¿Qué hacer para salvar a la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair?

La mayor hidroeléctrica de Ecuador, luego de 10 años, afronta riesgos geológicos, cuestionamientos técnicos y decisiones clave sobre su operación futura.

¿Qué hacer para salvar a la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair?
El 18 de noviembre de 2016 se inauguró la Central Coca-Codo Sinclair, con la participación vía telemática del mandatario de China, Xi Jinping. Foto: archivo Presidencia de la República

Hace un par de meses, el 13 de abril de 2026, las autoridades inauguraron una de las obras más importantes construidas para intentar proteger a Coca Codo Sinclair, del avance de la erosión regresiva del río Coca.

El dique permeable, levantado a 7,8 kilómetros de las obras de captación de agua de la central hidroeléctrica, costó USD 19 millones y formaba parte de la estrategia estatal para contener el fenómeno geológico que desde 2020 avanza aguas arriba, tras el colapso de la cascada San Rafael.

38 días después, una crecida extraordinaria del río destruyó parte de la estructura.

El episodio no provocó daños directos en la captación de la hidroeléctrica, pero volvió a poner sobre la mesa una pregunta que acompaña a Coca Codo Sinclair desde hace años: ¿es posible proteger una infraestructura estratégica construida en una de las zonas geológicamente más complejas del país?

La pregunta adquiere una dimensión mayor porque ocurre en un momento decisivo para el proyecto.

Apenas unas semanas antes del colapso del dique, el 16 de abril de 2026, el Gobierno ecuatoriano había recibido oficialmente la central hidroeléctrica construida por Sinohydro, cerrando un prolongado arbitraje internacional sobre las miles de fisuras detectadas en la infraestructura.

Y mientras eso ocurría, el Estado avanzaba en conversaciones para que la operación y mantenimiento de Coca Codo Sinclair pasen (o regresen) a manos de PowerChina International, matriz de Sinohydro.

Diez años después de su inauguración (18 de noviembre de 2016), la mayor obra hidroeléctrica de Ecuador vuelve a estar en el centro del debate nacional.

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Una década de preguntas sin resolver

Cuando Coca Codo Sinclair fue inaugurada en noviembre de 2016, el proyecto representaba el corazón de la transformación energética impulsada por el Estado ecuatoriano.

Con una capacidad instalada de 1.500 megavatios, la central se convirtió en la mayor hidroeléctrica del país y en uno de los proyectos más importantes financiados por China (Eximbank) en América Latina.

Sin embargo, los cuestionamientos comenzaron incluso antes de que concluyera el proceso constructivo a cargo de Sinohydro Corporation.

El informe "Coca Codo Sinclair: Lecciones urgentes de un proyecto que regresaría a manos chinas", elaborado por Diana Castro y Julie Radomski, y presentado el 4 de junio de 2026 en la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), sostiene que la central fue inaugurada con pendientes constructivos y defectos que ya constaban en las actas de recepción provisional.

Entre los problemas más conocidos figuran las miles de fisuras detectadas en los distribuidores de la casa de máquinas.

Según el informe promovido por la ONG Latinoamérica Sustentable (LAS), esas anomalías estarían asociadas a deficiencias de fabricación e instalación, incluyendo el uso de materiales no homologados y la omisión de tratamientos térmicos obligatorios.

El jueves 4 de junio de 2026 se desarrolló el conversatorio 'A 10 años de Coca Codo Sinclair. Aprendizajes, desafíos y el rol de China en el sector hidroeléctrico de América Latina'. Foto: cuenta de Facebook del Área de Ambiente y Sustentabilidad de la UASB. 

La investigación también señala que durante la construcción se eliminaron las compuertas de fondo previstas originalmente para la captación, una decisión que redujo la capacidad de evacuar sedimentos y habría contribuido al desgaste prematuro de componentes clave de la central.

A ello se suma otro elemento: la potencia instalada de 1.500 megavatios habría sido dimensionada por encima de las recomendaciones de estudios previos, según las autoras.

