Mujeres rurales lideran bionegocios de quinua, chocho y mortiño

Tres estudios en Ecuador cuantifican su participación productiva y el aporte económico del trabajo no remunerado que sostiene a sus familias y comunidades.

Mujeres rurales lideran bionegocios de quinua, chocho y mortiño
Las mujeres de la Corporación de Productores y Comercializadores Bio Taita Chimborazo (COPROBICH) tienen un rol viral en la cadena de la quinua. Foto: Proyecto Bionegocios Ecuador

En Ecuador, las mujeres rurales desempeñan un papel fundamental en los bionegocios vinculados con la biodiversidad nativa.

Su participación en la producción, transformación y comercialización de alimentos como el chocho, la quinua y el mortiño contribuye a sostener las economías familiares y comunitarias.

Sin embargo, una parte importante de su aporte permanece fuera de las cuentas económicas: las labores no remuneradas en las chacras, el cuidado del hogar y la atención de la familia.

A propósito del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra cada 16 de octubre, tres estudios del proyecto Bionegocios Ecuador: Sostenibilidad de la Biodiversidad Nativa examinan la participación de las mujeres en estas cadenas de valor y cuantifican su contribución económica.

Los resultados muestran su presencia en distintas etapas productivas y la importancia del trabajo doméstico, comunitario y de cuidados en el funcionamiento de estos negocios.

Los diagnósticos analizan las cadenas de valor del chocho, la quinua y el mortiño en organizaciones y comunidades de Cotopaxi, Chimborazo e Imbabura.

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Mujeres y su rol en las cadenas de valor

En la cadena de la quinua, el estudio realizado en la Corporación de Productores y Comercializadores Bio Taita Chimborazo (COPROBICH) identifica una participación femenina del 56%, frente al 37% de los hombres. El 7% restante corresponde a niñas, niños y jóvenes.

El protagonismo de las mujeres es especialmente visible en la siembra, etapa en la que concentran el 62% de las actividades analizadas, que incluyen la preparación de la tierra y la selección y el secado de las semillas. Durante la cosecha, la participación de mujeres y hombres alcanza el 45% para cada grupo.

COPROBICH, organización fundada en 2003, agrupa a 541 socias y socios, de los cuales el 57% son mujeres indígenas del pueblo Puruhá. Su actividad se centra en la agricultura orgánica y el comercio justo.

En la cadena del mortiño, el diagnóstico desarrollado en comunidades de Cotacachi, Imbabura, registra una participación femenina del 68% en la preparación y recolección del fruto, del 60% en la clasificación y del 80% tanto en la comercialización como en la carga.

El estudio aborda la relación comercial entre la empresa SUMAK MIKUY, la Unión de Organizaciones Campesinas Indígenas de Cotacachi (UNORCAC) y las comunidades recolectoras de zonas como Piñán, Guananí y El Cercado.

En el caso del chocho, las mujeres tienen una participación del 40% en el conjunto de la cadena, frente al 53% de los hombres y el 7% de niñas, niños y jóvenes. Su presencia es mayoritaria en la comercialización, con el 55%, y en la transformación del grano, con el 54%.

Estas actividades comprenden labores como lavar, seleccionar, pelar y empacar el chocho para su venta.

El diagnóstico se realizó en la Cooperativa de Producción Agrícola Comunitaria Granos Andinos San Miguel de Chugchilán (COOPGRANACH), ubicada en el cantón Sigchos, Cotopaxi, que agrupa a alrededor de 1.500 productoras y productores de 17 comunidades.

Fuente: Informe Diagnósticos de la participación de las mujeres en las cadenas de valor de chocho, mortiño y quinua, del proyecto Bionegocios Ecuador: Sostenibilidad de la Biodiversidad Nativa.

El trabajo no remunerado también tiene valor económico

Los estudios evidencian diferencias entre los ingresos por actividades remuneradas y el aporte económico total de mujeres y hombres, cuando se contabilizan las labores productivas no pagadas, comunitarias y de cuidados.

En la cadena de la quinua, el trabajo remunerado genera un ingreso mensual de USD 629,10 para las mujeres y de USD 757,64 para los hombres.

Sin embargo, al valorar monetariamente las actividades productivas no remuneradas, reproductivas y de cuidado, el aporte económico femenino es 2,56 veces superior al masculino.

El diagnóstico señala que el bienestar mensual de las familias depende en un 46% de las actividades de cuidado y reproducción.

Las mujeres destinan un promedio de 5,13 horas diarias al cuidado familiar, frente a las dos horas de los hombres. Además, el 63% de ellas asume las tareas del hogar de manera exclusiva.

En la cadena del mortiño, el ingreso mensual por actividades remuneradas es de USD 799,22 para las mujeres y de USD 987,64 para los hombres. En las actividades no remuneradas, en cambio, el aporte femenino alcanza los USD 567,22, frente a los USD 530,48 de los hombres.

Al incluir el trabajo productivo no remunerado, comunitario y de cuidados, el aporte económico de las mujeres es 1,7 veces mayor que el de los hombres. El estudio también determina que el bienestar mensual de las familias depende en un 54% de las actividades reproductivas y de cuidado.

La distribución del tiempo refleja otra diferencia: las mujeres dedican más del doble de horas que los hombres al cuidado del hogar y de la familia. En conjunto, trabajan un promedio de 14 horas diarias en actividades productivas y de cuidado, mientras que los hombres destinan 12 horas.

En el caso del chocho, los ingresos mensuales por actividades remuneradas ascienden a USD 596,82 para las mujeres y USD 690,45 para los hombres. No obstante, el aporte femenino en trabajo productivo no remunerado, reproductivo y comunitario alcanza los USD 489,27, frente a los USD 255,97 de los hombres.

El trabajo no remunerado representa el 82% del aporte económico total de las mujeres en esta cadena y equivale a 2,2 veces el aporte correspondiente de los hombres. El estudio establece, además, que el 56% del bienestar mensual de las familias depende de las actividades no remuneradas de cuidado y reproducción.

En esta cadena, las mujeres destinan 5,88 horas diarias al cuidado familiar, en promedio, mientras que los hombres dedican 2,1 horas. El 79% de las mujeres incluidas en el estudio realiza estas tareas.

Fuente: Informe Diagnósticos de la participación de las mujeres en las cadenas de valor de chocho, mortiño y quinua, del proyecto Bionegocios Ecuador: Sostenibilidad de la Biodiversidad Nativa.

Las mujeres y la economía de la biodiversidad nativa

Los tres estudios forman parte del proyecto Bionegocios Ecuador: Sostenibilidad de la Biodiversidad Nativa, una iniciativa que aborda el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y el desarrollo de actividades económicas asociadas con productos nativos.

El proyecto es impulsado por el Ministerio de Ambiente y Energía y la Fundación Heifer Ecuador, con la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) como entidad implementadora y el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).

Los diagnósticos documentan la participación de las mujeres en las distintas fases de las cadenas de valor, desde las actividades agrícolas y la recolección hasta la transformación y comercialización. También incorporan el valor económico del trabajo que se realiza fuera de las actividades remuneradas.

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, los resultados ponen en cifras la contribución de las mujeres rurales a la producción de alimentos, el sostenimiento de las economías familiares y el desarrollo de negocios vinculados con la biodiversidad nativa ecuatoriana.

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