Ecuador pone en marcha el sistema para medir el gasto climático
El Ministerio de Economía inició la implementación del sistema que permitirá identificar la inversión pública en cambio climático, ambiente y gestión del riesgo.
¿Cuánto dinero destina Ecuador a combatir el cambio climático? ¿Cuánto invierte en proteger los ecosistemas o en prevenir los impactos de desastres como inundaciones, sequías o incendios forestales?
Aunque el Estado financia cientos de programas relacionados con estos temas, hasta ahora no existía una herramienta que permitiera responder esas preguntas con precisión.
Esa situación comenzará a cambiar con la implementación de los nuevos Clasificadores Orientadores de Gasto Ambiental, Cambio Climático y Gestión del Riesgo de Desastres.
Se trata de una metodología desarrollada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), para identificar y dar seguimiento a los recursos públicos destinados a estos objetivos dentro del Presupuesto General del Estado.
Luego de oficializar la creación de estos clasificadores mediante una Resolución Ministerial, del 13 de julio de 2026, el Gobierno inició la fase de implementación.
De acuerdo con el Ministerio, el proceso comenzará este mes de julio, con jornadas de capacitación dirigidas tanto al equipo técnico del MEF, como a las entidades que conforman el Presupuesto General del Estado.
El objetivo es que la nueva metodología pueda aplicarse durante la elaboración de la Proforma Presupuestaria correspondiente al ejercicio fiscal 2027.
El Presupuesto General del Estado del Ecuador para 2026 asciende a USD 46.255 millones.

¿Qué son los clasificadores de gasto?
En términos prácticos, los clasificadores funcionan como un sistema de "etiquetas" dentro del presupuesto público.
Cada programa, proyecto o actividad financiado con recursos del Estado podrá identificarse según contribuya —o no— a objetivos ambientales, climáticos o de reducción del riesgo de desastres.
De esa forma será posible conocer cuánto dinero se planifica invertir, cuánto efectivamente se ejecuta y en qué sectores se concentra ese gasto.
Actualmente el Presupuesto ya clasifica los recursos por institución, función, sector, programa o fuente de financiamiento. Sin embargo, no cuenta con una categoría específica que permita identificar, de forma transversal, la inversión pública vinculada con el cambio climático o al ambiente.
Eso significa que, por ejemplo, un proyecto de restauración de bosques, una obra para reducir inundaciones o un programa de agricultura resiliente pueden estar distribuidos entre diferentes ministerios y entidades públicas, sin que exista un mecanismo que permita sumar toda esa inversión bajo una misma categoría.
Los nuevos clasificadores buscan resolver precisamente esa falencia.

Herramienta para mejorar la transparencia
Además de facilitar el seguimiento del gasto, el sistema permitirá mejorar la transparencia de las finanzas públicas y generar información más útil para evaluar las políticas ambientales del país.
El Ministerio explica que los clasificadores se integrarán al Sistema de Administración Financiera (eSIGEF), donde quedarán vinculados los programas, proyectos, actividades y partidas presupuestarias relacionadas con ambiente, cambio climático y gestión del riesgo.
Con ello será posible generar reportes específicos sobre los recursos programados y ejecutados, diferenciando gasto corriente, inversión y capital.
La metodología también permitirá relacionar esa información con distintos compromisos internacionales asumidos por Ecuador.
Entre ellos se encuentran las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), mediante las cuales el país reporta sus acciones frente al cambio climático en el marco del Acuerdo de París; las prioridades del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres; y, progresivamente, la futura Taxonomía Verde del Ecuador, que actualmente desarrolla el Gobierno para orientar inversiones sostenibles.
En la práctica, esta información facilitará tanto el monitoreo interno de las políticas públicas como la presentación de reportes ante organismos internacionales y potenciales financiadores de proyectos climáticos.

Una tendencia que avanza en América Latina
La incorporación de clasificadores presupuestarios para identificar el gasto climático no es exclusiva de Ecuador.
Durante la última década, varios países de América Latina han desarrollado sistemas similares para conocer con mayor precisión cuánto invierten en adaptación al cambio climático, mitigación de emisiones, conservación de ecosistemas y reducción del riesgo de desastres.
Organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han promovido este tipo de herramientas como parte de las reformas de las llamadas finanzas públicas verdes.
Contar con información más detallada sobre el gasto climático también facilita el acceso a mecanismos internacionales de financiamiento, mejora la planificación de las inversiones y permite evaluar si los recursos públicos están alineados con las metas nacionales e internacionales de acción climática.

La implementación será para todas las instituciones
El Ministerio confirmó que no habrá una fase piloto con un grupo reducido de entidades públicas.
En cambio, todas las instituciones que integran el Presupuesto General del Estado participarán simultáneamente en el proceso de implementación.
Como parte del acompañamiento, el MEF elaboró guías metodológicas específicas para cada clasificador y manuales dirigidos a los equipos técnicos que brindarán asistencia durante la aplicación.
Además, el proceso contará con el apoyo técnico del Banco Interamericano de Desarrollo y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Una vez que se emitan las Directrices para la elaboración de la Proforma Presupuestaria 2027, las instituciones deberán incorporar los nuevos clasificadores durante las fases de programación y formulación de sus presupuestos.
El Ministerio también anunció que prevé realizar un ejercicio de reconstrucción retrospectiva del gasto ejecutado desde 2022. "Este proceso -explica el MEF- consistirá en aplicar los nuevos criterios a presupuestos de años anteriores, para construir una serie histórica comparable".

¿Cómo se decidirá qué gasto es climático?
Uno de los principales desafíos será determinar qué programas realmente contribuyen a objetivos ambientales o climáticos.
Según explicó el Ministerio, el criterio principal será demostrar que cada programa, proyecto o actividad tiene una contribución directa y verificable a políticas relacionadas con el ambiente, el cambio climático o la gestión del riesgo.
La evaluación será realizada conjuntamente por las áreas de planificación y financiera de cada institución.
La metodología también distinguirá entre proyectos cuyo objetivo principal sea ambiental y aquellos donde el componente climático represente únicamente una parte de la intervención.
Por ejemplo, una obra de infraestructura podrá clasificarse parcialmente si incorpora medidas específicas para reducir riesgos climáticos, mientras que un programa de restauración de ecosistemas podría registrarse íntegramente como gasto ambiental.
Con este enfoque se busca evitar tanto la sobreestimación como la subestimación de la inversión pública destinada a estos objetivos.




