¿Por qué es importante cuidar al mayor bioma tropical del mundo?
Las acciones mundiales por la Amazonía abarcan iniciativas políticas, financieras, ambientales y comunitarias diseñadas para restaurar los ecosistemas degradados.
Las acciones mundiales por la Amazonía abarcan iniciativas políticas, financieras, ambientales y comunitarias diseñadas para restaurar los ecosistemas degradados.
El 5 de septiembre se celebra el Día de Acción Mundial por la Amazonía, una fecha orientada a exigir la protección del bioma tropical más grande del planeta y frenar de manera urgente la destrucción ambiental que lo amenaza.
Esta iniciativa fue lanzada en 2019 por la organización Amazon Watch y agrupaciones indígenas, para respaldar la labor de los guardianes del bosque y de los pueblos originarios que defienden activamente sus territorios frente a la explotación de recursos.
En la actualidad, las acciones mundiales por la Amazonía abarcan un conjunto de iniciativas políticas, financieras, ambientales y comunitarias a escala global, diseñadas para detener la pérdida de cobertura forestal y restaurar los ecosistemas degradados.
La deforestación en cifras
La urgencia de esta fecha se ve respaldada por los datos científicos más recientes provistos por consorcios como la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) y el Observatorio Regional Amazónico (ORA):
- 88 millones de hectáreas perdidas: Es la superficie total de bosque nativo erradicada en la cuenca amazónica entre 1985 y 2023, lo que representa el 12.5% de su cobertura original (un área equivalente al tamaño de Colombia).
- Avance industrial sin control: Los ecosistemas amazónicos registran aumentos históricos en la ocupación de sus suelos para actividades comerciales; el uso de tierras para minería creció un 1,063%, para agricultura un 598% y para ganadería un 298%.
- Crisis climática extrema: En 2024, una sequía sin precedentes alimentó incendios masivos que provocaron un aumento del 256% en la deforestación anual. Pese a que en 2025 la tala bruta se contuvo en un 68% gracias a una mayor fiscalización y factores climáticos más estables, el ecosistema se encuentra peligrosamente cerca de un "punto de no retorno" ambiental.
Pilares para la conservación
Para enfrentar la crisis climática y ambiental en la región, la comunidad internacional articula sus esfuerzos a través de cuatro frentes principales:
- Acuerdos y Tratados de Gobernanza Internacional: Destacan el Pacto de Leticia por la Amazonía, coordinado entre los países de la cuenca para combatir la ilegalidad; la Declaración de los Líderes de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de la Tierra (firmada en la COP26 para revertir la pérdida de bosques hacia 2030); y el Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que canaliza apoyo global para la investigación científica y la vigilancia ambiental.
- Financiamiento Global y Mecanismos de Carbono: El Fondo Amazonía, administrado por Brasil con donaciones de Noruega y Alemania, lidera las inversiones directas contra la deforestación. Asimismo, se emplean los mercados de bonos de carbono (REDD+) auspiciados por la ONU y los canjes de deuda por naturaleza para condicionar el alivio financiero de los países de la región a la protección de áreas verdes.
- Presión Comercial y Cadenas de Suministro Sostenibles: La Regulación Antideforestación de la Unión Europea (EUDR) prohíbe la importación de materias primas (como carne, soja, madera y café) provenientes de tierras deforestadas después de 2020. Esto se complementa con compromisos corporativos internacionales de "Deforestación Cero".
- Empoderamiento Indígena y Cooperación Científica: Fondos filantrópicos globales como el Earth Fund o el Rainforest Fund dirigen recursos económicos directamente a comunidades nativas. En el ámbito académico, el Panel Científico por la Amazonía (SPA) provee soluciones respaldadas por más de 200 científicos globales.

Los grandes motores financieros
Los mecanismos financieros globales adscritos y aliados a la ONU se han consolidado como los grandes motores de inversión en la cuenca. Canalizan cientos de millones de dólares a través de agencias como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Se destacan el Fondo Verde para el Clima (GCF) y el Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF).
El GCF ejecuta proyectos masivos enfocados en áreas críticas de adaptación y mitigación del cambio climático:
El Fondo de Bioeconomía para la Amazonía: Con un presupuesto de USD 598 millones, busca incentivar el capital privado en seis países amazónicos mediante bionegocios locales, agricultura regenerativa y sistemas agroforestales sostenibles de productos no maderables (como frutos y aceites nativos).
Conservación Masiva de Áreas Protegidas en Perú: Mediante una subvención de USD 37,5 millones para la iniciativa "Patrimonio Natural del Perú-Amazonía y Clima", el fondo coadyuva a blindar la gestión efectiva de más de 15 millones de hectáreas de selva para mitigar gases de efecto invernadero
Programa Integral Amazónico en Ecuador (PROAmazonía): Con un cofinanciamiento superior a los USD 41 millones, impulsa el diseño de planes de ordenamiento territorial que prohíben la expansión agropecuaria en bosques nativos y apoya la transición hacia una producción sostenible de café, cacao, palma y ganadería.
Seguridad Hídrica y Adaptación a la Sequía: Frente a las severas sequías que golpean la cuenca, se aprobó un megaproyecto de USD 391,4 millones coordinado por el BID. La meta consiste en mejorar la resiliencia climática y garantizar el suministro de agua para casi 6 millones de personas vulnerables en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú.
El GEF, a través del Programa de Paisajes Sostenibles de la Amazonía (ASL), lidera una de las iniciativas regionales de conservación más grandes del mundo.
Con la participación coordinada de los ocho países de la cuenca amazónica (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela), este programa ha inyectado más de 300 millones de dólares en subvenciones globales para proteger millones de hectáreas de selva, restaurar ecosistemas degradados, incentivar el desarrollo de la bioeconomía y fortalecer los derechos territoriales indígenas.
La conmemoración de este día subraya que el destino de la Amazonía está intrínsecamente ligado al equilibrio climático del planeta, lo cual demanda una corresponsabilidad activa entre las naciones de la cuenca y los actores económicos globales.


