El Niño aleja la pesca y pone a prueba al camarón en Ecuador
La pesca ya enfrenta un semestre de capturas escasas y precios al alza, mientras que el sector camaronero se previene de riesgos sanitarios por las lluvias intensas.
Por Álvaro Samaniego
Mientras el país vigila el impacto de El Niño sobre cultivos e infraestructura, la pesca y la acuicultura, responsables de una porción decisiva de las exportaciones no petroleras, ya enfrentan un semestre de capturas escasas, precios al alza y riesgos sanitarios en las piscinas camaroneras.
La temperatura superficial del océano frente a la costa ecuatoriana está entre 2 y 3 grados por encima de lo normal, según María del Pilar Cornejo, investigadora de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).
El agua cálida empuja a las especies hacia zonas más profundas y frías, y las flotas deben navegar cada vez más lejos para encontrarlas.
En el puerto de Santa Rosa, Santa Elena, los pescadores artesanales, un gremio de unos 50.000 trabajadores, reportan que sus faenas, antes a 70 millas de la costa, ahora exigen llegar hasta 150 millas mar adentro.
La menor oferta ya se refleja en los mercados: la libra de albacora, clave para el encebollado, pasó de rondar los USD 1,20 a costar hasta USD 2,20.
Rafael Trujillo, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Pesquería (CNP), anticipa un año complicado para el atún y los pelágicos pequeños.
Un ejemplo es la sardina: se ha registrado una reducción cercana al 20% en las capturas y una afectación de alrededor del 10% en el volumen exportado.
El fenómeno podría extenderse hasta mediados de 2027, con su punto más crítico entre noviembre de 2026 y marzo de 2027.

Cifras oficiales respaldan la alerta. Según el Banco Central del Ecuador y la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), las exportaciones de atún en conservas y lomos cayeron 6% entre enero y mayo de 2026 frente a igual periodo de 2025, hasta USD 662,9 millones.
Las capturas de atún en el Pacífico Oriental bajaron 13% en ese lapso, pero las de Ecuador, el mayor capturador de la zona, con 36% de participación, se contrajeron 29%; el barrilete, base de los enlatados, cayó 42%. A la escasez se suma el costo del diésel, que subió cerca de 140% interanual.
El calentamiento trajo, además, un huésped no deseado: la jaiba morada, especie asociada a aguas cálidas ya reportada en Perú.
Pedro Muñoz, de la Cooperativa Pesquera Artesanal de San Clemente (Manabí), la describe como "una plaga" que daña las redes. Cornejo la interpreta como un indicador biológico del estrés térmico del ecosistema.

Camarón, entre el beneficio y el riesgo
El panorama es distinto para la acuicultura de camarón. Ecuador es el mayor productor mundial. Un calentamiento moderado favorece históricamente el crecimiento del crustáceo, según estudios citados por la revista Panorama Acuícola.
Pero el sector opera hoy con densidades poblacionales mucho más altas que en los años noventa, lo que reduce su margen de tolerancia ante cambios bruscos.
El riesgo real llega con las lluvias intensas: inundaciones, fallas en diques, dilución de la salinidad y caída de la alcalinidad generan estrés fisiológico en el camarón y elevan la probabilidad de brotes infecciosos.
La Cámara Nacional de Acuacultura estimó que la mitad de las piscinas camaroneras del país corren riesgo de inundación en un evento de gran intensidad, lo que puede interrumpir el flujo de caja durante varios ciclos productivos.
El sector enfrenta también un efecto indirecto: la menor disponibilidad de anchoveta, afectada por el debilitamiento de la corriente de Humboldt, encarece la harina y el aceite de pescado, insumos del balanceado camaronero.
La Cámara recomienda monitoreo de temperatura, oxígeno y salinidad, refuerzo de diques y sistemas eléctricos, manejo conservador de la biomasa y protección de manglares como barrera natural contra inundaciones.
Para Cornejo, la mayor exposición se concentra en la cuenca del río Guayas, hogar de más de 4 millones de personas, casi una cuarta parte de la población del país, y origen de los tres principales productos de exportación: camarón, banano y atún.

La Organización Internacional del Trabajo ya ubicó a Ecuador entre los países de América Latina más expuestos a los efectos de El Niño 2026-2027 sobre el empleo, con la pesca y la acuicultura entre los sectores costeros más sensibles.

