‘Hay una curva de aprendizaje inevitable hacia la energía nuclear’

El viceministro de Electricidad y Energía Renovable, Javier Medina, detalla los avances del programa nuclear en Ecuador. La Ley de Energía Atómica es una prioridad.

‘Hay una curva de aprendizaje inevitable hacia la energía nuclear’
Javier Medina es el Viceministro de Electricidad y Energía Renovable. Foto: Ministerio de Ambiente y Energía

Transcurrido más de un año del anuncio de la hoja de ruta para incorporar la energía nuclear en Ecuador, el Gobierno asegura que el programa avanza en la construcción de sus bases legales, institucionales y técnicas.

Mientras el proyecto de Ley de Energía Atómica sigue en revisión, se trata de fortalecer los acuerdos de cooperación internacional y se actualiza la planificación del sistema eléctrico.

En esta entrevista con Youtopía, el viceministro de Electricidad y Energía Renovable, Javier Medina, sostiene que el país mantiene el objetivo de incorporar esta tecnología a su matriz energética, pero reconoce que aún debe recorrer una larga curva de aprendizaje antes de hacerlo.

Energía nuclear en Ecuador sigue en fase de planificación
A un año del anuncio oficial, el plan de energía nuclear sigue en etapa inicial. El país ha avanzado en acuerdos internacionales, diseño institucional y marco regulatorio.

Ha pasado más de un año desde el anuncio de la hoja de ruta para incorporar la energía nuclear en Ecuador. ¿Cuál considera que ha sido el principal avance alcanzado hasta ahora?

En mayo de 2025 suscribimos un memorando de entendimiento (con OIEA) y, desde entonces, hemos trabajado en dos líneas principales.

La primera es la elaboración de la Ley de Energía Atómica. El proyecto ya ha pasado por dos revisiones de la Secretaría Jurídica de la Presidencia. Lo enviamos el año pasado, recibimos observaciones, realizamos los ajustes correspondientes y volvimos a presentarlo. Actualmente seguimos afinando algunos aspectos, pero estamos bastante cerca de concluir esta etapa.

Contar con una ley que establezca el marco para el uso de la energía atómica con fines pacíficos es un paso fundamental. Nuestra expectativa es que, una vez superados los últimos ajustes, el proyecto sea remitido a la Asamblea Nacional en los próximos meses, a través de la Presidencia de la República.

La segunda línea de trabajo ha sido la cooperación internacional. Hemos firmado memorandos de entendimiento con Estados Unidos, Argentina y Francia para recibir asistencia técnica. Para Ecuador este es un campo nuevo, por lo que necesitamos aprender de países con mayor trayectoria.

Estos acuerdos abarcan aspectos como el transporte de materiales nucleares, la tecnología de generación, los marcos regulatorios y otros temas técnicos.

En cuanto al proyecto de ley, ¿cuáles son los aspectos más complejos? Hace un año se presentó un primer borrador, pero el proyecto aún no llega al Legislativo. ¿Qué ha dificultado ese proceso?

Hay dos temas principales.

El primero es la estructura institucional que administrará el programa nuclear. Antes existía una secretaría especializada, pero la actual reorganización de los ministerios obligó a replantear ese esquema.

La propuesta contempla un ente rector, una empresa pública ejecutora y, sobre todo, un organismo regulador independiente. Hay que recordar que la energía nuclear no se limita a la generación eléctrica; también tiene aplicaciones en salud, investigación, industria y otros usos pacíficos.

Todavía estamos definiendo cómo encajaría esa institucionalidad en la nueva estructura del Estado. Actualmente atravesamos un proceso de reorganización ministerial y estamos evaluando cuál sería la mejor opción. Podría ser una subsecretaría o incluso un nuevo viceministerio, pero son decisiones que aún están en análisis.

El segundo aspecto tiene relación con el régimen sancionatorio previsto en la ley, particularmente en lo referente a multas por incumplimientos. Esos son los principales puntos que todavía se encuentran en revisión dentro de la Presidencia y sobre los cuales seguimos realizando ajustes.

Durante la elaboración del proyecto también se anunció el acompañamiento técnico del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). ¿Ese organismo ya revisó el texto?

Sí. El proyecto fue revisado por el OIEA. La estructura general de la ley fue elaborada y coordinada con ese organismo.

Sin embargo, existen aspectos específicos que deben adecuarse a la normativa y a la institucionalidad ecuatorianas. La intención es presentar un proyecto sólido que pueda ser debatido en la Asamblea con la mayor claridad posible, evitando interpretaciones o vacíos que posteriormente requieran modificaciones.

¿Es realista pensar que el proyecto llegue a la Asamblea durante el segundo semestre de este año?

Estoy seguro de que sí. Justamente antes de esta entrevista conversábamos con el equipo sobre algunos temas que todavía debemos resolver. Tenemos previsto reunirnos para cerrar esos puntos y avanzar al siguiente paso.

¿El proyecto será enviado con trámite ordinario o con carácter económico urgente?

Hasta el momento, la intención es que siga el trámite ordinario.