Las observaciones no son menores porque apuntan al origen mismo del proyecto y a las decisiones que definieron su diseño.

Captura del Informe 'Coca Codo Sinclair: Lecciones urgentes de un proyecto que regresaría a manos chinas Fallas, omisiones y responsabilidades del Eximbank de China y Sinohydro Corporation', en donde se muestran las obras de la central hidroeléctrica.

El cierre del arbitraje

El 16 de abril de 2026, el Gobierno ecuatoriano recibió oficialmente Coca Codo Sinclair de manos de Sinohydro.

La decisión puso fin al arbitraje internacional iniciado años atrás por las fisuras detectadas en la infraestructura.

De acuerdo con CELEC EP, el documento de recepción fue suscrito por Sheng Mingzhong, gerente del Proyecto Coca Codo Sinclair de Sinohydro Corporation, y Pedro Luis Rodríguez, subgerente del Proyecto Coca Codo Sinclair de CELEC EP y administrador del Contrato IPC (ingeniería, procura y construcción), en representación del Estado ecuatoriano.

“Este paso se concretó en cumplimiento del laudo por acuerdo de las partes, notificado por la Corte Internacional de Arbitraje el 3 de abril de 2026, que aprobó la solución alcanzada entre la CELEC EP y Sinohydro para cerrar el arbitraje internacional, y que contó con la autorización y patrocinio de la Procuraduría General del Estado”, informó CELEC EP, a través de un boletín de prensa.

Pero el acto también marcó un punto de inflexión jurídico.

Según el informe presentado por Castro y Radomski, la recepción definitiva implica que Ecuador renunció a futuras reclamaciones relacionadas con la construcción de la central, pese a que varios de los problemas técnicos identificados durante años continúan siendo objeto de debate.

La discusión sobre la calidad constructiva de Coca Codo Sinclair no desapareció; simplemente ingresó a una nueva etapa.

El día de la inaguración de Coca Codo, el entonces vicepresidente Jorge Glas develó una placa en homenaje a él y al expresidente Rafael Correa; así como el reconocimiento a PowerChina y a Sinohydro Corporation. Foto: archivo Presidencia de la República, 2016

La amenaza que avanza por el río

Mientras el debate sobre las responsabilidades del pasado continúa abierto, la principal preocupación del presente se encuentra varios kilómetros aguas arriba de la central.

La erosión regresiva del río Coca comenzó en febrero de 2020, tras el colapso de la cascada San Rafael.

Desde entonces, el fenómeno ha recorrido más de 16 kilómetros río arriba, destruyendo puentes, carreteras, oleoductos, viviendas y extensas áreas de terreno.

Hoy el fenómeno constituye la principal amenaza para las obras de captación de Coca Codo Sinclair.

En una reciente entrevista con PRIMICIAS, el 10 de junio de 2026, el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, reconoció que la erosión se mantiene en avance y que el Gobierno creó un comité de emergencia, para acelerar contrataciones y analizar nuevas medidas de protección.

Blum reveló además que una de las alternativas bajo estudio es una eventual reubicación de las obras de captación, una posibilidad que hasta hace pocos años parecía remota.

"No estoy diciendo que eso va a pasar; hay que hacer los estudios", señaló el Ministro al referirse a los escenarios que actualmente analizan las autoridades.

Sus declaraciones reflejan el cambio de escala que ha adquirido el problema. La discusión ya no gira únicamente alrededor de cómo contener la erosión, sino sobre cuánto tiempo existe para tomar decisiones, antes de que el fenómeno alcance la infraestructura estratégica del proyecto.

A eso se añaden otras consideraciones. La docente investigadora de la Escuela Politécnica Nacional, Carolina Bernal, sugiere incorporar equipos multidisciplinarios para el análisis de las alternativas para Coca Codo. Además, aplicar sistemas de monitoreo continuo e integrar escenarios de cambio climático.

