Microplásticos en sal y chifles, según dos estudios en Guayaquil

Dos investigaciones divulgadas en estas semanas encontraron, por separado, que la sal de consumo humano y los chifles empacados contienen microplásticos

Microplásticos en sal y chifles, según dos estudios en Guayaquil
Tanto los chifles artesanales como los de marcas comerciales fueron analizados. Imagen: Freepick

Un estudio realizado por investigadores de varias universidades, una consultora y una fundación publicado el 10 de marzo de 2026 concluyó que en el 100% de las muestras de sal que se venden en Guayaquil se hallaron microplásticos (MP).

Para la investigación, explicaron los investigadores, se recolectaron un total de 45 muestras que abarcan sal marina, de mesa, de roca, rosa y azul, que se expenden en supermercados y tiendas locales en Guayaquil.

Los microplásticos se extrajeron por filtración y digestión oxidativa y se caracterizaron morfológicamente bajo un estereomicroscopio. La composición del polímero se confirmó mediante espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR, por sus siglas en inglés).

Se detectaron microplásticos en el 100% de las muestras de sal analizadas. Las sales de roca y marina mostraron las concentraciones más altas (>900 elementos/Kg). Las fibras, en particular las azules, fueron la morfología predominante, y se identificó tereftalato de polietileno (PET), poliamidas y fibras naturales.

Adicionalmente, se hizo una encuesta digital a 435 residentes para evaluar el conocimiento y las percepciones del consumidor. Solo el 51,5% de encuestados tenía conocimiento previo de la contaminación por microplásticos, el 95,4 % apoyó medidas regulatorias y un menor porcentaje se dijo dispuesto a pagar más por sal de mejor calidad.

El estudio partió del antecedente de que los microplásticos (MP) se reconocen cada vez más como contaminantes emergentes en productos alimenticios, incluida la sal comestible. Su presencia genera preocupación debido a los posibles impactos en la salud y la falta de marcos regulatorios en muchos países, incluido Ecuador.

Este estudio representa la primera evaluación sistemática de la presencia de MP en sales comerciales comercializadas en Guayaquil y evalúa el conocimiento público y la disposición a pagar por sal libre de contaminantes, señala el estudio en su resumen.

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Sales marina, de mesa, de roca, rosa y azul fueron analizadas. Foto: Unsplash

Los chifles con microplásticos

Mientras tanto, una publicación del 10 de abril de 2026 de El Comercio, detalla una investigación de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG) sobre los chifles, snacks de plátano verde. El fin de semana, la información fue replicada por otros medios.

El estudio -del cual no se dan las referencias científicas y que tampoco fue posible hallar en el repositorio de la UCSG- señala la presencia de microfibras plásticas (un tipo de microplástico, n.d.l.r), restos biológicos y hasta un fragmento de metal en empaques tanto de marcas comerciales como artesanales, señala la publicación.

Citando a especialistas de la Universidad, se informa que 27,1% de muestras analizadas presentaron algún tipo de contaminación, pese a que la normativa sanitaria vigente establece que los alimentos procesados deben mantener 0% de cuerpos extraños visibles.

En la nota se señala que los investigadores aclaran que el hallazgo no representa un riesgo alto e inmediato para la ciudadanía, pero sí evidencia posibles fallas en los procesos de elaboración y control, así como un problema de exposición acumulativa a contaminantes invisibles.

Y también se recoge la reacción de la entidad rectora sobre el hallazgo: la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA). Ésta informó que el 15 de marzo de 2026 solicitó a la UCSG información sobre la metodología empleada, los hallazgos y las conclusiones de esta investigación.

Y si bien no había recibido contestación oficial de los investigadores, la entidad precisó que este tipo de información académica es considerada un insumo técnico para el fortalecimiento institucional y evaluar posibles acciones de vigilancia sanitaria desde un enfoque de riesgo en salud pública.