'Garantizar fondos para una visión de largo plazo en Galápagos'

Alfredo Carrasco habla sobre el futuro de las islas, a propósito de su Declaración como Patrimonio Natural de la Humanidad, el 8 de septiembre de 1978.

'Garantizar fondos para una visión de largo plazo en Galápagos'
Alfredo Carrasco cree que el modelo para Galápagos fue el correcto, pero debe buscarse una estrategia integral. Foto: Youtopia.

Por Marco Arauz

Alfredo Carrasco, ingeniero geólogo con amplia experiencia en temas ambientales y sociales, cree que las islas cuentan con un modelo de conservación construido a lo largo de los años, con hitos históricos como el de 1936, cuando Federico Páez, entonces jefe supremo de Ecuador, declaró a las Islas como Reserva Nacional.

El modelo ha dado resultados con sus aciertos y debilidades, dice, pero su futuro depende de la solución de cuatro grandes desafíos: financiamiento e institucionalidad, presión turística y crecimiento poblacional, protección marina y adaptación al cambio climático.

Hace un repaso sobre la construcción de políticas públicas internas y la corresponsabilidad internacional para la conservación de Galápagos, pero con énfasis en garantizar recursos financieros para construir una política pública estable y de largo plazo.

Han pasado más de cuatro décadas desde la Declaratoria de 1978 y casi 25 años desde la ampliación marina. ¿Diría que el modelo de conservación que usted ayudó a construir cumplió lo que prometía?

Creo que el modelo por el que Ecuador apostó para conservar Galápagos es el apropiado y ha dado resultados en general, destacando que las decisiones del país sobre la conservación de las islas datan de 1936, y que en 1959 hubo la Declaratoria de Galápagos como Parque Nacional. En 1978, Patrimonio Mundial, reconociendo los esfuerzos del Estado y el valor de Galápagos para la humanidad, decidió incorporarla a su lista.

A través de esa inclusión, Ecuador también aceptó las reglas del juego de la Convención de Patrimonio Mundial. El modelo ha funcionado y sigue funcionando con sus propias debilidades y retos, pero me parece que fue una apuesta acertada.

¿Cree que todavía hay una brecha entre el estatus de patrimonio y la conservación real, in situ, de las Galápagos?

Creo que en realidad no hay una brecha en la forma en que podría pensarse. Lo que sí hay son observaciones que el Estado y en su momento la Convención de Patrimonio Mundial han hecho sobre aspectos que Ecuador debe ir corrigiendo y fortaleciendo, con apoyo de la cooperación. Porque estamos hablando de una corresponsabilidad internacional.

Hay temas que no necesariamente Ecuador ha hecho porque lo ha pedido Patrimonio Mundial. Uno de ellos, por ejemplo, fue la decisión, en 1994, de reformar la Constitución al restringir la migración espontánea a Galápagos, que derivó luego en la Ley Especial de 1998.

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Un estudio detectó la presencia de embarcaciones nacionales y extranjeras que pescan en las aguas de las islas Galápagos y en el interior de la Reserva Marina Por Isabel Alarcón Las islas Galápagos son uno de los sitios más biodiversos del planeta y un refugio para especies únicas y amenazadas.

La pesca industrial no regulada de flotas extranjeras sigue siendo una amenaza en los límites de la Reserva Marina. ¿Qué tan efectivos considera los mecanismos de vigilancia y qué le falta a Ecuador para enfrentar este problema?

La pesca industrial en sí misma es una amenaza para los sistemas marinos, en cualquier lugar donde esté operando. Si añadimos una pesca industrial con mayor presencia de buques chinos cerca de la Reserva Marina de Galápagos, es extremadamente perjudicial. Se evidenció cuando se capturó al barco chino en agosto de 2017 (Fu Yuan Yu Leng 999) con una gran carga de tiburones.

El Estado ecuatoriano envió un mensaje muy fuerte, en el caso particular a la flota china y también a la flota pesquera industrial ecuatoriana, al poner límites de hasta dónde podían llegar y a dónde no en la Reserva.

Ahora, ¿tiene el Estado ecuatoriano la capacidad de hacer un control efectivo? Si esto me preguntaban hace dos años, hubiese dicho que no. Sin embargo, hay un proceso de ir construyendo capacidades, y hubo la Declaratoria de la Reserva Hermandad que es muy importante, pues amplió el área de protección y la incorporó al corredor marino donde entran también Costa Rica, Panamá y Colombia. Es bueno porque ayuda a que todos estemos pendientes de esta actividad.

