Cómo se intenta contener la erosión que amenaza a Coca Codo Sinclair

Tras el colapso del dique permeable de San Carlos, Celec EP diseñó un plan de emergencia para frenar la erosión del río Coca y proteger la hidroeléctrica.

Cómo se intenta contener la erosión que amenaza a Coca Codo Sinclair
El ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, visitó la central Coca Codo Sinclair tras el colapso del dique permeable. Fotos: archivo Celec EP

La erosión regresiva del río Coca volvió a acelerarse tras el colapso parcial del dique permeable de San Carlos, una estructura construida para disminuir la fuerza del agua y estabilizar el cauce en uno de los puntos más sensibles de la cuenca.

Frente a este escenario, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) diseñó un Plan de Acciones de Mitigación que contempla medidas de emergencia, obras provisionales y proyectos de mediano y largo plazo, para intentar reducir el avance del fenómeno.

Según el documento técnico presentado por la Unidad de Negocio Coca Codo Sinclair, ante un requerimiento legislativo en la Asamblea Nacional -el 11 de junio de 2026-, la situación cambió de forma significativa a partir del 21 de mayo de 2026, cuando se produjo el colapso de una parte del dique permeable ubicado en el sector de San Carlos.

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Una crisis que comenzó con la desaparición de San Rafael

La actual situación del río Coca tiene su origen en un evento ocurrido hace más de seis años. El 2 de febrero de 2020 desapareció la histórica Cascada San Rafael, considerada la caída de agua más alta del Ecuador.

La desaparición de la cascada alteró de manera drástica la dinámica del río. Tras el colapso natural de ese punto, el cauce comenzó a profundizarse y a erosionar progresivamente el terreno en dirección aguas arriba, un proceso conocido como erosión regresiva.

Desde entonces, el río ha modificado su perfil de forma acelerada, destruyendo tramos de cauce, afectando infraestructura petrolera, vial y energética, y obligando al Estado a desarrollar una serie de intervenciones para intentar estabilizar la zona.

Una de esas obras fue precisamente el dique permeable construido en el sector de San Carlos, concebido como una barrera destinada a reducir la energía del agua y controlar el avance de la erosión.

Su colapso parcial, registrado en mayo de 2026, reactivó la preocupación sobre la velocidad con la que el fenómeno podría aproximarse a las obras de captación de la Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.

A partir de la destrucción de la Cascada de San Rafael, el cauce del río comenzó a profundizarse y a erosionar progresivamente el terreno en dirección aguas arriba.

Un avance acelerado en pocos días

La erosión regresiva es un proceso mediante el cual el río profundiza su cauce y desplaza ese desgaste hacia aguas arriba.

El Plan presentado por Celec EP señala que, tras el colapso del dique, el frente erosivo avanzó rápidamente entre el 22 y el 25 de mayo.

Los registros incluidos en el documento señalan que el 22 de mayo el proceso avanzó aproximadamente 500 metros; el 23 de mayo otros 200 metros; el 24 de mayo cerca de 360 metros adicionales; y el 25 de mayo alrededor de 40 metros.

En conjunto, el río erosionó más de un kilómetro de cauce en apenas cuatro días.

La estructura colapsada se encontraba a unos 7,8 kilómetros de las obras de captación de la Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.

Tras esos eventos, el frente erosivo alcanzó aproximadamente el kilómetro 6,7, reduciendo la distancia que lo separa de la infraestructura hidroeléctrica.

Las autoridades energéticas realizaron un recorrido por la zona destruida del dique permeable, el 22 de mayo de 2026.

El material expuesto tras el colapso

Uno de los aspectos que destaca el documento es que la destrucción parcial del dique dejó expuestos materiales de baja resistencia ubicados en el fondo del río.

Se trata de depósitos formados por antiguos procesos fluviales y lacustres, compuestos principalmente por limos y sedimentos finos.

Estos materiales pueden mantenerse relativamente estables en condiciones normales, pero cuando quedan sometidos directamente a la acción de la corriente se erosionan con facilidad.

De acuerdo con Celec EP, la exposición de estos estratos favorece una profundización acelerada del cauce y aumenta el riesgo de que el proceso erosivo continúe avanzando hacia aguas arriba.

Por esa razón, las medidas emergentes se concentran en proteger esos sectores y reducir la energía con la que circula el agua.

