Ecuador solo consume 30 de sus 580 variedades de papa nativa
El consumo de este tubérculo formidable por sus características nutricionales, está lejos del de Perú y Colombia. Y el uso de fertilizantes está en niveles preocupantes
Casi no alcanzan los elogios para celebrar a la papa en su día internacional, cada 30 de mayo, tras ser instaurado por las Naciones Unidas desde 2023. En Perú se celebra el día nacional esta misma fecha desde 2005.
El tubérculo es originario de los Andes, en la región fronteriza entre Perú y Bolivia. Se comenzó a cultivar y domesticar hace aproximadamente 8.000 años (y según algunas evidencias hasta 10.000 años atrás) cerca del lago Titicaca.
El Banco de Germoplasma del Centro Internacional de la Papa (CIP), ubicado en Lima, Perú, reúne la diversidad de papa más grande del mundo, albergando miles de variedades nativas, silvestres y mejoradas para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola global.
El trabajo del Centro se enfoca en mejorar las condiciones alimentarias de países de todo el mundo como los africanos. No en vano la papa le ha dado la vuelta al mundo y guarda mucha historia como solución al hambre mundial.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la destaca como el tercer cultivo más consumido del planeta, después del trigo y el arroz. Es rica hierro, zinc, vitamina C, potasio, fibra.
En buenas condiciones de siembra y consumo, combate la anemia y la desnutrición crónica infantil. Además contiene antioxidantes y tiene cero grasas cuando se consume cocinada, por lo cual puede reducir el colesterol.
De lo más de 370 millones de toneladas al año a nivel mundial, en Ecuador se producen entre 300.000 a 420.000 al año, principalmente en Carchi, Cotopaxi, Chimborazo y Tungurahua. Crece entre los 2.800 y 3.500 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.)
Esta producción -puntualiza el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGAP)- involucra a cerca de 80.000 pequeños agricultores y genera un consumo per cápita de menos de 30 kilogramos anuales.
El consumo por persona en Ecuador es el menor de la región andina, mientras que en Perú es de 90 kilos y en Colombia de 50 a 55 kilos; esto, a pesar de que es un alimento natural, rico en vitaminas y hierro, destaca la publicación Argenpapa.
Las variedades en Ecuador
Según datos actualizados del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), el país alberga unas 580 variedades de papa entre nativas, mejoradas y especies silvestres.
De papas nativas, que destacan por su riqueza de colores, formas y sabores, existen más de 550 variedades, pero comercialmente solo se cultivan alrededor de 30 de ellas.
Las mejoradas son creadas por el INIAP para resistir plagas, enfermedades y cambios climáticos. Entre las más conocidas están la Superchola, Gabriela, Única y Libertad. La mayoría se encuentra en ll Catálogo de Variedades de Papa del INIAP.
Alrededor del 81% de la producción se destina al consumo fresco, mientras que el resto se dirige a la agroindustria. El rendimiento promedio ronda las 25 hectáreas, aunque Carchi -a mayor productora del país- suele alcanzar índices más altos.
En Ecuador, la papa es un cultivo semi-intensivo y tradicional. El MAGAP lo considera el pilar de la Agricultura Familiar Campesina (AFC), pues el sector concentra unos 80.000 pequeños productores, el 64% de la producción nacional de papa.

La papa y los fertilizantes
La FAO señala que el cultivo de papa tiene una alta demanda nutricional (especialmente de nitrógeno, fósforo y potasio), lo que a menudo lleva a los agricultores a aplicar exceso de fertilizantes para maximizar el rendimiento.
En Ecuador, aunque la mayoría de la producción proviene de pequeños agricultores, exige un uso intensivo de mano de obra y fertilizantes y agroquímicos para controlar plagas endémicas como la lancha y la polilla.
Las directrices y manuales de la FAO Knowledge Repository y el Manual de Buenas Prácticas de Manejo de Fertilización advierten que el uso desmedido de estos insumos en el cultivo de la papa genera tres problemas principales:
Impacto en la calidad: El exceso de nitrógeno, especialmente en la etapa final del ciclo, mantiene la planta creciendo y retrasa la maduración de los tubérculos. Esto reduce significativamente la acumulación de almidón y la calidad de la cosecha.
Contaminación ambiental: Los excedentes de nutrientes químicos no absorbidos por la planta son arrastrados por las lluvias, lo que provoca la contaminación de aguas subterráneas y superficiales.
Degradación del suelo: La aplicación excesiva y desequilibrada degrada la microbiología del suelo a largo plazo y reduce su fertilidad natural. Por eso es importantísimo partir del estudio de la calidad del suelo.
El nivel adecuado de fertilizantes para el cultivo de la papa varía según las características del suelo, pero los organismos técnicos internacionales como la FAO y centros de investigación de la región (como el Centro Internacional de la Papa (CIP) e INIAP) establecen parámetros generales muy claros.
Para alcanzar un rendimiento óptimo de manera sostenible, una dosis de referencia estándar por hectárea se compone de 125 a 150 kg de Nitrógeno (N), 100 a 300 kg de Fósforo (P) y 50 a 100 kg de Potasio (K). Según el cuadro siguiente, la papa en Ecuador sobrepasa el tope.

El INIAP y Agrocalidad, así como investigaciones especializadas y estudios universitarios, se ocupan de las causas y consecuencias de esta realidad: ¿Por qué se fertiliza en exceso la papa en Ecuador?
Al tratarse de suelos volcánicos, retienen y fijan con mucha fuerza el fósforo. Al no estar disponible para la planta, los agricultores aplican grandes dosis de fertilizantes fosfatados para compensar.
Hace falta, además, mayor análisis de suelo. Muchos productores tradicionales aplican abonos por costumbre o intuición en lugar de medir las necesidades reales de su terreno.
También existe la creencia infundada, en busca de resultados inmediatos, de que a mayor cantidad de químicos aplicados, mayor será la cosecha, ignorando que el suelo llega a un punto de saturación.
Las consecuencias en el ecosistema ecuatoriano son la pérdida de productividad por saturación del suelo, degradación y acidificación del suelo y costos de producción elevados, destinados a fertilizantes químicos.
El impacto ambiental de la sobrefertilización en las fuentes de agua de los páramos es un tema crucial, pues daña esas importantes fuentes hídricas de suma importancia para todo el ecosistema.
La búsqueda de fertilización orgánica o agroecológica han sido una constante preocupación.
Las mejores opciones de fertilización orgánica para el cultivo de papa en los suelos andinos de Ecuador incluyen el humus de lombriz, compost maduro para mejorar la estructura del suelo, bioles y tés de estiércol como bioestimulantes, y abonos verdes ricos en nitrógeno.
Las leguminosas como el chocho, vicia o trébol se cortan e incorporan al suelo antes de la floración para fijar nitrógeno atmosférico de manera natural, reduciendo la necesidad de fertilizantes químicos.
Por último, están las llamadas enmiendas minerales, como la ceniza de madera, excelente aporte de potasio, vital para el llenado y calidad del tubérculo , y la harina de rocas o fosfatos naturales, para suplir las altas demandas de fósforo del cultivo de papa.
En Ecuador hay buenas opciones con el Laboratorio de Suelos, Foliares y Aguas de AGROCALIDAD, El INIAP y laboratorios privados autorizados. Todo con el fin de que la papa sea un mejor aporte a la alimentación sin dañar los ecosistemas.
