Inversión para asegurar el futuro de los páramos ecuatorianos
El buen manejo de este ecosistema permite garantizar las fuentes de agua. No solo se busca conservar el ecosistema sino el desarrollo de las comunidades.
El Proyecto Acción Nacional Páramos (PAN-Páramos) tiene ahora USD 4,4 millones para la conservación y restauración del ecosistema altoandino, junto al desarrollo de las comunidades que lo habitan.
El cuidado de esta enorme reserva de agua para millones de ecuatorianos, ha recibido un importante impulso.
PAN Páramos es una iniciativa ambiciosa, cuyo plazo de ejecución es de cinco años, y busca articular la protección ambiental con el desarrollo social.
"Es un paso decisivo hacia la conservación de los páramos a largo plazo", afirmó Carolina Rosero, directora de Conservación Internacional (CI) Ecuador.
Para la experta, esta movilización de recursos trasciende el ámbito ecológico, definiéndola como "una inversión para el futuro".
La conservación del paisaje altoandino requiere de un esfuerzo financiero multiactor robusto y continuo.
El mayor aportante es el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés). La ejecución del proyecto estará a cargo del Ministerio de Ambiente y Energía y Conservación Internacional.
También participarán la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y la Fundación Ecopar.
Destaca la capitalización de la Subcuenta Páramos del Proyecto de Conservación de Bosques, administrado por el Fondo de Inversión Ambiental Sostenible (FIAS).
Este fondo patrimonial, que ya había recibido un aporte de más de USD 400.000 por parte de Produbanco, se nutre ahora con USD 500.000 adicionales entregados por la misma institución.
Estos recursos servirán para financiar a largo plazo los incentivos económicos directos entregados a quienes asumen el cuidado del ecosistema.

Las metas del proyecto son ambiciosas. La iniciativa proyecta mejorar la gestión de más de 180.800 hectáreas de áreas protegidas, restaurar 400 hectáreas degradadas e incorporar 40.000 hectáreas bajo nuevos mecanismos de conservación.
El trabajo iniciará en zonas prioritarias como la Cordillera Oriental de Carchi y la cuenca Machángara-Tomebamba en Cañar, beneficiando directamente a 5.400 personas.
Luis Suárez, experto en páramos, afirmó que "lo realizado por CI-Ecuador en los páramos y en los manglares es potente: unir e integrar elementos políticos, la educomunicación, económicos, ciencia, gobernanza y gestión".
Sin embargo, Suárez es enfático al advertir que la conservación no puede estar desligada del bienestar humano.
"Quizás hay que incorporar con más fuerza la lucha contra la pobreza, lo cual implica -entre otras cosas- fortalecer los procesos de salud, educación y acceso a servicios básicos en estos ecosistemas claves, pero socialmente olvidados y marginados", reflexionó.

La presencia del páramo
Este ecosistema vital para Ecuador tiene 1’514.267millones de hectáreas, distribuidas en 17 de sus 24 provincias.
La mayor superficie se concentra en Napo (16,5%), Azuay (14,1%), Chimborazo (12,9%) y Pichincha (9,7%).
El 73% de esa superficie ya está bajo algún mecanismo de conservación; el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) cubre el 44% (676.984 ha), Bosques y Vegetación Protectores el 20%. Hay corredores de conectividad (9%) y el Proyecto de Conservación de Bosques (5%), entre otros.
Se considera páramo al territorio ubicado entre 3.300 y 4.800 de altitud (más bajo en el sur, desde 2.800 msnm).
Sus aportes son invaluables: actúan como sumideros de carbono, albergan una rica biodiversidad y son reguladores hídricos esenciales para el suministro de agua potable.
No obstante, el ecosistema enfrenta presiones críticas. La expansión agrícola, la ganadería, las quemas y las especies invasoras están degradando estas zonas.
Los riesgos se agravan con la minería ilegal y los embates del cambio climático, que provocan sequías e inundaciones extremas.
Este nuevo proyecto corona un esfuerzo que tomó impulso en mayo de 2021 con la declaratoria del Día Nacional de los Páramos en la Asamblea Nacional.
"Para mí es muy gratificante ver que las cosas se van entrelazando y una declaratoria da paso a otras cosas, sin perder de vista el manejo integral de un ecosistema tan especial", concluyó Suárez, quien trabajó desde la concepción del proyecto.
Los siete ejes de este plan son conservación de ecosistemas de páramo; restauración del paisaje altoandino; uso sostenible de páramos y fuentes hídricas; investigación, monitoreo participativo y diálogo de saberes; gobernanza y gobernabilidad; sostenibilidad financiera y educación, comunicación y capacitación ambiental
Con PAN Páramos, el país busca asegurar que las políticas públicas se traduzcan en protección real y prosperidad para la montaña.

