La energía nuclear en Ecuador sigue en fase de planificación

A un año del anuncio oficial, el plan de energía nuclear sigue en etapa inicial. El país ha avanzado en acuerdos internacionales, diseño institucional y marco regulatorio.

La energía nuclear en Ecuador sigue en fase de planificación
La generación de energía nuclear en Ecuador podría comenzar en un horizonte de entre 8 y 10 años. Foto: Xuancong Meng / Unsplash

A poco más de un año del anuncio oficial del Gobierno de Ecuador, realizado el 20 de febrero de 2025, sobre su decisión de incursionar en la energía nuclear, el país empieza a mostrar avances en una hoja de ruta compleja, de largo plazo y altamente regulada a nivel internacional.

El paso más reciente se dio el 1 de abril de 2026, cuando Ecuador y Estados Unidos firmaron en Washington, un memorando de entendimiento para la cooperación en materia de energía nuclear civil.

El acuerdo fue suscrito por la canciller Gabriela Sommerfeld y el vicesecretario de Estado estadounidense Christopher Landau, y establece un marco para el intercambio de información, asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades.

Este instrumento, aunque no vinculante, es clave dentro de la estrategia ecuatoriana: permite sentar las bases para el desarrollo de infraestructura nuclear, garantizar estándares de seguridad y abrir la puerta a una cooperación más profunda bajo la legislación estadounidense.

Además, posiciona al Ecuador dentro de la red internacional que impulsa el uso pacífico de esta tecnología.

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De la decisión política a la construcción institucional

El programa nuclear ecuatoriano no parte de cero, pero sí se encuentra en una fase inicial estructurada.

El Gobierno ha delineado el Programa Nuclear Nacional 2024-2035, que establece un marco programático entre 2025 y 2029, y define los pasos necesarios antes de generar energía con esta fuente.

Uno de los anuncios más recientes fue la creación del Organismo de Implementación del Programa Nuclear (NEPIU), divulgado en diciembre de 2025, por parte del Ministerio de Ambiente y Energía.

Este ente será responsable de coordinar a las instituciones del Estado y conducir técnicamente el proceso, en línea con los estándares del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

La conformación del NEPIU responde a un requisito internacional dentro del llamado “Milestone Approach”, la hoja de ruta que deben seguir los países que buscan desarrollar energía nuclear.

Su objetivo es asegurar que cada fase —desde la planificación hasta la operación— cumpla criterios estrictos de seguridad, regulación y gobernanza.

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Otro eje central es la construcción del marco normativo. El Gobierno presentó en julio de 2025, un texto del proyecto de Ley Orgánica de Energía Atómica.

Ese cuerpo legal actualmente se encuentra en revisión en la Presidencia de la República antes de su envío a la Asamblea Nacional, dijo la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, durante la presentación de la Rendición de Cuentas 2025 de esta Secretaría de Estado, el 9 de abril de 2026.

Según la ministra Manzano, esta propuesta de ley ha sido trabajada en conjunto con el OIEA y es un requisito indispensable: sin ella, el país no podría avanzar en la adquisición de tecnología ni en la implementación de proyectos, incluidos los reactores modulares.

El desarrollo legal también está acompañado por políticas públicas como la de protección radiológica y seguridad nuclear, que buscan garantizar la confianza ciudadana y el cumplimiento de estándares internacionales.

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El acuerdo con Estados Unidos se suma a los acercamientos que Ecuador ha mantenido con otros países con experiencia en energía nuclear, como Japón, Corea del Sur y Francia.

La estrategia, según la canciller Sommerfeld en una entrevista con el programa Vera A Su Manera, el 8 de abril de 2026, es apoyarse en socios internacionales para transitar desde la fase inicial hacia la implementación.

La cooperación con el OIEA también ha sido constante, incluyendo asistencia técnica, capacitación y acompañamiento en el diseño institucional y regulatorio del programa.

Las autoridades coinciden en que la energía nuclear no es una solución inmediata.

De acuerdo con estimaciones oficiales, Ecuador necesitará al menos cinco años para cumplir con los procesos de certificación internacional y otros cinco años adicionales para construir una primera planta, en caso de optar por ese modelo.

En ese escenario, la generación de electricidad nuclear podría comenzar en un horizonte de entre ocho y diez años, siempre que se cumplan todos los requisitos técnicos, legales e institucionales.

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Un proceso en construcción

El Gobierno sostiene que esta tecnología permitiría diversificar la matriz energética y garantizar una fuente de energía firme, complementaria a las hidroeléctricas y renovables. Además, se destaca su alta eficiencia y su potencial para generar electricidad limpia y constante.

Dentro de las opciones en análisis están los reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés), que requieren menor inversión inicial y ofrecen mayor flexibilidad para países en desarrollo.

En conjunto y tras un año, los avances muestran que Ecuador ha pasado de una declaración política a una fase de estructuración técnica e institucional.

La firma de acuerdos internacionales, la creación de organismos especializados y el desarrollo de un marco legal son pasos necesarios —aunque aún iniciales— en un proceso que tomará años en consolidarse.

La hoja de ruta está trazada, pero su ejecución dependerá de la capacidad del país para cumplir estándares internacionales, sostener alianzas estratégicas y avanzar en consensos internos sobre una de las decisiones más relevantes para realizar ajustes en su matriz energética.