El Niño puede afectar a más de dos millones de ecuatorianos

El aumento de 3°C superaría los USD 2.000 millones en daños; solo se ha presupuestado el 1%. Cada dólar en prevención puede rendir hasta 10 veces.

El Niño puede afectar a más de dos millones de ecuatorianos
La prevención es necesaria y rentable y debe ser parte de las políticas públicas. Foto referencial/Pexels

A pesar de que la mayoría de previsiones científicas han advertido que el fenómeno El Niño, que está llegando al Ecuador, será fuerte o muy fuerte, los planes de prevención todavía no reflejan esta urgencia.

El 23 de junio de 2026 se cumplió el plazo para que los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) presenten sus planes de acción frente al evento El Niño 2026-2027, según la resolución del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional.

Esta información debe servir de base para evaluar capacidades institucionales, necesidades y riesgos específicos, fundamentales para proteger a la población y reducir posibles afectaciones, de acuerdo a la entidad. Aún no se han dado a conocer los resultados.

Esta actividad fue parte de la declaratoria de alerta amarilla en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias, ubicadas hasta los 1.500 metros de altitud.

La declaratoria obligó a activar los Comités Operacionales de Emergencia (COE) cantonales y provinciales, a actualizar planes de respuesta y a reforzar sistemas de alerta temprana.

El COE Nacional dispuso el mantenimiento urgente de la red vial y los sistemas energéticos, además de reforzar la capacidad de reacción y atención en hospitales y centros de salud. Uno de los últimos eventos ocurrió en la provincia de Pastaza.

El trabajo de respuesta lo coordina la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), entidad gubernamental encargada de liderar el Sistema Nacional Descentralizado de Gestión de Riesgos.

La carretera entre Sozoranga y Macará quedó bloqueada en marzo de 2026. Foto: Cortesía

Lo que dice el pasado

Estimaciones aseguran que directamente podrían ser afectados más de dos millones de ecuatorianos. El presupuesto de prevención por ahora no llega a los USD 20 millones.

Este cálculo no toma en cuenta los efectos indirectos por la emergencia hídrica en la Sierra y las probables fases de cortes de energía.

Los organismos internacionales coinciden en que El Niño 2026-27 será fuerte o muy fuerte. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima un 80% de probabilidad de consolidación.

Mientras tanto, las agencias estadounidense NOAA y la japonesa JMA advierten escenarios comparables a los mayores eventos históricos, registrados desde 1950.

Los modelos europeos (ECMWF y Copernicus) también proyectan anomalías oceánicas superiores a +2°C en el Pacífico central. Es decir, hay un calentamiento general de las aguas, por sobre los límites normales.

La misma NOAA ha advertido que este evento podría llegar a clasificarse entre los más intensos registrados en la historia desde 1950, año en que comenzó a guardarse los datos relevantes.

Si se toma como referencia eventos anteriores, se podría aventurar que cada grado Celsius de calentamiento significa pérdidas para el Ecuador de USD 820 millones.

Esto se relaciona con eventos anteriores. Los dos más fuertes registrados son los de 1997-1998 y 1982-1983. El primero dejó pérdidas de USD 2.869 millones en Ecuador, equivalentes al 14,6% del PIB, con una anomalía de +3,5°C.

Más de 15.000 viviendas fueron afectadas y miles de familias, desplazadas por inundaciones en la Costa ecuatoriana.

En el segundo, las anomalías oceánicas alcanzaron +5°C en el Pacífico oriental. Fue uno de los mayores eventos del siglo, con impactos devastadores en agricultura, infraestructura y salud pública en Ecuador y Perú.

Si se toma en cuenta los eventos anteriores y con fines exclusivamente pedagógicos, con anomalías de +3°C el costo podría bordear los USD 2.400 millones.

Este enfoque pedagógico permite traducir la evidencia científica en un lenguaje cotidiano: cada grado adicional de temperatura significa más inundaciones, más cosechas perdidas y más presión sobre los servicios básicos del país.

Las lluvias han dejado 113.773 personas afectadas, 17 fallecidos y miles de viviendas dañadas hasta mayo de 2026. Foto: Cortesía.

Las afectaciones directas

Los impactos directos incluyen inundaciones en la Costa, pérdida de cosechas, daños viales y riesgos sanitarios por proliferación de vectores como dengue y leptospirosis. Los impactos indirectos abarcan sequías en la Sierra, apagones eléctricos, encarecimiento de alimentos.

En la Sierra, el bache hídrico puede reducir la disponibilidad de agua para consumo humano y riego. La menor generación hidroeléctrica podría provocar apagones, afectando industrias y hogares en todo el país.

El Gobierno ha destinado hasta el momento USD 19,7 millones para enfrentar El Niño, principalmente en seguros agropecuarios y capacitación. La relación es lapidaria frente a los costos por pérdidas en un escenario extremo.

La evidencia internacional demuestra que cada dólar que se utiliza en prevención puede ahorrar entre 7 y 10 en reparación. Sin embargo, la inversión actual es mínima frente a las pérdidas históricas y las proyecciones de riesgo.

La evidencia científica es contundente: El Niño es inevitable y más aún en un escenario de calentamiento global, pero sus impactos pueden mitigarse.

El análisis internacional de los datos revela que la fase más fuerte sucederá entre octubre y diciembre de 2026 y que los efectos pueden extenderse hasta mediados del 2027.

La prevención es rentable y necesaria. Cada dólar invertido multiplica su valor en ahorro futuro y resiliencia comunitaria. El desafío es convertir la alerta técnica en preparación ciudadana.

Las autoridades deben liderar y organizar las tareas para trabajar con la comunidad en fortalecer drenajes, asegurar viviendas, proteger cultivos y planificar reservas de agua y energía. La prevención es la única estrategia responsable.