Yasuní-Limoncocha-Cuyabeno, quinto corredor de conectividad

El país tiene cinco corredores de conectividad y uno altitudinal en la Amazonía; así como uno en la Sierra. Además es parte del Corredor andino amazónico con Perú.

Yasuní-Limoncocha-Cuyabeno, quinto corredor de conectividad
La riqueza del Parque Nacional Yasuní se une a la de las otras dos áreas protegidas. Foto: WCS

Con su publicación en el Registro Oficial del 18 de junio de 2026, se ratificó la creación del Corredor de Conectividad Yasuní-Limoncocha-Cuyabeno como un Área Especial de Conservación de la Biodiversidad en las provincias de Sucumbíos y Orellana.

La creación del corredor, que tiene una extensión aproximada de 173.339,609 hectáreas, fue decidida por el ministro de Ambiente y Energía el 29 de mayo de 2026, Juan Carlos Blum. Se trata del quinto espacio de estas características creado en el último quinquenio en Ecuador.

Su finalidad es reducir la fragmentación de ecosistemas amazónicos y garantizar la conectividad biológica entre áreas protegidas (en este caso el Parque Nacional Yasuní, la Reserva Biológica Limoncocha y la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno).

Otro de los objetivos de este y los otros corredores de este tipo es fortalecer la conservación de la biodiversidad y los servicios ambientales, en coordinación con comunidades indígenas, gobiernos locales y organizaciones de conservación.

El proceso se sustenta en una solicitud presentada por Conservación Internacional Ecuador y actores locales, acompañada de un expediente técnico, validaciones institucionales y análisis geográficos.

Las unidades técnicas del Ministerio verificaron la consistencia del polígono, la viabilidad ambiental y la compatibilidad con los instrumentos de planificación. La gestión del corredor estará a cargo de los Gobiernos Autónomos Descentralizados provinciales y cantonales, con participación comunitaria.

El Plan de Gestión será elaborado en el plazo de 1 año. Se establece la creación de un Grupo de Gestión Participativa del Corredor (GGPC), y se establece que el corredor será incorporado a los sistemas de planificación ambiental y territorial ecuatorianos.

El Acuerdo explica las bases constitucionales, en especial los derechos de la naturaleza, la protección del patrimonio natural y el derecho a vivir en un ambiente sano y libre de contaminación. También se reconocen los principios ambientales de sostenibilidad.

La creación de estos corredores de conectividad se alinean con los convenios internacionales sobre la Diversidad Biológica y el Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas surgido en la Séptima Reunión de la Conferencia de las Partes (COP7), en Kuala Lumpur, en 2004.

El Acuerdo se basa en la existencia de normativa nacional que regula la creación de áreas especiales de conservación y corredores biológicos, así como las validaciones técnicas, jurídicas y sociales del proyecto “Yasuní–Limoncocha–Cuyabeno”.

También el MAE señala que hay participación y respaldo de comunidades indígenas, gobiernos locales y organizaciones de conservación para el proyecto, y por último el informe técnico que recomienda el corredor como medida de conservación estratégica para la Amazonía.

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La información permitirá ratificar los modelos de movilidad de las especies entre áreas protegidas. La participación de las comunidades es importante.

Siete corredores en Ecuador

Ecuador ha venido creando corredores en los últimos años, como parte de las Áreas Especiales para la Conservación de la Biodiversidad (AECB). Los corredores reconocidos, aparte del Yasuní-Limoncocha-Cuyabeno, son:

-Biocorredor Andes Norte (BIAN): un área de conservación de más de 272.700 hectáreas que conecta ecosistemas clave y fuentes hídricas entre las provincias de Carchi, Imbabura y Pichincha.

Esta iniciativa institucionalizada busca proteger la biodiversidad y garantizar la resiliencia climática de la región andina.

-Corredor Ecológico Llanganates-Sangay (CELS): un área de conectividad de aproximadamente 92.148 hectáreas. Conecta el Parque Nacional Llanganates con el Parque Nacional Sangay en el piedemonte andino-amazónico, permitiendo el flujo de fauna.

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Se extiende estratégicamente en los territorios de las provincias de Tungurahua, Morona Santiago y Pastaza. Alberga más de 650 especies de aves (8% del total mundial), mamíferos emblemáticos (jaguar, puma, tapir de montaña), y más de 50 especies de orquídeas endémicas.

-Corredor de conectividad Sangay-Podocarpus: es el primer corredor ecológico oficial de Ecuador. Abarca 567.097 hectáreas entre las provincias de Azuay, Loja, Morona Santiago y Zamora Chinchipe.

Su objetivo es proteger la biodiversidad y garantizar el intercambio genético entre el Parque Nacional Sangay y el Parque Nacional Podocarpus. Alberga al menos 580 especies de aves, 101 de mamíferos, 162 de anfibios, 45 de reptiles y 31 de peces. Garantiza la provisión de agua para unos 336.000 habitantes.

-Biocorredor Palora-Pastaza: es una de las áreas de conservación más grandes de la Amazonía. Abarca más de 316.000 hectáreas y conecta el Parque Nacional Sangay con territorios ancestrales de las nacionalidades Shuar, Achuar y Kichwa.

Alberga más de 1.900 especies de animales y 2.600 de plantas, incluyendo especies vulnerables como el jaguar, el tapir, el oso andino y el águila andina. Al conectar los Andes con la cuenca amazónica (altitudes entre 400 y 1.700 m.s.n.m.), permite que las especies migren para adaptarse al cambio climático.

-Corredor de Conectividad Podocarpus-Yacuri: reconocido el 29 de agosto de 2025. Con una superficie de 738,296.50 hectáreas, es el más grande del Ecuador. Se extiende por la provincia de Zamora Chinchipe (80.27%) y la provincia de Loja (19.73%).

Alberga 28 ecosistemas naturales y desempeña un papel crucial en la mitigación del cambio climático. Su variación altitudinal, entre los 680 m s.n.m. en Zamora Chinchipe y los 3.880 m s.n.m. en Loja, genera una diversidad de climas y ecosistemas únicos, reforzando la riqueza biológica de la región.

-Corredor altitudinal Llanganates-Yasuní: fue reconocido por el MAE el 3 de marzo de 2026 como zona estratégica para la protección de ecosistemas andino-amazónicos. Une al Parque Nacional Llanganates con la Reserva de Biósfera Yasuní.

Con una superficie aproximada de 216.000 hectáreas, integra un gradiente continuo que conecta páramos altoandinos con bosques amazónicos de tierras bajas. Esta transición facilita el movimiento de fauna y flora, mantiene procesos ecológicos clave y ofrece oportunidades de adaptación frente al cambio climático.

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Incluye 50 unidades de conservación en una de las regiones más biodiversas del mundo. Participaron la sociedad civil, los gobiernos y la cooperación internacional.

A más de estos espacios, está el Corredor de conectividad transfronterizo andino amazónico Ecuador-Perú (CCTAA), una iniciativa binacional oficializada por Ecuador y Perú que protege más de 2 millones de hectáreas.

Este espacio conecta 54 unidades de conservación para preservar la biodiversidad y garantizar la adaptación climática en los Andes Tropicales. Articula tres corredores nacionales principales para mantener la conectividad ecológica y asegurar el flujo de especies: En Ecuador: Corredor Sangay-Podocarpus y Corredor Podocarpus-Yacuri, y en Perú: Corredor Andes del Norte.