Cenace prevé déficit de energía hidroeléctrica a causa de El Niño

76% de la energía hídrica depende de caudales que pueden reducirse el último trimestre de 2026. El CENACE proyecta un déficit de 450 MW en noviembre.

Cenace prevé déficit de energía hidroeléctrica a causa de El Niño
Turbina en la casa de máquinas de Coca Codo Sinclair. Esa hidroeléctrica es calificada como estructuralmente vulnerable. Foto: Celec.

Tras la Alerta Roja por el Fenómeno El Niño en Ecuador, el 28 de agosto de 2026, el  monitoreo de la producción de energía hidroeléctrica y térmica se volvió más acuciante, igual que del nivel de los embalses de las centrales hidroeléctricas.

El fenómeno climático puede disminuir la producción de energía hidroeléctrica, sobre todo el último trimestre del año y e inicios del siguiente. Centrales que suman más de 4.300 megavatios (MW) de potencia instalada (un 76% del total, según fuentes oficiales) están en la cuenca oriental y enfrentan bajas en los caudales. 

En cuanto a los niveles de las principales represas como Mazar, Amaluza y Pisayambo -que se encuentra en la zona de la Sierra y por ende también puede sufrir el efecto del aumento de la temperatura-, Primicias y Expreso informan que al final de agosto de 2026 tenían niveles levemente menores a sus cotas máximas.

La central Coca-Codo Sinclair, pese a no depender de una represa, corre riesgo en las sequías excesivas por falta de caudal. En cambio, en la época de invierno en la Amazonía, las lluvias excesivas y la erosión regresiva provocan que los sedimentos dificulten su operación.

El Plan de Operación del Sistema Nacional Interconectado (SNI) del CENACE señala a esta central como un punto neurálgico y lo califica como un riesgo por vulnerabilidad estructural que puede provocar problemas en el momento de baja de producción en las otras centrales.

Otro factor de preocupación durante la presencia de El Niño no tiene que ver con la producción de energía sino con su consumo: una ola de calor en la Costa puede incentivar el consumo de aire acondicionado por encima de los niveles usuales.

Embalses como el de Mazar se mantienen bajo la cota máxima pero operativos. Foto: Celec.

Más efectos de El Niño

“Los principales centros internacionales prevén que El Niño continúe fortaleciéndose durante los próximos meses y alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 e inicios de 2027, período en el que se espera su mayor desarrollo”, señala el Comité Nacional Para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) en su informe del 28 de agosto.

El Erfen es liderado por el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (INOCAR), el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), el Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (IPIAP), la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (C), la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) y la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL).

El documento señala que en las próximas semanas “se prevén precipitaciones esporádicas principalmente en sectores del norte e interior del Litoral, sin descartarse episodios puntualmente moderados, mientras en la región Sierra persistirían condiciones favorables para una elevada susceptibilidad a incendios forestales”.

No se alude específicamente a la cuenca oriental, pero en el portal de la SNGR se lee que "simultáneamente a las inundaciones costeras, las alteraciones de la circulación global provocadas por El Niño suprimen la precipitación en valles interandinos aislados del Pacífico y en la vertiente oriental". La próxima reunión de evaluación será este 4 de septiembre.

Fuente: CENACE

Lo que se produce y lo que falta

En agosto de 2026 se produjeron 3’296.359 megavatios hora (MWh), y el mayor peso siguió recayendo en la energía hidroeléctrica (74,5%). En promedio, la dependencia de esa fuente ha sido del 77,4% en 2026 (ver gráfico), mientras la energía térmica produjo el 20,5% y otras fuentes -como las energías renovables y la importación- sumaron el 2%.

El pico máximo de consumo del año se registró el 15 de julio, según los registros del CONECEL, cuando se jugó la semifinal del Mundial de Fútbol 2026 entre Argentina e Inglaterra, con un resultado de 2-1. Se jugó en el Mercedes-Benz Stadium, denominado por la FIFA Estadio Atlanta, en Georgia, Estados Unidos. 

El Plan de Operación del CENACE señala a noviembre como el punto con mayor presión energética, con un déficit de potencia estimado de hasta 450 MW. Y cuantifica en 2% la probabilidad de un déficit neto en al menos uno de los meses del estiaje, “siempre y cuando se cumpla el plan de incorporar 1.092 MW de generación emergente y térmica”, un objetivo que enfrenta dificultades.

Cenace calcula que Ecuador tiene ahora un déficit global de hasta 1.391 MW para cubrir con total holgura el crecimiento continuo de la demanda nacional. Pero menos del 5% ha sido adjudicado para el estiaje, según el portal Lexis.

De acuerdo con los registros del Ministerio de Ambiente y Energía y de CELEC, hasta mediados del año en curso únicamente se habían logrado adjudicar en firme 55 megavatios (MW), lo que representa aproximadamente el 3.9% de la brecha global alertada por el CENACE. 

Lexis señala que la mayoría de estos concursos públicos fracasaron o se declararon desiertos debido a la falta de ofertas válidas o problemas normativos con el Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop). Asimismo, por el lastre del denominado “Caso Apagón", que ocupa a las instancias judiciales. 

Si bien el Ministerio presentó un plan de compras públicas globales para incorporar 581 MW nuevos, el cronograma oficial de instalación de estos equipos está proyectado de forma paulatina entre finales de octubre y el año 2028, por lo que no brindarán un alivio inmediato al pico del estiaje actual, precisa Primicias.

Ante este panorama, se vuelve a mirar como una alternativa la importación privada desde Colombia, que podría llegar según esa fuente hasta a 282 MW a partir de su propia generación interconectada.

El Niño ya está aquí y es posible que se intensifique en noviembre
Su presencia ya es una realidad en el Pacífico. La discusión pendiente es su intensidad, una vez que se ha superado la “barrera de predictibilidad primaveral”.