Y hay un convenio que se suscribió, creo que el año pasado, entre la Armada y el Parque Nacional Galápagos para recibir fondos del Galapagos Life Found (GLF) a través de un fideicomiso, y uno de los compromisos es precisamente fortalecer la capacidad de vigilancia marina. Y no es que Ecuador no lo estaba haciendo pero no tenía todos los recursos. Hay que evaluar ese tipo de acciones tomadas y ver sus efectos prácticos.

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¿Cree que el canje de deuda por naturaleza, que dio paso a GLF, es un mecanismo idóneo para financiar la conservación in situ?

Vuelvo a un antecedente. En 1985 ó 1986 hubo un primer canje de deuda. Una parte de los recursos fue a Galápagos a través de la Fundación Charles Darwin y otra al Parque Nacional Galápagos.

Esa reinstitucionalización de Galápagos no se la voy a atribuir solo al canje de deuda, pero sí fue un aliciente para el fortalecimiento del Parque Nacional Galápagos que en su tiempo hizo el Instituto Ecuatoriano Forestal y de Áreas Naturales y Vida Silvestre (Inefan), al desconcentrar las capacidades. De ahí también surgió el proyecto de cuarentena que finalmente terminó siendo la Agencia de Bioseguridad de Galápagos (ABG).

En cuanto al GLF, yo no veo que sea negativo, lo importante es cómo el Estado administra esos recursos financieros y cuáles son sus condiciones para que esos recursos efectivamente se canalicen a los objetivos de Galápagos.

Uno de ellos es el control y patrullaje. Vienen recursos y me parece importante que Ecuador reflexione sobre estas opciones. Y le pongo también un antecedente: en 2001 se hizo lo que se llamó la Estrategia Galápagos 2010, y se planteaba crear un gran fondo fiduciario. Yo sigo convencido de que eso es necesario, como lo es para la gestión y manejo de las áreas protegidas continentales.

Ese ejercicio bien evaluado en cuanto a los impactos reales debería hacerse para ver la eficiencia y la opción de construir a futuro un gran fondo para que se mantenga el aporte a Galápagos. Que no solo se piense en la conservación sino en el desarrollo humano, en el desarrollo de la ciencia y la educación, en la salud. El Estado tiene que asumir las responsabilidades en cuanto a los servicios que requiere Galápagos pero pensemos también con una visión de 20, 30 ó 50 años.

Galápagos vive una tensión permanente entre desarrollo turístico, crecimiento poblacional y capacidad de carga del ecosistema. ¿Cómo evalúa el equilibrio actual entre economía local y conservación?

Hay un desequilibrio bastante fuerte y vamos viendo que la buena intención de la Ley de Galápagos no ha cumplido todavía en esencia una real regulación o un modelamiento de la economía insular. Existe un crecimiento que si bien es cierto está por debajo de la media nacional, no es el adecuado.

Hay que repensar el modelo económico: antes hablábamos de capacidad de carga y de 60.000 visitantes al año. Ahora estamos cerca de los 300.000. La pregunta que uno se hace es: frente a esa presión del turismo que genera expectativas económicas, ¿qué estamos haciendo para ordenar la economía local?, y eso hay que resolverlo desde la política pública, pero que realmente se implemente.

Cuando la Unesco decía "crecimiento de turismo cero", lo veo deseable sí pero complicado, dada la estructura económica actual. No es tan sencillo porque ya está construida una dinámica económica en torno principalmente al turismo.

Sí es necesario tener conciencia de que el modelo económico actual exige también servicios que no están dándose en Galápagos como agua potable, alcantarillado, tratamiento de residuos. Por ejemplo, Santa Cruz, que es la que más turistas recibe, tiene menos del 15% de alcantarillado. Precisamente el gran reto es construir un modelo económico deseable para las particularidades de Galápagos.

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Los indicadores turísticos deben combinarse con la capacidad de equilibrar población, territorio y protección de la biodiversidad. El turismo y la población crecieron.

El medio especializado Mongabay publicó una investigación que concluye que la “Ineficiencia institucional convierte a Galápagos en nodo logístico del tráfico ilegal de especies y del crimen organizado”. ¿Cuál es su reacción ante esta información?

