Ecuador abre una nueva etapa para la energía geotérmica
En Ecuador se estima al menos 1.500 MW de potencial geotérmico. La Mesa de Geotermia busca definir cómo aprovechar este recurso para generar energía.
Ecuador tiene una fuente de energía bajo sus pies, que podría aportar entre 1.000 y 1.500 megavatios (MW), según distintas estimaciones citadas en estudios sobre el potencial geotérmico del país. Sin embargo, esa capacidad no está instalada y la geotermia todavía no ocupa un lugar relevante en la generación eléctrica nacional.
El 8 de septiembre de 2026, el Gobierno dio un nuevo paso para intentar cambiar esa situación con la instalación de la Mesa de Geotermia del Ecuador, un espacio creado para avanzar en el Plan de Desarrollo Geotérmico (PDG).
El Plan busca identificar el potencial geotérmico nacional y desarrollar un marco normativo para la ejecución de proyectos de este tipo, tanto desde el sector público como desde el privado.
El PDG cuenta con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tras la suscripción del contrato de préstamo BID 4989/OC-EC, realizada el 22 de diciembre de 2020, por USD 78,4 millones. La instalación de la Mesa ocurre casi seis años después de suscrito el contrato.
La Mesa de Geotermia busca establecer una hoja de ruta para aprovechar el calor del subsuelo, tanto en la generación de electricidad como en aplicaciones industriales y productivas.
La discusión no parte de cero. Existen estudios sobre los recursos geotérmicos del Ecuador que se remontan a octubre de 1988, cuando el entonces Instituto Nacional de Energía (INE) realizó investigaciones sobre este tipo de recurso.
Ecuador ha identificado sus principales prospectos geotérmicos. En 2010 contaba con un Plan de Desarrollo Geotérmico, elaborado por el Instituto Nacional de Eficiencia Energética y Energías Renovables (INER).
El documento del INER advertía que, si el recurso geotérmico permanecía desaprovechado, "importantes oportunidades de desarrollo para el país quedarían marginadas frente al uso de otros recursos".
El INER también señalaba que tecnologías de generación como la solar, eólica o hidroeléctrica dependen en gran medida de condiciones meteorológicas y de cambios estacionales, que permitan la disponibilidad del recurso.
En ese informe, el Instituto indicaba que la geotermia no dependía de esos factores y estimaba un factor de planta superior al 90%, "lo que permitiría contar con generación de base durante todo el año".
Los 1.500 MW que puede aportar la energía geotérmica equivalen a la potencia instalada de la Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.

El potencial de generación
La cifra de entre 1.000 y 1.500 MW requiere una precisión. No significa que Ecuador tenga hoy esa capacidad lista para conectarse al sistema eléctrico.
Se trata de estimaciones sobre el potencial geotérmico aprovechable del país. Para que una parte de ese potencial se convierta en generación eléctrica se requieren estudios geológicos y geofísicos, perforaciones exploratorias, evaluación de los reservorios, infraestructura, inversión y condiciones regulatorias.
Las distintas cifras responden también a diferentes metodologías y niveles de conocimiento del recurso. Construir una planta de energía geotérmica puede tardar entre 5 y 10 años, desde la exploración inicial hasta que comienza a funcionar.
En el documento 'Análisis normativo y aspectos a considerar en el desarrollo de la geotermia en el Ecuador', de Israel Jiménez y Hugo Arcos de la Escuela Politécnica Nacional (EPN) -publicado en 2025-, recoge estimaciones de CELEC EP y del Banco Mundial, que ubican el potencial geotérmico aprovechable entre 1.000 y 1.500 MW.
En 2021, el Viceministerio de Electricidad de la época consideraba un potencial bruto de alrededor de 1.000 MW y de 22 prospectos geotérmicos en el país, 11 de ellos de alta entalpía (recurso del subsuelo con temperaturas superiores a 150 °C), con posibilidades para generación eléctrica.
Las cifras de potencial nacional no corresponden, por tanto, a una capacidad instalada ni a una cartera definitiva de centrales listas para construcción.
Proyectos y prospectos geotérmicos
CELEC EP ha identificado varias áreas con potencial geotérmico y diferentes niveles de estudio.
Entre las principales están Chachimbiro, en Imbabura; Tufiño-Chiles-Cerro Negro, en Carchi y la zona fronteriza con Colombia; Chalupas, en Cotopaxi; y Chacana, entre Pichincha y Napo.
También constan prospectos como: Jamanco, Cachiyacu, Oyacachi, Guapán, Chimborazo, Cuenca y Alcedo.
En el Plan Maestro de Electrificación 2018-2027 se menciona que según el Inventario de Recursos Energéticos del Ecuador, con fines de generación eléctrica (2015), basados en estudios realizados por Inecel y CELEC EP, los potenciales máximos de los proyectos geotérmicos son los siguientes: 178 MW para Chachimbiro; 330 MW para Tufiño-Chiles-Cerro Negro; 283 MW para Chalupas y 83 MW para Chacana-Cachiyacu. Para Jamanco registra 26 MW.
Sin embargo, en el Plan Maestro de Electricidad 2023-2032 ya no se destacan las estimaciones máximas para dichos proyectos.
Asimismo, en mayo de 2026, el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE), con el apoyo de CELEC EP avanzó en la investigación del prospecto geotérmico Sierra Negra, en la isla Isabela, Galápagos.
La primera campaña de prospección geológica en Sierra Negra busca aportar información para construir un modelo conceptual del recurso y continuar con estudios geofísicos. Durante los trabajos de campo, técnicos documentaron rasgos estructurales y litológicos del volcán, para fortalecer el conocimiento geológico de la zona.