El informe de Celec EP señala que, tras el colapso del dique permeable, el frente erosivo avanzó rápidamente entre el 22 y el 25 de mayo.

Tres acciones inmediatas

El plan establece una serie de intervenciones consideradas prioritarias para disminuir la velocidad del proceso erosivo.

1) Barreras de roca en el cauce

La primera medida consiste en construir tres traviesas o barreras transversales de roca dentro del cauce. Dos estarán ubicadas aguas arriba del dique colapsado y una, aguas abajo.

Estas estructuras buscan actuar como puntos de control que reduzcan la velocidad del flujo y disipen parte de la energía del agua.

Para construirlas será necesario disponer de grandes volúmenes de roca. El documento identifica varios afloramientos de roca volcánica de la Formación Misahuallí en los kilómetros 3, 4,5, 7,8 y 9,1 del río.

La propuesta contempla realizar fracturamientos controlados para obtener bloques de gran tamaño que posteriormente serán colocados en el cauce y en las zonas más vulnerables.

2) Protección del fondo del río

Paralelamente, Celec EP plantea ejecutar trabajos de acorazamiento; es decir, cubrir los sectores más expuestos con roca de gran tamaño, para evitar que el agua continúe excavando los materiales blandos.

La intención es crear una capa resistente que funcione como protección frente a futuras crecidas y disminuya la posibilidad de nuevos episodios de erosión acelerada.

3) Modificación del flujo

Otra de las acciones previstas consiste en inducir un desplazamiento del cauce hacia la margen izquierda del río, a partir del sector ubicado alrededor del kilómetro 7,3.

Según el documento, esta medida busca redistribuir el flujo y reducir la presión hidráulica sobre la margen derecha del río, donde se han identificado zonas con mayor profundización y socavación.

La apertura de la ataguía de la Etapa 0

Entre las medidas contempladas en el plan también figura la apertura parcial de la denominada ataguía de la Etapa 0. Se trata de una estructura temporal construida durante las intervenciones ejecutadas en años anteriores.

La propuesta considera retirar aproximadamente 300 metros de esta barrera para ampliar significativamente el ancho disponible para el paso del agua.

De acuerdo con los cálculos incluidos en el documento, esta intervención permitiría aumentar el ancho del cauce hasta cerca de 400 metros en algunos sectores.

El objetivo es reducir el efecto de encajonamiento del río. Al disponer de una sección más amplia, la velocidad del flujo disminuye y, con ello, también la capacidad de erosión.

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Las obras proyectadas para los próximos años

Además de las acciones emergentes, el plan recoge varias obras consideradas estructurales para el control de la erosión regresiva.

Entre ellas figura el Canal de Desvío Misahuallí, proyectado en el kilómetro 3. La iniciativa busca conducir el río a través de un tramo excavado en roca resistente, menos susceptible a la erosión.

El documento señala que esta obra se encuentra en proceso de actualización de diseños debido a las nuevas condiciones generadas tras el colapso del dique permeable.

También se menciona el proyecto denominado Vertedero Escalonado, previsto en el kilómetro 1,2. La propuesta consiste en una estructura escalonada diseñada para reducir progresivamente la energía del agua antes de que alcance los sectores críticos ubicados aguas arriba.

Otro componente es el desarrollo de una cantera en el kilómetro 9 para la obtención de aproximadamente un millón de metros cúbicos de roca destinados a las obras de protección y estabilización.

A ello se suma el proyecto de ampliación del cauce en el sector San Carlos, que contempla la excavación y retiro de más de 312.000 metros cúbicos de material para aumentar el espacio disponible para el paso del río.

Según el informe, esta última intervención se encuentra en proceso de licitación.

Un escenario en permanente evolución

El documento de Celec EP señala que la dinámica del río Coca continúa siendo altamente variable y que la evolución del proceso erosivo depende de factores como el caudal, las precipitaciones y la respuesta de los materiales geológicos expuestos.

Por ello, la empresa plantea combinar medidas de emergencia con obras de mayor alcance orientadas a controlar la pendiente del río, estabilizar el cauce y reducir el avance de la erosión regresiva hacia las obras de captación de Coca Codo Sinclair.

Las acciones inmediatas se concentran en disminuir la energía del flujo y proteger los sectores más vulnerables, mientras que las soluciones estructurales continúan en etapas de diseño, actualización técnica o contratación.