Por qué el gas asociado cobra relevancia en la crisis eléctrica
Ecuador busca aprovechar el gas asociado al petróleo para generar electricidad, reducir la quema de mecheros y sumar una fuente de energía ante el déficit.
El gas asociado que se extrae junto con el petróleo vuelve a cobrar protagonismo en Ecuador, en un momento en que el país busca incorporar nueva capacidad de generación de energía, para afrontar los periodos de estiaje y reducir el déficit del sistema eléctrico.
Aunque este recurso ya se ha utilizado para producir electricidad desde 2018, el cumplimiento de la sentencia que ordenó eliminar los mecheros, los compromisos internacionales para reducir la quema rutinaria de gas y las nuevas regulaciones han ampliado el papel que puede desempeñar dentro de la matriz energética.
El interés actual no responde a una tecnología nueva. Ecuador ya desarrolló proyectos de generación con gas asociado, para abastecer operaciones petroleras y reducir el consumo de combustibles fósiles (diésel).
Lo que cambió es el contexto: la crisis energética que se agravó desde 2024, la necesidad de sumar generación al Sistema Nacional Interconectado (SNI) y las obligaciones ambientales han convertido este recurso en una alternativa que ahora busca una incorporación más amplia.
¿Qué es el gas asociado?
El gas asociado es un subproducto que se obtiene durante la extracción de petróleo. Está compuesto principalmente por metano, etano, propano y butano, hidrocarburos con alto poder calorífico que pueden utilizarse como combustible.
Cuando no existe infraestructura para captarlo, transportarlo o procesarlo, este gas suele quemarse en mecheros por razones operativas y de seguridad.
Sin embargo, mediante sistemas de captación, compresión y tratamiento también puede emplearse para alimentar motores o turbinas destinados a la generación de electricidad, además de utilizarse en procesos industriales y de refinación.
El aprovechamiento de este recurso forma parte de una tendencia internacional. La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que cada año se queman alrededor de 140.000 millones de m3 de gas en instalaciones petroleras.
De acuerdo con el Banco Mundial, cada 1.000 millones de m3 de gas podrían generar aproximadamente 4 teravatios-hora (TWh) de electricidad, una referencia sobre el potencial energético de un recurso que históricamente se ha desaprovechado.
EP Petroecuador opera en la Región Amazónica del Ecuador, 20 Bloques petroleros, que incluyen 86 campos activos y más de 2.100 pozos activos. Cada pozo produce crudo, agua y gas asociado.
La crisis eléctrica acelera la discusión
El escenario energético de 2026 lleva a que el aprovechamiento del gas asociado tome mayor relevancia, dentro de las alternativas que estudia el Gobierno ecuatoriano para incorporar nueva generación de energía.
En un informe de factibilidad de febrero de 2026, la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel) declaró que "existen condiciones técnicas y jurídicas para expedir una resolución que regule la autogeneración eléctrica a partir de gas asociado".
El documento, que aún se encuentra en fase de análisis, señala que la medida responde a dos necesidades. La primera está relacionada con la situación del SNI, que afronta riesgos operativos por los efectos del estiaje.
Según el informe, el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) identificó la necesidad de incorporar 1.510 megavatios (MW) de nueva generación, de los cuales todavía estaban pendientes al menos 893,7 MW para afrontar ese periodo.
La segunda está vinculada con la obligación de eliminar progresivamente los mecheros de gas en la Amazonía, antes de diciembre de 2030, como parte del proceso judicial relacionado con la afectación de derechos constitucionales a la salud y a un ambiente sano.