“Contar con una ley que establezca el marco para el uso de la energía atómica con fines pacíficos es un paso fundamental para el Ecuador”.

Además, el Gobierno ha suscrito acuerdos con varios países. En abril pasado, la ex canciller Gabriela Sommerfeld firmó un memorando de entendimiento con Estados Unidos. ¿Cómo se está implementando?

El memorando tiene cuatro ejes principales. El primero es la capacitación y la asistencia técnica; el segundo, el desarrollo de infraestructura nuclear, la seguridad y la protección radiológica; el tercero, la formación de talento humano especializado; y el cuarto, el impulso al uso pacífico de la energía nuclear.

El acuerdo también busca fortalecer las capacidades del Ecuador para cumplir los estándares internacionales de seguridad establecidos por el OIEA y avanzar en las gestiones diplomáticas necesarias para la cooperación en materia de energía nuclear con fines civiles.

Estamos trabajando en esos frentes de manera progresiva. Hemos abierto varias líneas de acción y el área nuclear del Ministerio está recopilando información y estructurando el trabajo conjunto.

No obstante, nuestra prioridad sigue siendo el proyecto de Ley de Energía Atómica. Que esa ley llegue a la Asamblea es el paso más importante en este momento. Paralelamente continuamos desarrollando los compromisos establecidos en los memorandos con Estados Unidos, Francia y Argentina.

Con Francia y Argentina, e incluso de Corea del Sur, el año pasado se habló de una posible cooperación orientada a los reactores modulares pequeños (SMR). ¿Cuál es el alcance de esos acuerdos?

Por ahora, los acuerdos se centran en la cooperación técnica y científica. Hemos mantenido diálogos con expertos de esos países para fortalecer nuestras capacidades.

En Ecuador todavía contamos con muy pocos especialistas en energía nuclear. Por eso buscamos aprovechar estos memorandos de entendimiento para recibir asesoría y cerrar las brechas de conocimiento que vayamos identificando.

Con Francia, la cooperación está enfocada en aspectos científicos y técnicos. Con Argentina, el trabajo se concentra en el desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos.

Por el momento son acuerdos de carácter general. Todavía no abordan proyectos específicos, pero nos permiten avanzar en la construcción de capacidades.

“En Ecuador todavía contamos con muy pocos especialistas en energía nuclear”.

¿Corea del Sur sigue siendo un posible socio o esas conversaciones?

Hemos mantenido conversaciones con Corea del Sur, pero todavía no hemos suscrito un memorando de entendimiento. El diálogo continúa.

Su antecesor, el exviceministro Fabián Calero, también mencionó un acercamiento con Rusia. ¿Ese país sigue como una opción de cooperación?

No podría responder con certeza porque no conozco los detalles de ese proceso. Tengo entendido que hubo conversaciones, aunque no manejo esa información de primera mano.

Nuestra intención es establecer cooperación con distintos países, procurando que cada acuerdo aporte conocimientos en áreas diferentes y evite duplicar esfuerzos.

Todo ese conocimiento fortalece a los equipos técnicos que deberán liderar el desarrollo del programa nuclear en el país. La capacitación es un elemento fundamental, porque una cosa es conocer el funcionamiento de la energía nuclear desde la teoría y otra muy distinta es operar este tipo de tecnologías.

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A finales de 2025, el Gobierno creó el NEPIU, el Organismo de Implementación del Programa de Energía Nuclear. ¿En qué etapa se encuentra? ¿Ya está operativo o también ha sido afectado por el proceso de reorganización del Estado?

El NEPIU todavía no está plenamente operativo. En este momento estamos solicitando la designación de los delegados de las distintas instituciones que integran este comité, para convocar su primera reunión.

Como usted menciona, la reestructuración del Gobierno ha implicado varios cambios institucionales. Ahora ya contamos con una estructura más definida y eso nos permitirá retomar este proceso.

Lo más importante es garantizar la continuidad del trabajo técnico. Más allá de los cambios de autoridades, necesitamos que los delegados permanezcan en funciones para dar seguimiento al programa, porque este proceso requiere continuidad. Nuestro objetivo es reimpulsar el funcionamiento del NEPIU en esta nueva etapa.

Es decir, el NEPIU tendrá un rol de coordinación más que convertirse en una nueva estructura burocrática.

Así es. La idea no es crear una estructura administrativa más, sino un espacio de coordinación interinstitucional. Ahora que la reorganización del Gobierno está más definida, esperamos que el NEPIU pueda comenzar a funcionar con normalidad.

Cuando el Gobierno presentó la hoja de ruta anunció que tendría un primer reactor antes de finalizar esta década. Un año después, ¿ese ofrecimiento sigue siendo realista o los plazos se han extendido?

Hoy diría que el horizonte es un poco más largo.

Estamos actualizando el Plan Maestro de Electrificación y la planificación contempla la incorporación de un reactor modular pequeño hacia el final del período analizado, alrededor de 2031.

La planificación no solo considera la incorporación de esta tecnología, sino también la adecuación del sistema eléctrico nacional. Debemos fortalecer la red de transmisión para integrar una fuente de generación de estas características.

