Los corredores de conectividad ocupan el 14,2% del territorio
Los 7 biocorredores amazónicos ocupan el 14,2% del territorio. Fortalecen una gestión que conecta ecosistemas y comunidades para conservar a largo plazo.
Con la inauguración oficial del Corredor de Conectividad Yasuní-Limoncocha-Cuyabeno, Ecuador ha habilitado el 14,2% de su superficie a este nuevo sistema de conservación.
Esa área es equivalente a la suma de la extensión de las provincias de Pichincha, Guayas y Loja y se ubica, preferentemente, desde la Cordillera Real hacia la Amazonía.
La nueva área especial de conservación de la biodiversidad Yasuní-Limoncocha-Cuyabeno abarca 173.339 hectáreas, en las provincias de Sucumbíos y Orellana.
Su finalidad, al igual que los otros, es reducir la fragmentación de los ecosistemas amazónicos y garantizar la conectividad biológica entre estas reservas.
“Este corredor fortalece una visión de gestión territorial que conecta ecosistemas, comunidades y esfuerzos de conservación a largo plazo”, dijo en el evento Alicia Jaramillo Cabo, viceministra de Ambiente y Marino Costero de Ecuador.
Se fortalece la conservación de especies como el jaguar, el delfín rosado, la harpía y las tortugas charapas, así como de 3.690 especies de flora y 3.997 de fauna.
En su administración participan tres nacionalidades indígenas: Siekopai, Siona y Kichwa, dos GAD provinciales (Sucumbíos y Orellana) y tres cantonales.
Carolina Rosero, directora de Conservación Internacional Ecuador, resume el espíritu de la iniciativa: “el corredor constituye un modelo de paisaje sostenible, basado en buena gobernanza, patrimonio natural y producción compatible con la conservación”.
De su lado, Claude Gascon, director ejecutivo interino y presidente del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) dijo que “al apoyar el enfoque de paisajes sostenibles de Ecuador, el GEF está contribuyendo a transformar bosques fragmentados en una red viva que beneficia la biodiversidad, las comunidades y el planeta”.
Tarsicio Granizo, director de WWF en Ecuador, afirmó que “este corredor se alinea con una planificación ambiental estratégica, contribuyendo a evitar el cambio de uso de suelo y la deforestación en la Amazonía ecuatoriana”.

Siete corredores y un solo fin
En los últimos años, Ecuador ha consolidado una red de corredores que funcionan como bisagras entre áreas protegidas y territorios comunitarios.
Estos espacios se suman a las áreas protegidas tradicionales y buscan garantizar la resiliencia climática, la provisión de agua y el intercambio genético de especies.
Los corredores de conectividad son una herramienta moderna de conservación que armoniza la protección de la biodiversidad con el bienestar de las comunidades.
Evitan que las reservas se conviertan en islas, permiten el flujo de fauna y flora, y mantienen procesos como la regeneración del suelo y los ciclos del agua.
Al conectar gradientes altitudinales y ecosistemas, facilitan que las especies migren frente al cambio climático.
Integran actividades productivas sostenibles: agricultura, bioeconomía, turismo de naturaleza, que generan ingresos sin destruir el bosque.
Involucran a gobiernos locales, nacionalidades indígenas y ONG en la gestión, fortaleciendo la institucionalidad y los planes de vida comunitarios.
La Amazonía ecuatoriana mantiene un estado de conservación relativamente alto, pero enfrenta crecientes amenazas de deforestación, expansión agrícola, infraestructura vial, actividades extractivas cambio climático.
Este enfoque integra estrategias de manejo de áreas protegidas y paisajes restaurados. Son “parches” de distintas dimensiones y niveles de conectividad, esenciales para mantener la funcionalidad ecológica.
Como recuerda Carolina Rosero: “Nuestra vida, nuestra salud, dependen de la naturaleza. Los bosques amazónicos son esponjas que absorben carbono y regulan la temperatura global”.
En síntesis, los corredores son más que líneas en un mapa: son territorios vivos donde se cruzan ciencia, comunidades y biodiversidad, con la promesa de que la conservación y el desarrollo pueden caminar juntos.
La iniciativa forma parte del proyecto “Corredores de conectividad amazónicos”, co-ejecutado con el Ministerio del Ambiente y Energía (MAE), CI-Ecuador y apoyado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF en Ecuador).
La iniciativa se enmarca en el Programa Paisajes Sostenibles de la Amazonía, liderado por el Banco Mundial con el financiamiento del GEF.