Una es la institucionalidad de Galápagos y sus responsabilidades y alcances. Si hablamos del Parque, necesita ser fortalecido tanto en personal como en presupuesto. ¿Cuánto recibe actualmente de los USD 18 millones que necesita? 4 millones para operaciones. No ha habido un cambio significativo en la asignación para el Parque que maneja una de las áreas más prístinas del Ecuador y del mundo. Y la ABG, ¿qué presupuesto tiene frente a la gran responsabilidad de controlar el ingreso de nuevas especies? 

En cuanto al tema del narcotráfico y el crimen organizado, ese es un problema estructural del Estado y no podemos endosarlo a las instituciones de Galápagos.

¿Cree entonces que las políticas que han reducido el presupuesto estatal para conservación, han sido una de las causas para situaciones como las descritas?

El Estado recibe una muy buena cantidad de recursos financieros por el ingreso al Parque y a la renovación de las patentes de turismo. ¿Pero cuál ha sido por ejemplo el año pasado, de los datos que tengo, la capacidad de gestión del Parque? El 12% en los recursos para acciones concretas, no para el área administrativa.

¿Por qué? Porque no hay asignación presupuestaria. Yo hablaba con uno de los ex directores del parque, Rodrigo Izurieta, y me enteré de que normalmente el Ministerio de Economía y Finanzas entrega las asignaciones casi casi al final del año, cuando ya no hay capacidad de ejecutar lo comprometido.

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¿Es el calentamiento global el principal enemigo de la estabilidad integral del archipiélago?

El cambio climático tiene implicaciones muy fuertes en Galápagos, porque es un proceso de adaptación, y el humano no va a poder controlar las especies. A algunas quizás les favorezca pero para otras va a ser muy perjudicial. En especial a especies marinas que viven de nutrientes en aguas frías y que confluyen a Galápagos. Hablamos de iguanas marinas, de lobos de dos pelos, de cormoranes, por ejemplo.

La mayor recurrencia de precipitaciones favorece a especies terrestres, pero también a especies introducidas que hallan un ambiente mucho más favorable. El Estado está obligado a tener una estrategia de largo plazo para saber cómo va a enfrentar los efectos del cambio climático en el área terrestre y los ambientes marinos. Esto sin considerar la subida del nivel mar que se evidenciará más tarde. 

Si tuviera que fijar una sola prioridad para la próxima década de gestión de Galápagos, ¿cuál sería y por qué?

Una prioridad es tener los recursos financieros necesarios para implementar una visión estratégica de largo plazo de Galápagos, que tiene varios componentes.

Si nos ponemos a pensar en uno solo, por ejemplo desarrollo de la ciencia, sí, pero sin recursos para aplicarla es un lindo ejercicio académico para poner los resultados en una revista indexada. Vamos a lo práctico: si hay una débil institucionalidad, sin recursos recursos financieros, sin capacidad técnica en términos de personal, sin equipamiento, por más que soñemos en ver la fotografía de Galápagos con el 98% de la biodiversidad en buen estado, eso no se va a dar.

Hay que pensar en una política pública sostenida en el tiempo. No podemos darnos el lujo de estar cambiando cada cuatro o seis meses autoridades claves. El Director de Parque tiene que ser un funcionario que haga carrera institucional y que no dependa del arbitrio político. Muchas instituciones han logrado sostener su vigencia en el tiempo precisamente por su estabilidad. Esa sería la política pública más importante, por supuesto reconociendo que haya un plan estratégico que pueda ser respetado los próximos 15 ó 20 años.

'Hay que pensar en una política pública sostenida en el tiempo. No podemos darnos el lujo de estar cambiando cada cuatro o seis meses autoridades claves'

Consultor del sector público y privado en temas sociales y ambientales. Fue Subsecretario de Capital Natural (junio de 2005 a enero de 2007) y Ministro del Ambiente (encargado). Vicepresidente del Comité de Reforestación y Manejo Forestal de la OIMT (2007) y miembro del Panel de Expertos de la OIMT (2007–2009). Coordinó el Programa Andino de Semillas Forestales (FOSEFOR) en Ecuador, Perú y Bolivia (5 años) y el Programa de Bosques Nativos Andinos (PROBONA) en Ecuador y Perú (3 años). Dirigió la Fundación Charles Darwin como Secretario General (8 años) y la Estación Científica Charles Darwin como Subdirector/Gerente (2 años). Experiencia profesional en la Antártida, Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile, Costa Rica, Perú, Honduras y Belice.