Cuatro acciones para defender el páramo de la frontera agrícola

Expertos coinciden en la urgencia de determinar las condiciones del páramo, monitorearlas permanentemente, llegar a acuerdos con propietarios y educar. 

Cuatro acciones para defender el páramo de la frontera agrícola
Avance de los invernaderos en Cayambe, con dirección hacia Mojanda. Fotos: Youtopia Ecuador.

El crecimiento de la frontera agrícola es una de las causas del deterioro o pérdida de los páramos en Ecuador. Uno de los ejemplos visibles son los invernaderos que ganan cada vez más altitud en los cantones pichinchanos Cayambe y Pedro Moncayo.

Esos dos cantones concentran el 66% de los cultivos de flores en Ecuador, en especial de rosas. Se trata de una actividad que posibilita que Ecuador sea el segundo mayor exportador de rosas y el tercer mayor exportador de flores a escala mundial. 

El resto de la producción se distribuye en Cotopaxi (27%); Azuay y Cañar, en el Austro, e Imbabura y Carchi, en el norte (7%). La industria generó en 2025 más de USD 1.045 millones y representa casi la mitad de los productos no tradicionales primarios exportados, destaca el Gobierno. 

La floricultura formal tiene certificaciones que le permiten entrar a mercados mundiales, lo cual significa uso de plásticos y fertilizantes bajo procesos controlados. También están las fincas informales que representan el 20% de la producción y, como es notorio también en Chimborazo, trepan a los páramos.

Ocho provincias andinas producen rosas; el 20% es informal
La informalidad se detecta sobre todo en Pichincha y Cotopaxi. Los problemas en regalías y producción pueden generar abusos. La capacitación es una vía.

En conjunto, esta actividad formal e informal, junto a otro tipo de cultivo, puede llegar a ser, no ya un asunto de contaminación visual, sino una alerta para la conservación de los páramos, tanto por la utilización del agua como por el uso de fertilizantes.

Estos ecosistemas son considerados frágiles e importantes “para la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad, la mitigación y adaptación al cambio climático y la garantía del derecho humano al agua y a un ambiente sano”, por el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE).

¿Cómo mantener los páramos en buenas condiciones? Este medio preguntó a especialistas que participaron en el Simposio Páramos conectados: unidos por el agua, la naturaleza y las comunidades.

Las respuestas involucran a varios actores que interactúan con este importante ecosistema. Van desde establecer sus condiciones actuales y su medición permanente, hasta los acuerdos con los propietarios -sean comunitarios o privados- y la educación.

Todo esto, dentro de las normas vigentes, principalmente el Acuerdo del MAE de abril de 2026, que establece los lineamientos para fortalecer la conservación, restauración y usos sostenible de los páramos.

A su vez, esta normativa se refiere al “Plan de Acción para la Conservación, Restauración y Uso Sostenible de los Páramos PAN–Páramos”, aprobado en septiembre de 2023, y que se vuelve el sistema referencial para elaborar los planes de manejo del ecosistema páramo.

Entender qué está pasando

El experto Luis Suárez estima prioritario revisar el estado de los 11 tipos de páramos establecidos en Ecuador, incluyendo los de las áreas protegidas -tanto con gente y sin gente-, y entender qué está pasando, cuáles son sus amenazas y cómo recuperarlos. 

“¿Qué pasa con las especies, algunas de las cuales están muy amenazadas como los cóndores, por ejemplo? Tal vez va a implicar el manejo del ganado en algunas zonas, porque el cóndor va a necesitar alimento, y eso implica trabajar con ganadería sostenible en el páramo”, reflexiona.

A su juicio, también se debe trabajar en cómo aprovechar los recursos del páramo, pues se trata de comunidades que necesitan actividades económicas sostenibles. A su juicio, la expansión de la floricultura hacia los páramos es una gran preocupación y viene también ligado al uso de agua y los pesticidas, lo cual genera -dice- ya otro tipo de impacto.

“Hay que pensar en alternativas y controlar el avance de la frontera agrícola que cada vez se va para arriba y genera transformación y, en algunos, casos degradación de los páramos”: Luis Suárez

Concluye que, junto con la educación, el monitoreo del páramo es una gran prioridad, lo cual implica que en los próximos años se debe poner una gran energía en sistemas de información y monitoreo, como el que se hace en el caso de la palma africana para que los productos puedan comercializarse en Europa.

Educar y medir, tareas pendientes

El experto Ángel Onofa opina, por su parte, que las amenazas al páramo hay que analizarlas caso por caso, y enfrentarlas desde diferentes aristas. "A veces pensamos que la mejor arista es el control, la vigilancia o el marco legal, pero creo que hay otras que pueden también surtir efectos", dice.

