El plan de agua para Quito corre tras la urgencia de la demanda

La Capital de Ecuador sobrepasa el consumo por habitante recomendado. En la tarifa se contemplan los costos de distribución pero no del recurso en sí mismo.

El plan de agua para Quito corre tras la urgencia de la demanda
Funcionarios de la Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Saneamiento constatan las obras en Calderón. Fotos: Epmaps.

Quito intenta persistentemente dar alcance a unas necesidades de consumo de agua potable y saneamiento ambiental que se expanden a un ritmo agigantado.

Las nuevas inversiones anunciadas, sobre todo la del Proyecto Integral Calderón, intentan achicar el bache entre disponibilidad y necesidad, más futuras que presentes.

Quito consume agua por encima de la media. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre 50 y 100 litros de agua potable al día. En la Capital, el consumo promedio en 2023 fue de 138 litros día por persona.

Pero los persistentes problemas de la topografía y de crecimiento poblacional, y el nuevo del calentamiento global, están marcando un ritmo diferente.

La capital del Ecuador tiene una cobertura que actualmente alcanza el 98% en agua potable y el 94% en alcantarillado, menor que los de Bogotá y mayor que los de Lima y La Paz.

Sin embargo, la sequía de 2024 (38 días sin lluvias) y la destrucción de 350 metros de tubería del sistema Mica–Quito Sur por un deslizamiento masivo en el páramo del Antisana, desnudaron las vulnerabilidades.

Con este panorama, la planificación hídrica metropolitana se ve condenada a una dinámica reactiva, correr detrás de las demandas urgentes generadas por factores ambientales, demográficos y económicos.

La Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) cerró 2025 con 46 proyectos ejecutados y en marcha, con una inversión de USD 31,7 millones.

El megaproyecto Calderón

Se lo ha llamado Proyecto Integral Calderón. Es una de las obras más emblemáticas impulsadas por el actual Municipio, con una inversión de USD 130 millones.

Su componente principal es la línea de conducción Paluguillo–Puembo. Tiene 14,6 km de tubería y registra un avance superior al 85%.

El proyecto está destinado a garantizar el abastecimiento a más de 500.000 habitantes de Calderón, Calacalí y San Antonio de Pichincha. Se espera que se complete entre 2026 y 2027.

Esta obra será un aporte para alcanzar los objetivos del Plan Estratégico 2024–2027. La meta de expansión de cobertura es subir de 97% a 99% de cobertura de agua y de 94% a 96% de alcantarillado.

Es clave el plan para la reducción de agua no contabilizada de 32% al 28%.

En este proceso, la ampliación de la planta Paluguillo, de 600 litros por segundo a 1.600 litros por segundo, tiene alta relevancia. Servirá a Tumbaco, Cumbayá y las parroquias nororientales.

En los proyectos está también la construcción del nuevo módulo en la planta El Troje. Tiene capacidad de 1.000 litros por segundo. Se enfoca en 450.000 habitantes del sur de Quito.

La planta El Troje, en el sur de Quito, tendrá un nuevo módulo.

Es muy llamativa la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales y Saneamiento Quito. Es un túnel de 8,6 kilómetros y una planta para procesar lodos y una central hidroeléctrica de 4 MW.

Para tratamiento de aguas servidas y descontaminación se destinará unos USD 180 millones, una vez que se decidió abandonar el proyecto Vindobona, que hablaba de decenas de plantas de tratamiento y de un costo de más de USD 1.200 millones.

La Epmaps espera duplicar el presupuesto disponible gracias a un proceso para obtener inversión en nueve proyectos estratégicos de agua, saneamiento y drenaje pluvial, ante socios e inversionistas internacionales.

Si se logra la meta, habrá una disponibilidad de USD 200 millones. El Plan Estratégico 2024–2027 de agua potable y saneamiento ambiental prevé una inversión de USD 420 millones.

Fuentes de agua de Quito tienen nueva estrategia 2026-2030
En el Plan Estratégico 2026-2030 del FONAG se definen acciones para conservar y ampliar la protección de las fuentes de agua de Quito y las zonas rurales del DMQ.

 El gran cuello de botella

 El 85% del agua que consume la capital proviene de los páramos, ecosistemas de alta montaña que actúan como esponjas naturales reguladoras del recurso hídrico.

A pesar del trabajo del Fondo para la Protección del Agua (Fonag) —un mecanismo pionero que asegura la conservación y restauración de unas 150.000 hectáreas de páramos—, el cambio climático ha alterado los ciclos hidrológicos.

Esta variabilidad climática impacta directamente sobre un sistema que acusa una preocupante falta de almacenamiento en puntos neurálgicos.

El Sistema Pita-Puengasí, que abastece al 27% de los habitantes de la zona central y del norte de la ciudad, carece de embalses y depende exclusivamente del caudal natural del río Pita.

A esta ecuación se suma la presión demográfica. Quito crece y se dispersa en una orografía accidentada y complicada. 

El debate pendiente de la tarifa

 Más allá del cemento y las tuberías, el nudo gordiano de la sostenibilidad hídrica de Quito es económico y sociopolítico: el modelo tarifario.

Expertos académicos como la ecóloga Blanca Ríos Touma señalan que el Cabildo se limita a cobrar por los costos de distribución y no por el valor real del recurso consumido.

Esta realidad desincentiva el ahorro doméstico y no genera el músculo financiero necesario para blindar el sistema frente a futuras crisis hídricas.

La propuesta de trasladar a los ciudadanos (a los consumidores, en definitiva) parte de la responsabilidad por la conservación de este recurso tan valioso enfrenta una feroz resistencia política y social.

El argumento fundamental es que no resulta viable plantear incrementos mientras existan sectores periféricos que sufren intermitencias en el servicio.

Mientras el calentamiento global agudice las sequías, la población continúe expandiéndose hacia las laderas periféricas y el modelo tarifario no sea revisado, la acción municipal seguirá atrapada en la dinámica de las demandas.

La autoridad estará sometida a una solución financiera y de infraestructura en la que cada obra inaugurada apenas alcanza a cubrir la urgencia del día anterior.

Temas ambientales de Guayaquil y Quito entran a la agenda política
Dos problemas ambientales de Quito son asumidos como propios por el Maate, igual que en Guayaquil. Pero la agenda nacional es enorme y tiene pasivos.