La conectividad y las áreas de uso sostenible ayudan al páramo
Hay evidencias visuales que muestran que la destrucción del ecosistema va más rápido que las acciones para conservarlo. Un debate por el Día de los Páramos.
Como todos los años, decenas de actores se reunieron para proponer, en el Día Nacional de los Páramos, el 23 de junio de 2026, un nuevo concepto: la conectividad.
Este principio se está extendiendo rápidamente en el Ecuador, pero generalmente se ha concentrado en zonas geográficas alrededor del piedemonte andino y la planicie amazónica.
Hay corredores que involucran directamente al páramo, como los dos que parten del Parque Nacional Llanganates (PNLl). El Parque protege 219.707 hectáreas de bosque primario andino y páramo que está entre 1.200 y 4.500 m de altura.
El primero es el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay, un área de conectividad de unos 92.148 hectáreas que conecta al Parque Llanganates con el Parque Nacional Sangay en el piedemonte andino-amazónico, permitiendo el flujo de fauna.
El segundo es el Corredor altitudinal Llanganates-Yasuní, concebido como zona estratégica para la protección de ecosistemas andino-amazónicos. Une al Parque Llanganates con la Reserva de Biósfera Yasuní.
Puede considerarse como parte de la conectividad de los páramos el Biocorredor Andes Norte, un área de conservación de más de 272.700 hectáreas que conecta ecosistemas clave y fuentes hídricas entre de Carchi, Imbabura y Pichincha.

La interrogante es si la conectividad podrá detener el avance de la minería, la deforestación, la ganadería y la frontera agrícola que, año a año, le están ganando terreno al páramo.
Las treinta organizaciones que participaron en la realización de este evento anual se han empeñado en difundir las virtudes de los páramos, lo cual, al mismo tiempo, es una manera de denunciar su desaparición.
Esta advertencia es importante, tanto porque Ecuador es el país con la mayor proporción de su territorio cubierta por páramos, cuanto como porque esta es la mayor reserva de agua, un recurso cada vez más escaso.
El 5% del territorio nacional está cubierto por páramos, donde habita el 10% de la fauna, más de 200 especies de vertebrados registrados. Hay que agregar que el 60% de las plantas son endémicas.
Este video fue presentado al inicio de los actos por el Día Nacional de los Páramos.
El experto Luis Onofa dio a conocer durante la discusión inicial que hay un mejor manejo y más financiamiento dentro de las áreas protegidas.
De igual manera, hay más Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS) y se ha incrementado el número de zonas de protección hídrica. “No va a haber Amazonía si no hay páramos”, dijo el especialista.
Otro experto, Luis Suárez, anota a tres factores que son, en este momento, las mayores amenazas contra estos ecosistemas.
El primero, un factor de destrucción que no es exclusivo de la Amazonía, la minería. El segundo, la ampliación de la frontera agrícola, alentada por el calentamiento global, que permite que cada vez se pueda sembrar a mayor altitud.
Como actividades económicas se puede agregar el sobrepastoreo y, de otro lado, las obras de infraestructura. El sapo Jambato es motivo de acciones judiciales por la construcción de una vía cuyos escombros atentan contra su sobrevivencia.

Robert Hofstede, investigador de la Universidad San Francisco de Quito e integrante de Ecopar, ha podido verificar la capacidad del páramo para capturar gases de efecto invernadero.
Según estudios, tiene hasta cinco veces más capacidad de almacenamiento de carbono que los bosques tropicales.
Él ha verificado que las actividades productivas escalan cada vez más alto y, además, con mayor desorden y falta de control.
Pérdida sostenida de glaciares
Juan Espinosa, de MAPBiomas, es responsable de la información sobre la pérdida de glaciares. En todas las montañas hay menos glaciares, una indicación inequívoca del calentamiento global.
De acuerdo a los registros históricos, en 1985 Ecuador tenía una superficie de glaciares de 8.545 hectáreas, que disminuyeron a la mitad en 2024: 4.435 hectáreas.
Las montañas de la cordillera occidental han perdido más capa de hielo glaciar. Si bien el panorama no es diferente al de otros paisajes nacionales, centrar los esfuerzos en la conectividad puede provocar un efecto positivo.
Ahora se trabaja para crear un nuevo sistema, conocido como Biocorredor del Puma. Una iniciativa que aún está en proceso de formalización. Uniría territorios que forman parte de tres parques nacionales, dos reservas, un área de recreación y un refugio de vida silvestre.
El puma cumple un papel clave como especie sombrilla y depredador. Requiere amplios territorios conectados para desplazarse, alimentarse y reproducirse.