Chachimbiro, uno de los proyectos más avanzados
El proyecto de Chachimbiro, ubicado en el cantón Urcuquí, en Imbabura, es uno de los que ha alcanzado mayor nivel de desarrollo dentro del portafolio geotérmico ecuatoriano.
Los estudios de prefactibilidad del proyecto comenzaron en 2012. En 2015 arrancó el proceso de información y difusión a las comunidades de la zona de influencia en las parroquias rurales de Urcuquí.
En 2017 se ejecutaron obras civiles preliminares, vías de acceso y plataformas de perforación; en 2024, el Gobierno suscribió un contrato de crédito por unos USD 43 millones con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
CELEC EP ha realizado estudios y perforaciones exploratorias en la zona y trabaja en una primera fase de desarrollo del campo. El proyecto contempla una capacidad de generación de alrededor de 50 MW.
El financiamiento internacional ha sido utilizado para avanzar en las diferentes etapas del proyecto.
En la primera fase están contempladas nuevas perforaciones y una planta piloto. Los resultados de estas actividades permitirán continuar con la evaluación del recurso y del desarrollo del campo.

La exploración determina la viabilidad del recurso
La geotermia aprovecha el calor interno de la Tierra. En determinadas condiciones, el agua caliente o el vapor presentes en el subsuelo pueden utilizarse para generar electricidad.
La identificación de una zona con actividad geotérmica requiere estudios geológicos, geoquímicos y geofísicos. Las perforaciones permiten comprobar las características del recurso a profundidad y determinar las condiciones del reservorio.
Entre los elementos que deben evaluarse están la temperatura, la presencia y características de los fluidos, la permeabilidad y la capacidad de producción del reservorio.
Estas actividades forman parte de las distintas etapas de exploración y desarrollo de un proyecto geotérmico.
El desarrollo de la geotermia también contempla aspectos relacionados con la regulación y el financiamiento.
La regulación y el financiamiento
El análisis de Israel jiménez y Hugo Arcos presentado en el marco de las XXXIII Jornadas en Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la EPN, identificó entre los aspectos pendientes la ausencia de una normativa específica e integral para el aprovechamiento de los recursos geotérmicos.
Además, mencionan limitaciones de financiamiento, una participación privada reducida y la necesidad de fortalecer la coordinación institucional.
La geotermia está contemplada dentro del marco de las energías renovables. Sin embargo, el desarrollo de proyectos requiere definir aspectos relacionados con concesiones, permisos, regulación, incentivos y mecanismos de financiamiento.
Estos temas forman parte de los componentes que serán abordados en el Plan de Desarrollo Geotérmico (PDG).

Una Mesa después de casi seis años
La instalación de la Mesa de Geotermia forma parte del proceso de elaboración del Plan de Desarrollo Geotérmico, con apoyo del BID.
El contrato de préstamo BID 4989/OC-EC fue suscrito el 22 de diciembre de 2020 por USD 78,4 millones. El proceso para elaborar el plan contempla la participación de instituciones públicas, empresas y otros actores vinculados con el desarrollo de la geotermia.
La consultoría para elaborar el Plan considera un plazo de 12 meses. En febrero de 2025 se presentaron ofertas para realizar este trabajo.
El Plan está organizado en cinco componentes: técnico, regulatorio, económico-financiero, socioambiental y usos directos.
El primer taller de la Mesa, realizado el 8 de septiembre de 2026, buscó validar y complementar el diagnóstico preliminar e identificar barreras, riesgos, oportunidades y necesidades de información.
En ese encuentro, el viceministro de Electricidad (s), Javier Iza, explicó que la Mesa de Geotermia se constituye en un espacio idóneo para ordenar, técnica e institucionalmente, el desarrollo de esta fuente energética.
"La diversificación de la matriz es la única estrategia responsable frente al cambio climático y a la vulnerabilidad de un sistema eléctrico que históricamente ha dependido en exceso de la hidrología”, indicó Iza.
El potencial geotérmico y los otros usos
Una parte de la estrategia también está dirigida a los llamados usos directos.
El calor del subsuelo puede aprovecharse sin transformarlo en electricidad para actividades como procesos industriales, secado agrícola, calefacción o climatización, dependiendo de las características de cada recurso.
Esto significa que el Plan de Desarrollo Geotérmico no se limitará a calcular cuántos megavatios podrían incorporarse a la matriz eléctrica.
El análisis incluye también qué actividades productivas podrían aprovechar directamente el calor terrestre.
Alternativa frente a la dependencia hidroeléctrica
La geotermia tiene además una característica que la diferencia de otras fuentes renovables: puede generar de forma continua una vez que el recurso ha sido desarrollado.
Eso la convierte en una alternativa potencial para complementar una matriz eléctrica altamente dependiente de la hidroelectricidad, cuya generación está expuesta a los periodos de sequía y a la variación de los caudales.
Pero entre los 1.500 MW de potencial estimado y una central geotérmica operando hay todavía una cadena de decisiones e inversiones.
La Mesa instalada en septiembre de 2026 entra justamente en ese terreno: determinar cuánto de ese potencial puede ser aprovechado, en qué lugares, bajo qué condiciones y con qué reglas.



