El Niño también amenaza el empleo y los ingresos en Ecuador
La Organización Internacional del Trabajo advierte que El Niño 2026-2027 afectará empleo, ingresos y actividades como pesca, agricultura y energía en Ecuador.
El Fenómeno de El Niño previsto para 2026-2027 tendrá efectos sobre distintas actividades económicas y podría afectar el empleo, los ingresos y las condiciones laborales en Ecuador, de acuerdo con una nota de políticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre los efectos del fenómeno en América Latina y el Caribe.
El análisis señala que el episodio podría alcanzar una intensidad moderada a fuerte en lo que resta del año y mantenerse hasta los primeros meses de 2027.
Para el período agosto-octubre de 2026 se proyecta una probabilidad del 100% de condiciones cálidas, mientras que para octubre-diciembre existe una probabilidad del 81% de que se alcance un pico de intensidad muy fuerte.
Las previsiones se sustentan en cálculos y proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial y el Centro Internacional de Investigación sobre el Fenómeno de El Niño (CIIFEN), con base en datos del Instituto Internacional de Investigación para el Clima.
La OIT plantea que los efectos sobre el trabajo se producen a través de una cadena que comienza con las alteraciones del clima y continúa con cambios en la producción, la infraestructura, los ingresos de los hogares y las condiciones laborales.
"El Niño 2026-2027 representa un importante desafío para el empleo y el trabajo decente en América Latina y el Caribe". Fabio Bertranou, Director Regional Adjunto de la OIT para América Latina y el Caribe.

Ecuador, entre los países más expuestos
El análisis ubica a Ecuador en dos grupos de especial exposición: los países de la costa del Pacífico Sur y aquellos con una alta dependencia de la generación hidroeléctrica.
En la Costa ecuatoriana, el fenómeno está asociado con la posibilidad de lluvias extremas, inundaciones, aumento de la temperatura del mar, aluviones y deslaves. Estos eventos pueden afectar simultáneamente a las actividades productivas, las vías de transporte y otras infraestructuras.
La OIT señala que los impactos no serán iguales en todos los países ni en todos los sectores. Las consecuencias dependen de las características climáticas de cada zona, de las actividades económicas predominantes y de la capacidad de respuesta disponible.
En el caso ecuatoriano, entre las actividades identificadas como particularmente expuestas están la pesca, la agricultura, la construcción, el transporte y la logística, además de la generación de electricidad.
Pesca y agricultura, más expuestas
El calentamiento de las aguas costeras puede modificar las corrientes marinas y la disponibilidad de determinadas especies.
Este cambio tiene efectos sobre la pesca artesanal e industrial y, por esa vía, sobre los ingresos de las personas que dependen de esta actividad.
La exposición es mayor para los trabajadores que dependen directamente de la actividad pesquera y que cuentan con menos mecanismos para compensar una reducción de sus jornadas o de sus ingresos.
La agricultura de la Costa también está expuesta a los cambios en las precipitaciones y a las inundaciones.
Las lluvias intensas pueden provocar daños en cultivos, mientras que la falta de agua en determinadas etapas de producción puede afectar el desarrollo de las plantas y reducir las cosechas.
La afectación de las vías también puede dificultar el traslado de productos desde las zonas de producción hacia los centros de comercialización.
La OIT incluye a los trabajadores rurales entre los grupos con mayor exposición a los efectos laborales de El Niño, debido a su dependencia directa de las condiciones climáticas y a la elevada presencia de empleo informal en estas actividades.

Infraestructura vial y energía
Las lluvias intensas, inundaciones, aluviones y deslaves pueden provocar daños en carreteras, puentes y otras infraestructuras.
Las interrupciones del transporte pueden afectar las cadenas de suministro y dificultar el movimiento de personas, materias primas y productos terminados.
La construcción también puede verse afectada cuando las condiciones climáticas impiden o retrasan las obras. Al mismo tiempo, las labores de reparación y reconstrucción pueden generar una demanda temporal de trabajadores.
Otro de los riesgos identificados para Ecuador está relacionado con su dependencia de la generación hidroeléctrica.
Los cambios en los caudales de las cuencas pueden reducir la disponibilidad de agua para las centrales hidroeléctricas. Una menor generación puede aumentar los costos de la electricidad y afectar las actividades productivas.
En su informe, la OIT identifica a Ecuador dentro del grupo de países, "cuya dependencia de la generación hidroeléctrica constituye un factor adicional de exposición".
Las restricciones en el suministro eléctrico pueden afectar la producción industrial y elevar los costos de operación de micro y pequeñas empresas.
La OIT identifica a Ecuador dentro del grupo de países cuya dependencia de la generación hidroeléctrica constituye un factor adicional de exposición.

