Investigación revela uso sostenible de plantas amazónicas en Huamboya
Un estudio de la Espoch documenta el potencial medicinal y sostenible de plantas amazónicas, integrando saberes ancestrales en este cantón amazónico.
El ajo shuar, una planta de aroma intenso, ha sido usado durante generaciones para aliviar resfriados y dolores musculares.
La ayahuasca, enredadera sagrada de la Amazonía, no solo guía rituales espirituales, sino que también es objeto de estudios por sus posibles aplicaciones en la salud mental.
Ambas especies crecen en el cantón Huamboya, en la provincia de Morona Santiago, donde la biodiversidad convive con prácticas ancestrales aún vigentes.
Con temperaturas que oscilan entre los 22 y 28 grados centígrados y una altitud promedio cercana a los 1.000 metros sobre el nivel del mar, Huamboya —un territorio de 971 km2 habitado por cerca de 6.000 personas— se ubica en el nororiente amazónico ecuatoriano. Su clima tropical húmedo y lluvioso configura uno de los entornos más característicos de la región.
Este contexto es el punto de partida de la publicación 'Bioprospección de especies amazónicas, cantón Huamboya, Morona Santiago', de la Escuela Politécnica del Chimborazo (ESPOCH, 2026).
Sus autores son Juan Pablo Haro Altamirano, Carla Haro Velastegui, William Carrillo Barahona y Sandra López Sampedro.
Se trata de una investigación orientada a documentar, analizar y proponer formas de aprovechamiento sostenible de la flora local, integrando conocimiento científico y saberes ancestrales.

La selva como laboratorio vivo
En Huamboya, la selva funciona como un sistema complejo donde cada especie cumple múltiples roles. El estudio documenta una amplia variedad de plantas con propiedades bioactivas, muchas de ellas utilizadas desde hace generaciones por las comunidades locales y ahora analizadas desde una perspectiva científica.
Entre las especies destacadas se encuentra el ajo shuar (Mansoa alliacea), cuyas hojas y raíces contienen compuestos sulfurosos como la alicina. Tradicionalmente se emplea como antiinflamatorio, repelente y tratamiento para afecciones respiratorias, además de tener aplicaciones en el control de plagas agrícolas.
La ayahuasca (Banisteriopsis caapi), por su parte, contiene alcaloides como la harmina y la harmalina, asociados a efectos sobre el sistema nervioso. Su uso ritual está ampliamente documentado, pero el estudio también recoge investigaciones que exploran su potencial en el tratamiento del estrés postraumático y la depresión. Incluso los residuos de su preparación son reutilizados como abono orgánico o repelente natural.
El barbasco (Lonchocarpus nicou) aporta otro ejemplo de versatilidad: sus raíces contienen rotenona, un compuesto utilizado tradicionalmente para la pesca, pero también con aplicaciones como pesticida natural en cultivos.

De manera similar, el canutillo (Valeriana chaerophylloides) presenta compuestos con efectos sedantes que inciden en la regulación de neurotransmisores, lo que respalda su uso en prácticas de relajación.
En el ámbito nutricional y productivo, el cacao de monte (Theobroma bicolor) destaca por su contenido de teobromina y proteínas, mientras que el caimito (Pouteria caimito) aporta antioxidantes y se utiliza para tratar afecciones digestivas. Ambos forman parte de sistemas agroforestales y prácticas alimentarias locales.
Otras especies como el chuchuhuaso (Monteverdia macrocarpa) presentan propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes; el chuncho (Cedrelinga cateniformis) es utilizado tanto en construcción como en medicina tradicional; y la chonta (Bactris gasipaes) provee alimento, materia prima para herramientas y recursos para la elaboración de aceites.
El estudio también incluye plantas con funciones ecológicas relevantes, como el morete (Mauritia flexuosa), clave en la estabilización de suelos en humedales, y la vainilla (Vanilla odorata), con potencial en la industria de fragancias y saborizantes.
A estas se suman otras especies identificadas en la investigación, como la dormilona (Mimosa pudica), el higuerón (Ficus insipida), la fruta leche (Tabernaemontana panamensis) o la verbena (Verbena litoralis), que amplían el inventario botánico y evidencian la diversidad funcional de la flora amazónica.

El enfoque metodológico del estudio combina la caracterización taxonómica y ecológica de las especies con análisis fitoquímicos, así como procesos de zonificación territorial y recolección de información en campo.
Este abordaje permite no solo identificar compuestos activos, sino también comprender las condiciones en las que las plantas se desarrollan y son utilizadas.
Integración de saberes
Uno de los ejes del libro es la participación de las comunidades locales, en particular de la nacionalidad Shuar, en la recolección y validación de la información.
El trabajo de campo incluye el levantamiento de conocimientos tradicionales mediante interacción directa con líderes comunitarios y comuneros.
El documento señala que la bioprospección requiere no solo de herramientas técnicas, sino también de procesos participativos que reconozcan el valor cultural de las especies.
En ese marco, se destaca que las plantas cumplen funciones que trascienden lo medicinal o económico, al formar parte de prácticas sociales, rituales y de subsistencia.

Entre presiones sobre el territorio y economía circular
El cantón Huamboya, así como otros cantones de la provincia de Morona Santiago, afronta diversos factores que inciden en sus ecosistemas.
Entre ellos se mencionan la expansión de la frontera agrícola y ganadera, la minería ilegal y los efectos del cambio climático. Estas dinámicas afectan tanto a la biodiversidad como a las condiciones de vida de las comunidades.
El estudio también advierte sobre la pérdida progresiva de conocimientos tradicionales, asociada a procesos de cambio cultural y a la disminución de prácticas comunitarias vinculadas con el uso de la flora.
El libro plantea propuestas orientadas al aprovechamiento sostenible de los recursos vegetales. Entre ellas se incluyen modelos de gestión agropecuaria basados en principios de economía circular, que buscan reducir la dependencia de insumos externos, optimizar el uso de residuos y reincorporarlos al ciclo productivo.
Asimismo, se propone el fortalecimiento de Unidades Productivas Amazónicas (UPA’s), con sistemas de trazabilidad que permitan registrar costos y procesos, manteniendo criterios de conservación de la biodiversidad.
Estas iniciativas se complementan con la implementación de huertos familiares, bancos de germoplasma y programas de reforestación, enfocados en la preservación de especies nativas y la recuperación de áreas degradadas.