Él cree en la creación de conciencia, de difusión, sobre lo que es el páramo y lo que significa destruirlo como tal. Y no solo informar que se destruyó una hectárea sino que la gente conozca que ese páramo nos ayudaba a regular el agua y es fundamental para la agricultura, para las familias campesinas, para las ciudades.

Por ejemplo, dice, la medición es una tarea pendiente tanto en función del PAN-Páramos como en el Acuerdo del 29 de abril de 2026, donde se establecen los lineamientos para la autoridad ambiental, para los gobiernos autónomos descentralizados y para los propietarios comunitarios y privados.

"Uno de esos temas gruesos que hay que trabajar es en la actualización de la información, hacer un monitoreo y conocer exactamente cuántas hectáreas de páramo están intervenidas y necesitan priorizarse para restauración": Ángel Onofa

Frente a la pregunta sobre las mediciones actuales, responde que se cometería un riesgo enorme al dar un dato. Hay mapas, se puede hacer una aproximación, ver áreas donde hay intervenciones, pero un número matemático no existe. Y por eso también creo que es clave poner diferentes aristas, acciones, señala.

Pero, por otro lado, dice, sí se ha medido cuántas áreas están protegidas y cuántas están en manos comunitarias. En el PAN-Páramos se señala que el 44% de páramos están protegidos en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), pero ahí también, señala, hay que hacer un trabajo fuerte porque hay otros mecanismos de conservación y todavía no se visibilizan.

Por último, resalta que hay áreas protegidas comunitarias, privadas, que hacen esfuerzos de conservación. "Me atrevería a pensar que el porcentaje de conservación es mucho más grande, pero quizás todavía hay un buen porcentaje fuera de estos mecanismos donde hay que trabajar, crear áreas protegidas con las comunidades, los actores locales, entre otros".

La dificultad de medir

Juan Espinoza, especialista de Mapbiomas, explica que de lo que se trata es de evitar la subjetividad frente a imágenes compuestas por píxeles. Dentro de un pixel (que representa un área de 30 por 30 metros) hay una mezcla espectral de vegetación, rocas, agua, a veces bruma.

Entonces nosotros intentamos analizar los valores que señala ese pixel descompuesto y decir cuántos corresponden a suelo, cuántos a vegetación, a agua, etc. "Tenemos que trazar unos umbrales porque esa es parte de la ciencia, y trabajar con esos umbrales. Cuando hay dudas viene el trabajo de los expertos y tenemos que volver a clasificar el pixel para tener un dato más preciso".

El experto Robert Hofstede es optimista frente a la pregunta de cómo se puede medir los páramos en Ecuador y poder ver su evolución. Empieza diciendo que "sí hay formas de medir, pero hay que encontrarlas. Lo primero es definir en un mapa qué es páramo para poder decir si aumenta o si disminuye o si cambia de estructura".

Acota que, de forma natural, la transición de bosque andino a páramo es muy gradual, se trata de centenares de metros. "Entonces, ¿en dónde pones la línea de dónde es páramo? Con el cambio climático, inclusive si fuera completamente natural y sin intervención humana, se complica", señala.

Además, la intervención humana ha causado que la mayoría del bosque natural desaparezca y lo que tenemos ahora como límite inferior de páramo hay cultivos, pajonales, pastizales, que en imágenes satelitales tú haces la verificación es muy difícil de distinguir, pero todavía se podría hacer, dice.

El problema es aún con los pastizales, con pastoreo y quema. "En cierto momento sigue siendo pajonal pero el problema es si lo llamamos páramo o no. El problema es que cuando finalmente superamos estos desafíos de poner un límite, de pronto es exacto o no es exacto".

Coincide en la dificultad de interpretar los pixeles y la dificultad de llegar a establecer si al perder un pajonal se ha perdido páramo, y añade otra: la verificación a lo largo del tiempo. "Se puede, pero son dificultades que superar".

Explica que si bien hay mucho más porcentaje de páramos en áreas protegidas, el problema es que muchos páramos, en general, y no solo en áreas protegidas, son en tierras comunales o particulares, y la gente quiere usarlos.

"Si tienes derechos ancestrales, en comunas, en propiedad privada casi no hay ley que te obligue a conservar. Aunque es área protegida, tú tenías la tierra antes y te imponen un área protegida y no fuiste compensado, poco puede hacer la gente", dice.

"No es cuestión de control sino de manejo. Hay el ejemplo del páramo del Antisana, donde se está recuperando entre el Estado y los municipios, y con los hacendados están haciendo un buen manejo": Robert Hofstede