Trabajadores informales, rurales y al aire libre
La OIT señala que los trabajadores informales, rurales y quienes realizan sus actividades al aire libre están entre los grupos más expuestos.
La informalidad es un factor relevante porque limita el acceso a mecanismos de protección frente a una pérdida temporal de ingresos o a la interrupción de una actividad económica.
A escala regional, casi la mitad de las personas trabajadoras se desempeñan en la economía informal. En este grupo se encuentran trabajadores con menor acceso a sistemas de protección frente a las consecuencias de una emergencia climática.
En Ecuador, esta situación puede afectar particularmente a trabajadores rurales, pescadores artesanales, comerciantes informales y personas que dependen de actividades realizadas directamente en espacios abiertos.

Calor, humedad y condiciones de trabajo
El aumento de las temperaturas y de la humedad puede afectar las condiciones en las que se desarrollan las actividades laborales al aire libre.
La nota de la OIT señala que la exposición a temperaturas elevadas puede generar fatiga y aumentar los riesgos de accidentes laborales.
También contempla mayores riesgos relacionados con enfermedades transmitidas por vectores y con enfermedades asociadas al agua.
Entre las medidas planteadas se encuentran pausas durante la jornada, disponibilidad de agua y descansos para los trabajadores expuestos a temperaturas elevadas.
Pérdida de ingresos y riesgo de trabajo infantil
Los daños en las actividades productivas pueden traducirse en una reducción de los ingresos de los hogares.
La OIT advierte que, en los hogares con menos recursos, la pérdida de medios de vida puede aumentar el riesgo de trabajo infantil. La reducción de los ingresos familiares puede llevar a que niños, niñas y adolescentes se incorporen a actividades destinadas a generar recursos para el hogar.
El fenómeno también puede afectar la seguridad alimentaria y provocar aumentos en los precios de los alimentos y la energía.
La OIT señala que la capacidad de respuesta de los países es un elemento importante para reducir los efectos sobre el empleo.
Entre las medidas identificadas para enfrentar este tipo de situaciones están las transferencias monetarias adaptadas a las emergencias y los programas de empleo temporal, vinculados con obras públicas.
En el caso de los trabajadores vulnerables, la ampliación de la cobertura de los sistemas de protección social es una de las acciones planteadas por la organización.
El análisis también destaca la importancia de contar con mecanismos que permitan activar estas ayudas, cuando ocurren eventos climáticos que afectan los ingresos de los hogares.

Sistemas de alerta y seguridad en el trabajo
La OIT plantea inversiones en infraestructura que pueda resistir mejor los efectos de eventos climáticos extremos.
Entre las áreas señaladas están las obras de riego y de control de inundaciones, así como la infraestructura necesaria para mantener la conectividad y las actividades productivas.
También recomienda fortalecer los sistemas de alerta temprana para disponer de información que permita anticipar los riesgos y adoptar medidas antes de que ocurran los eventos.
La nota plantea reforzar las medidas de seguridad y salud laboral frente a temperaturas elevadas y otros eventos extremos.
Para quienes trabajan al aire libre, se plantea incorporar criterios relacionados con la temperatura en la organización de las jornadas, junto con pausas, hidratación y períodos de descanso.
La OIT señala que estas medidas deben considerar también a los trabajadores informales, que tienen una menor cobertura de los mecanismos laborales existentes.
Diálogo social tripartito
La OIT también plantea el diálogo entre gobiernos, empleadores y trabajadores, como parte de la respuesta ante los efectos del fenómeno.
El objetivo señalado es acordar medidas que respondan a las condiciones de cada país y de los distintos sectores productivos.
La organización considera que la anticipación, los sistemas de protección social, la seguridad y salud en el trabajo, la infraestructura y los sistemas de alerta forman parte de las herramientas disponibles para responder a los efectos de El Niño sobre el empleo y los ingresos.
"La magnitud de los impactos de El Niño dependerá de la capacidad de los países para anticiparse con instituciones laborales sólidas, sistemas de protección social y diálogo social que protejan a las personas más vulnerables". Fabio Bertranou