Nuestra proyección es que para esa época el sistema cuente con la infraestructura necesaria, para recibir un reactor de este tipo.

¿Cuándo estará lista la actualización del Plan Maestro de Electrificación y cómo se incorpora la energía nuclear?

A finales de 2025 creamos un comité integrado por delegados del Ministerio, Cenace, la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel) y Celec EP, para actualizar el plan con una visión distinta a la que se venía aplicando.

Los componentes de generación y transmisión están bastante avanzados y estamos afinando detalles. La meta es publicar la actualización en agosto.

El nuevo plan no solo definirá qué proyectos deben desarrollarse, sino también cómo se ejecutarán. Estamos orientando la planificación hacia una mayor participación del sector privado, tanto en generación como en transmisión.

En cuanto a la energía nuclear, el plan incorpora la entrada en operación de un reactor modular pequeño, con una capacidad estimada de entre 600 y 700 megavatios, alrededor de 2031.

Hay que considerar que la demanda eléctrica del país bordea los 5.500 megavatios y que un proyecto de esta magnitud requiere adecuaciones importantes en la red de transmisión y en la operación del sistema eléctrico. La planificación busca responder tanto al crecimiento de la demanda como a las necesidades de reserva operativa.

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Más allá de la energía nuclear, ¿cómo se perfila el segundo semestre para el sistema eléctrico ecuatoriano?

El Gobierno está haciendo todos los esfuerzos para fortalecer el abastecimiento eléctrico. Actualmente atravesamos un período lluvioso, lo que nos ha permitido sacar a mantenimiento una parte importante del parque termoeléctrico y varias centrales hidroeléctricas, en coordinación con Celec y Cenace.

Sin embargo, sabemos que el país necesita incorporar más generación para enfrentar los escenarios más complejos. El comportamiento hidrológico es cada vez más incierto debido al cambio climático y, además, existe la posibilidad de un evento de El Niño, cuya intensidad todavía está por definirse.

Por eso estamos impulsando distintas acciones. En el corto plazo, la prioridad es la contratación temporal de generación, porque es la alternativa más rápida para enfrentar un eventual estiaje. Paralelamente, hemos iniciado procesos para incorporar nueva generación de ciclo combinado y prevemos lanzar un nuevo proceso por alrededor de 1.000 megavatios.

También trabajamos en la recuperación de unidades de generación que actualmente no están disponibles, además de otros 250 megavatios que Celec prevé incorporar mediante contratación temporal en distintos puntos del sistema.

En ese contexto, uno de los temas que genera mayor preocupación es Coca Codo Sinclair, sobre todo después de lo ocurrido con el dique permeable. ¿Qué acciones se están tomando?

Estamos trabajando de manera conjunta con Celec para evaluar lo ocurrido, determinar las causas y revisar las obras de mitigación que ya estaban previstas.

Se registró un caudal que no se había observado en 50 años, lo que modificó las condiciones del proceso de erosión regresiva. Por esa razón, es necesario reevaluar las soluciones previstas, tanto en su diseño como en su ubicación.

Una vez concluido ese análisis, Celec impulsará las obras que correspondan con la urgencia necesaria para reducir cualquier riesgo que pueda afectar la captación de la central Coca Codo Sinclair.

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Da la impresión de que el Gobierno ha perdido el entusiasmo con el que inicialmente impulsó la hoja de ruta de la energía nuclear. ¿Comparte esa percepción?

Sí y no.

Estamos avanzando por etapas. En este momento nuestra prioridad es impulsar la Ley de Energía Atómica. Es cierto que el proceso ha tomado más tiempo del previsto, pero estamos convencidos de que debemos construir bases sólidas para un proyecto de esta naturaleza.

La energía nuclear ofrece importantes ventajas, pero también exige una curva de aprendizaje que no podemos omitir. Intentar acelerar ese proceso podría generar problemas más adelante.

Siempre digo una frase que resume esta idea: el apuro trae cansancio.

El Ecuador necesita formar a sus profesionales antes de dar el siguiente paso. Durante una visita a EPM, en Medellín, conversé con un grupo de especialistas que se preparaban en energía nuclear. Uno de ellos llevaba seis años dedicado exclusivamente a esa formación.

Eso demuestra que no se trata de un proceso sencillo. Requiere una preparación altamente especializada y hoy el país todavía necesita desarrollar ese talento humano.

Más que una falta de interés, lo que existe es la convicción de avanzar con responsabilidad. Estamos haciendo los esfuerzos necesarios, pero respetando cada etapa del proceso, para construir las capacidades técnicas e institucionales que permitan, en su momento, incorporar la generación nucleoeléctrica en el Ecuador.

Javier Medina Abarca. Ingeniero en Electricidad de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol). Tiene una Maestría en Electricidad con Mención en Sistemas Eléctricos (UPS). Posee 14 años de experiencia en el sector eléctrico. Se ha desempeñado como Director Ejecutivo del operador nacional de electricidad (Cenace). Además, fue Director de Planificación Eléctrica y Coordinador de Planificación de Cnel-EP y Director Técnico de Elecgalápagos S.A. Actualmente es el Viceministro de Electricidad y Energía Renovable.