El gran desafío de la electromovilidad está en las redes eléctricas
Infraestructura de carga, tarifas inteligentes y tecnología V2G son vitales para la electromovilidad. En 2026 se prevé un millón de autos eléctricos vendidos en ALC.
En el marco de la Conferencia de Distribución Eléctrica Adelatam, Buenos Aires 2026, especialistas del sector energético coincidieron en que el éxito de la electromovilidad en la región, dependerá menos de los fabricantes de vehículos y mucho más de la capacidad de las redes de distribución, para adaptarse a una nueva demanda eléctrica, dinámica y de alta potencia.
El panel 'Electrificando el transporte: retos del DSO como habilitador de la infraestructura de carga', reunió a Augusto Bonzi, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Guilherme Dantas, CEO de Essenz Soluções; Renato Alvarenga, de Mirow & Co.; y Diego Cosentino, de la Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos.
La discusión giró en torno a una idea central: 'sin redes inteligentes, no habrá movilidad eléctrica masiva'.
Aunque el debate público suele enfocarse en la fabricación y venta de vehículos eléctricos, los expertos advirtieron que el verdadero cuello de botella está en las distribuidoras eléctricas, responsables de sostener la infraestructura de carga y gestionar los nuevos patrones de consumo.
En 2025, las ventas mundiales de vehículos eléctricos crecieron aproximadamente 20% y superaron los 20 millones de unidades (1 de cada 4 vehículos livianos vendidos fue eléctrico).
Las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía indican que en 2026 se venderán 23 millones de vehículos, un 28% de las ventas totales mundiales.

Redes bajo presión
Durante el panel se expuso que la adopción de vehículos eléctricos en América Latina está entrando en una etapa de aceleración.
En Brasil, por ejemplo, las ventas de vehículos eléctricos livianos alcanzaron las 30.000 unidades en el primer cuatrimestre de 2026 y, por primera vez, el modelo más vendido del segmento minorista fue completamente eléctrico.
Los panelistas señalaron que la caída sostenida en el costo de las baterías de litio —con proyecciones de reducción adicional cercanas al 40 %— acelerará la competitividad frente a los vehículos de combustión interna y, al mismo tiempo, incrementará la presión sobre las redes eléctricas urbanas.
Renato Alvarenga explicó que la demanda de carga se concentra actualmente en zonas de mayores ingresos, generando focos de estrés localizados en determinadas áreas de concesión eléctrica.
Además, destacó que el 84% de los usuarios realiza la recarga en sus hogares o lugares de trabajo, una situación que revela limitaciones importantes en edificios residenciales antiguos, donde la potencia instalada suele ser insuficiente para incorporar cargadores sin modificaciones estructurales.
El reto mayor: electrificar el transporte público
Otro de los puntos críticos abordados fue la diferencia de escala entre la carga de automóviles particulares y la de flotas de transporte público.
Mientras un vehículo liviano requiere entre 40 y 50 kWh por carga, un bus eléctrico puede demandar hasta 400 kWh en un solo ciclo, multiplicando las exigencias sobre transformadores, alimentadores y subestaciones.
Ante este escenario, los especialistas coincidieron en que la electrificación del transporte requerirá inversiones anticipadas en infraestructura, así como sistemas de gestión inteligente de demanda capaces de evitar nuevos picos de consumo.
Tarifas inteligentes y tecnología V2G
Uno de los consensos más relevantes del panel fue que las tarifas horarias diferenciadas serán esenciales para administrar la carga eléctrica de manera eficiente.
Según los expertos, sin esquemas de carga inteligente y mecanismos como la tecnología V2G ('vehicle-to-grid'), la expansión de la electromovilidad podría amplificar los picos de demanda residencial y elevar significativamente los costos de inversión en redes.
La tecnología V2G permitiría que los vehículos eléctricos funcionen también como sistemas de almacenamiento energético, devolviendo electricidad a la red en momentos de alta demanda y aportando flexibilidad al sistema eléctrico.
“El valor estratégico de la electromovilidad no está solo en la carga, sino en la flexibilidad que los vehículos pueden ofrecer como activos energéticos gestionables”, concluyeron los panelistas.
Financiamiento y coordinación regional
Augusto Bonzi, representante del BID, destacó además el rol de la banca multilateral y privada en el desarrollo de modelos de negocio para la infraestructura de carga.
Como ejemplo, mencionó proyectos en Colombia y São Paulo donde distribuidoras, entidades financieras y operadores de flotas estructuraron mecanismos conjuntos para financiar cientos de buses eléctricos.
Los participantes subrayaron que el despliegue regional requerirá coordinación entre reguladores, distribuidoras, fabricantes, operadores de transporte y bancos, además de una rápida armonización de estándares técnicos y protocolos de comunicación para evitar fragmentación tecnológica.
Infraestructura insuficiente frena la expansión
El panel también advirtió que la falta de infraestructura pública de carga sigue siendo una barrera relevante para los consumidores.
Según los datos compartidos durante la sesión, el 39% de los potenciales compradores de vehículos eléctricos ha postergado su decisión debido a la incertidumbre sobre la disponibilidad y conveniencia de la recarga.
En ese contexto, los especialistas insistieron en que las distribuidoras eléctricas deben asumir un rol estratégico, no solo como operadoras de redes, sino como articuladoras del ecosistema de electromovilidad en América Latina.
La sesión formó parte de la agenda de la Conferencia Adelatam 2026, realizada en Buenos Aires los días 20 y 21 de mayo de 2026.
Este encuentro reunió a más de 200 representantes del sector eléctrico de 14 países de la región, para debatir los desafíos de digitalización, automatización y modernización de las redes eléctricas latinoamericanas.
En 2025, las ventas mundiales de vehículos eléctricos superaron los 20 millones de unidades y representaron el 25% de las ventas de vehículos nuevos, mientras que para 2026 se proyecta que alcancen 23 millones y una cuota cercana al 28%.
Un millón de autos electrificados para 2026 en ALC
Al primer trimestre de 2026, la región de América Latina y el Caribe (ALC) registró 837.014 vehículos livianos electrificados en circulación y ventas trimestrales de 106.765 unidades, "lo que sugiere que podría cerrar el año superando el millón de vehículos, si se mantiene el ritmo actual".
Así lo advierte la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), en el reciente Reporte Monitor de la Movilidad Eléctrica de ALC (junio, 2026).
Brasil lidera con amplitud el parque regional de vehículos livianos electrificados y concentra más de la mitad del total (ver gráfico inferior), mientras que Uruguay destaca en términos per cápita y Chile se consolida como referente regional en buses eléctricos, con una flota que lo sitúa incluso entre los países más avanzados del mundo en este segmento.
No obstante, el reporte de Olacde subraya que, pese a este avance, la electromovilidad aún representa apenas alrededor del 0,7% del parque liviano total de la región, lo que revela tanto el progreso alcanzado como el amplio margen de expansión pendiente.