Si la erosión alcanza las rejillas donde la central toma el agua para enviarla a las turbinas, la estructura colapsará por socavamiento. 

Uno de los puntos polémicos de esta historia es el reconocimiento oficial de los errores de planificación.

En la presentación de la obra, la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, cuestionó abiertamente la "falta de estudios" geológicos e hidrológicos profundos antes de la construcción de la central, en una zona de alta actividad volcánica y sísmica.

Un ha determinado que la propia operación de la central pudo haber sido un catalizador del desastre.

Según los investigadores, la retención de sedimentos en la parte alta del proyecto produjo un fenómeno de "aguas hambrientas": agua con menos sedimentos que golpea con más fuerza el lecho río abajo para recuperar su equilibrio sólido.

El estudio estima que esto provocó un aumento del 42% en la tasa de erosión medida en la estación de San Rafael.

Es la paradoja perfecta: la central construida para el desarrollo nacional aceleró el proceso natural que hoy amenaza con destruirla.

A pesar del optimismo gubernamental por la construcción del dique permeable, la comunidad de ingenieros y geólogos mantiene las banderas rojas levantadas.

La crítica principal apunta a la sincronía y ubicación. Algunos expertos sostienen que el dique llega tarde y que su construcción sobre un suelo inestable —compuesto por depósitos volcánicos antiguos- es un riesgo en sí mismo.

Carolina Bernal, geóloga experta en el fenómeno del río Coca, ha señalado a varios medios que "el río es un sistema vivo, con una potencia difícil de contener”.

Ha dicho también que “el dique es una intervención necesaria, pero no garantiza que el río no busque un nuevo cauce, rodeando la estructura por los flancos (efecto baipás) debido a la debilidad de las márgenes".

La otra duda es que esta obra no tiene precedente técnico probado para un fenómeno de esta escala, un asunto que no ha sido aclarado por las autoridades.

Una deficiencia estructural es que, durante años, el acceso a los datos de monitoreo en tiempo real del avance de la erosión ha sido restringido para académicos independientes.

Los asesores han dicho que la regresión real se podrá detener con la construcción de cuatro diques permeables y una serie de obras más. La pregunta que flota en el aire es: ¿qué pasará si el sistema falla? Ecuador depende en un 30% de esta central.

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La central se recibe con defectos

Mientras tanto, el Gobierno recibirá este fin de semana de modo definitivo la central Coca Codo Sinclair, diez años después de su inauguración. Lo informó la ministra Manzano.

Tras la visita del presidente Daniel Noboa a China (2025), la Celec retiró el arbitraje contra Sinohydro, la constructora.

Fue reemplazado por un laudo de la Cámara de Comercio Internacional, que fijó una compensación de USD 400 millones. La empresa china pagará la mitad en efectivo y el resto en obras de infraestructura.

Se estableció que PowerChina operará la central por 25 años, por un pago anual de USD 60 millones. A cambio, Ecuador liberará garantías por USD 170 millones y asumirá la responsabilidad de la erosión regresiva del río Coca.

Manzano indicó que la entrega se realizará bajo condiciones garantizadas, lo que permitirá iniciar de inmediato la operación y mantenimiento de la infraestructura.

Además, señaló que existen coberturas específicas para los distribuidores y que las fisuras detectadas han sido atendidas de forma constante.

El dique es, por ahora, una barrera de concreto frente a una naturaleza que reclama su cauce. Solo el próximo invierno amazónico dirá si es la salvación o simplemente un gasto más de una factura que no deja de crecer.

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