"Antes de proponer nuevas soluciones hay que comprender y atacar la causa raíz: la interrupción del tránsito de sedimentos". Dra. Carolina Bernal, Escuela Politécnica Nacional
Captura del Informe 'Coca Codo Sinclair: Lecciones urgentes de un proyecto que regresaría a manos chinas Fallas, omisiones y responsabilidades del Eximbank de China y Sinohydro Corporation', en donde se muestran las obras de la central hidroeléctrica.

El dique que llegó tarde

La historia del dique permeable resume buena parte de los desafíos que enfrenta Coca Codo Sinclair.

La obra comenzó a construirse en septiembre de 2024 y fue inaugurada en abril de 2026. Para entonces, sin embargo, la erosión regresiva ya había sobrepasado el punto donde se levantó la estructura.

Además, especialistas consultados por PRIMICIAS señalaron que el proyecto original contemplaba un sistema de cuatro diques destinados a funcionar de manera escalonada para disipar la energía del río.

Solo uno fue construido.

Tras su destrucción parcial, Celec atribuyó preliminarmente el incidente a condiciones hidráulicas superiores a las consideradas en el diseño y aseguró que el río alcanzó caudales de hasta 4.363 metros cúbicos por segundo, en el sector del dique.

No obstante, investigaciones posteriores revelaron discrepancias entre los registros utilizados para sustentar esa explicación y otros reportes técnicos disponibles. Además, documentos de fiscalización muestran que la estructura había registrado daños durante enero de 2026, cuando aún se encontraba en construcción.

Las investigaciones continúan.

Las personas detrás de la infraestructura

La erosión regresiva no solo amenaza una central hidroeléctrica. También ha transformado la vida de las comunidades asentadas en la cuenca del río Coca.

Nancy Chicaiza, exhabitante de San Luis, recuerda que el cambio comenzó tras la desaparición de la cascada San Rafael. Ella intervino durante la presentación del informe de LAS, en la Universidad Andina.

Con el avance de la erosión, cuenta, las familias observaron cómo el terreno desaparecía progresivamente y las viviendas quedaban cada vez más expuestas.

Finalmente, ella decidió abandonar la comunidad junto a su familia. Pero muchos de sus vecinos permanecen en la zona porque no tienen alternativas.

"Mi sentir es ver cómo mis vecinos no tienen a dónde ir", relata. "Hay personas que siguen en peligro latente".

Su testimonio recuerda que la discusión sobre Coca Codo Sinclair también involucra procesos de desplazamiento, reubicación y gestión del riesgo que continúan sin resolverse completamente.

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Recomendaciones para evitar una nueva crisis

El informe de Latinoamérica Sustentable sugiere un cambio profundo en la gobernanza de los megaproyectos hidroeléctricos, a partir de las lecciones de Coca Codo Sinclair.

Entre sus principales propuestas, plantea que las instituciones financieras chinas establezcan "líneas rojas", que impidan financiar proyectos de alto riesgo en zonas con vulnerabilidades geológicas, climáticas y socioambientales, y que prioricen alternativas energéticas de menor escala y menor impacto.

También insta a entidades como Eximbank de China, Sinohydro y PowerChina a alinearse con estándares internacionales, incorporar cláusulas socioambientales vinculantes en sus contratos y someter los proyectos a auditorías independientes y mecanismos permanentes de participación ciudadana.

Respecto a una eventual concesión de la central a PowerChina, el documento advierte que no debe trasladarse al Estado ecuatoriano la totalidad de los riesgos históricos y estructurales de la obra, y exige evaluaciones técnicas independientes, así como plena transparencia sobre las condiciones financieras, operativas y de sostenibilidad del proyecto.

Para Ecuador, recomienda actualizar la planificación energética nacional considerando los impactos acumulativos y los escenarios de cambio climático, además de fortalecer la divulgación pública de contratos, estudios y reportes de monitoreo.

"La pregunta no es si podemos construir grandes hidroeléctricas en la Amazonía. La pregunta es si estamos dispuestos a hacerlo con la ciencia, la ética y la interdisciplina que estos ecosistemas exigen", señala Carolina Bernal.