La propuesta de Arconel plantea que las empresas petroleras puedan utilizar el gas asociado para generar electricidad destinada a sus propias operaciones. Los excedentes podrían venderse e incorporarse al SNI o al Sistema Eléctrico Interconectado Petrolero (SEIP).
Como incentivo para desarrollar estos proyectos, el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE) calificó esta tecnología como generación de transición. Bajo esa categoría, Arconel plantea establecer un precio preferente para la compra de los excedentes de energía y garantizar un despacho, también preferencial, dentro del sistema eléctrico.
El informe de factibilidad también plantea mecanismos de control para evitar que estos beneficios se apliquen a otras fuentes de generación.
Para ello, Arconel y la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) coordinarán mesas técnicas destinadas a verificar que la energía provenga efectivamente del aprovechamiento de gas asociado.
Un recurso que Ecuador ya utiliza
Aunque ahora existe un nuevo impulso regulatorio, la generación eléctrica con gas asociado comenzó en Ecuador hace varios años.
Por ejemplo, en abril de 2018, Petroamazonas EP inauguró en el campo Sacha Norte 2, ubicado en la provincia de Orellana, la primera central del país que utilizó gas asociado al petróleo para producir electricidad destinada a las operaciones petroleras.
Ese mismo año entraron en funcionamiento otras centrales en Cuyabeno, Sacha Central y Sacha Sur. Estas instalaciones aportaron cerca de 15 MW de capacidad al SEIP y permitieron sustituir progresivamente parte del consumo de diésel utilizado en los campos petroleros.
Según archivos de Petroamazonas EP, estos proyectos permitieron reducir la importación de combustible, generar ahorros para el Estado y disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO₂). Petroamazonas EP dejó de funcionar como empresa autónoma en 2021, tras ser absorbida por EP Petroecuador ese año.
Ecuador y el compromiso de reducir la quema de gas
El aprovechamiento del gas asociado también está relacionado con los compromisos internacionales asumidos por Ecuador.
En enero de 2019, el país se adhirió a la iniciativa mundial “Cero quema regular de gas para 2030”, impulsada por el Banco Mundial (BM) y las Naciones Unidas, que busca eliminar la quema rutinaria del gas asociado en las instalaciones petroleras mediante alternativas de aprovechamiento.
Con esta adhesión, Ecuador ratificó su compromiso de reducir emisiones de gases de efecto invernadero y promover proyectos que permitan utilizar este recurso energético en lugar de quemarlo.
Hace poco, el 23 de junio de 2026, el Banco Mundial presentó un informe sobre la quema de gas. Allí señala que "la quema de gas en el mundo aumentó por tercer año consecutivo", hasta alcanzar los 167.000 millones de metros cúbicos en 2025, lo que representó un desperdicio estimado en USD 54.000 millones.
"En un momento en que muchos países, especialmente los más pobres, enfrentan escasez energética, la captura de este gas desperdiciado podría fortalecer la seguridad energética, generar energía, respaldar actividades económicas clave para la creación de empleo y reducir las emisiones", advierte el organismo.
"Para eliminar la quema regular en todo el mundo se necesitarían entre USD 70.000 millones y 100.000 millones, menos del doble del valor anual del gas que se desperdicia actualmente". BM

El reglamento que define nueva normativa
El 5 de noviembre de 2024 se publicó en el Registro Oficial No. 676, el Reglamento para el Aprovechamiento del Gas Asociado, una norma que estableció las condiciones para ampliar el uso de este recurso en el país.
La regulación permite utilizar el gas asociado para la generación de energía eléctrica, la operación de turbinas y compresores, el autoconsumo de las actividades petroleras y, cuando sea técnicamente viable, el abastecimiento del Sistema Nacional Interconectado.
Además, con la vigencia del reglamento se establece la eliminación progresiva de la quema rutinaria en mecheros y prohíbe la combustión al aire libre, salvo en los casos autorizados por la normativa.
Las empresas interesadas en desarrollar estos proyectos deben presentar un Plan de Aprovechamiento de Gas Asociado, que detalle los sistemas de captación, procesamiento y utilización del gas bajo criterios técnicos y ambientales.
Los proyectos más recientes
Los proyectos implementados en los campos petroleros, según el Ministerio de Ambiente y Energía, muestran la expansión del aprovechamiento del gas asociado.
En el Distrito Amazónico está prevista la incorporación progresiva de 64,3 MW de capacidad instalada mediante proyectos en los campos Auca, Sacha, Shushufindi, Indillana y Cuyabeno.
Desde enero de 2026 también entraron en operación centrales de generación a gas asociado en los bloques 44 (Pucuna) y 61 (Auca Sur), con capacidades de 2 MW y 5 MW, respectivamente. "Estas instalaciones reemplazan el consumo de diésel y generan un ahorro estimado de USD 13 millones al año", señala la estatal petrolera.
Uno de los resultados más recientes se registró el 7 de julio de 2026 en el campo Sacha. El apagado de dos mecheros permitió transportar el gas recuperado hasta la estación Sacha Sur, para abastecer cuatro generadores eléctricos con una capacidad conjunta de 3 MW.
Según un comunicado de EP Petroecuador, este proyecto evita el consumo de aproximadamente 5.400 galones de diésel por día y representa un ahorro anual cercano a USD 7 millones.

Menos mecheros, más aprovechamiento
El desarrollo de estos proyectos también está vinculado al proceso de eliminación progresiva de mecheros dispuesto dentro del denominado Caso Mecheros.
En julio de 2021, la Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos dispuso la eliminación progresiva de estas antorchas, asociadas a impactos ambientales y riesgos para la salud, con un plazo máximo hasta 2030.
EP Petroecuador debe apagar 424 mecheros hasta 2030 en las provincias de Orellana y Sucumbíos. Hasta junio de 2026, la empresa reportó el desmantelamiento de 180 instalaciones, equivalente a cerca del 42,5% del total previsto. Para 2026, el cronograma contempla el apagado de otros 30 mecheros.
La empresa pública señala que actualmente recupera alrededor de 29 millones de pies cúbicos estándar de gas por día (29 MMSCFD), utilizados en generación eléctrica, refinación y sistemas de calentamiento.
Según EP Petroecuador, la sustitución de diésel por gas asociado ha permitido generar ahorros acumulados superiores a USD 273 millones y reducir aproximadamente 710.000 toneladas de dióxido de carbono (CO₂).
El aprovechamiento del gas asociado forma parte de las medidas que Ecuador desarrolla para reducir la quema rutinaria de este recurso, sustituir combustibles en las operaciones petroleras e incorporar nuevas alternativas de generación eléctrica.


