‘Recibimos 301 propuestas para el Fondo del Biocorredor Amazónico’

Esteban Vega, director ejecutivo del Fondo del Biocorredor Amazónico, analiza los resultados de la primera convocatoria y los desafíos de selección de proyectos.

‘Recibimos 301 propuestas para el Fondo del Biocorredor Amazónico’
Esteban Vega es el Director Ejecutivo del Fondo del Biocorredor Amazónico (FBA). Foto: cortesía FBA

La primera convocatoria del Fondo del Biocorredor Amazónico (FBA) cerró con una respuesta que superó las expectativas de sus promotores.

Se recibieron 301 propuestas que, en conjunto, solicitan alrededor de USD 167 millones para iniciativas de conservación, gobernanza, bioeconomía y desarrollo sostenible en la Amazonía ecuatoriana.

En esta entrevista con Youtopía, Esteban Vega, director ejecutivo del FBA, analiza los resultados preliminares del proceso, los desafíos de evaluación, la participación de organizaciones locales y las lecciones que deja este primer llamado.

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La primera convocatoria del FBA cerró el 26 de mayo de 2026. ¿Cuál es el balance preliminar del proceso? ¿Se cumplieron las expectativas en cuanto al número y la diversidad de postulaciones?

Este es un proceso bien intersante. Hay que recordar que el Fondo del Biocorredor Amazónico es una iniciativa nueva.

Efectivamente hay otros fondos en el mundo que se llaman de conversión de deuda por naturaleza, principalmente enfocados en asuntos acuáticos, pero en temas terrestres este es el primero. Por eso teníamos mucha incertidumbre respecto a cuántas propuestas recibiríamos.

¿Qué resultados esperaban alcanzar con esta primera convocatoria?

Durante muchos años trabajé en temas de innovación y, cuando se trata de iniciativas nuevas, siempre existe un alto nivel de incertidumbre. En esos casos es difícil establecer metas numéricas precisas.

Sin embargo, puedo decir, sin lugar a dudas, que recibimos 301 propuestas que, en conjunto, solicitan alrededor de 167 millones de dólares.

En el balance del proceso creo que la palabra correcta es expectativa. Existe una gran expectativa de los recursos que puede otorgar el FBA.

En esta convocatoria recibimos postulaciones de organizaciones de todo tipo. Realizamos un amplio proceso de comunicación tanto en la Amazonía como fuera de ella, porque uno de nuestros objetivos es que una parte importante de los recursos llegue a organizaciones locales.

El Fondo dispone de USD 17 millones por año. Sin embargo, esta primera convocatoria contará con recursos adicionales acumulados desde 2025. Aunque el FBA se lanzó en 2024, los recursos comenzaron a ingresar a partir de 2025, mientras se completaba el proceso de estructuración institucional.

Fue una etapa particularmente delicada porque vamos a administrar millones de dólares y contamos con dos garantes del proceso: la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que son muy rigurosos y exigieron una estructura sólida antes de autorizar el lanzamiento de las convocatorias.

Por ello, este año tendremos más recursos disponibles. Aun así, los requerimientos de 167 millones de dólares solicitados sobrepasan con creces la capacidad de financiamiento actual del fondo.

“Los 167 millones solicitados superan ampliamente la capacidad de financiamiento actual del fondo”.

¿La convocatoria logró una representación amplia de organizaciones de toda la Amazonía ecuatoriana, de todo el país?

Parte de la visión de nuestra Junta Directiva, que comparto plenamente, es que este sea un Fondo diferente y pueda dar pasos certeros para que más organizaciones amazónicas y locales participen en este tipo de procesos.

Hemos identificado cuatro categorías de postulantes: organizaciones amazónicas de pueblos y comunidades indígenas, organizaciones regionales amazónicas, organizaciones ecuatorianas y organizaciones internacionales.

Las organizaciones indígenas, por ejemplo, presentaron 51 proyectos por un monto superior a USD 15 millones.

¿Cómo se distribuyen las propuestas entre esas cuatro categorías?

Es importante señalar que los recursos del Fondo se distribuyen entre organizaciones de origen público y de origen privado.

De los USD 17 millones que recibimos para ejecutar cada año en el FBA (más 4,5 que se van a un fondo patrimonial y se invierten para el futuro a largo plazo), hasta el 40% puede destinarse a entidades públicas, al menos el 45% a organizaciones privadas y hasta el 15% a gastos de la gestión del Fondo.

Del total de 301 propuestas, 253 provienen del sector privado y el resto del sector público (48). Dentro del sector privado participan asociaciones, universidades, organizaciones comunitarias, empresas y otras entidades legalmente constituidas.

De esas 253 propuestas recibidas, tenemos 51 de organizaciones indígenas, 43 de organizaciones locales amazónicas, 134 de organizaciones nacionales y 25 de organizaciones internacionales.

¿Se puede identificar alguna provincia amazónica con mayor número de propuestas o las iniciativas recibidas se distribuyen de manera equilibrada en todo el territorio?

Muchas de las propuestas plantean intervenciones en más de una provincia, por lo que no contamos con una distribución específica por provincia. Varias organizaciones buscan trabajar en distintos territorios de manera simultánea.

Debemos recordar que el área de acción del Fondo comprende las seis provincias amazónicas y también la Cuenca Amazónica, que incluye algunos territorios de la Sierra vinculados a este ecosistema.

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Uno de los desafíos recurrentes en las convocatorias de fondos ambientales es la brecha de capacidades técnicas entre organizaciones consolidadas y comunidades locales. ¿Esa diferencia se evidenció en esta convocatoria?

En este momento todavía estamos en la fase de evaluación de las propuestas. Este proceso tomará aproximadamente 60 días y será entonces cuando podamos identificar posibles diferencias en cuanto a capacidades técnicas, que se reflejen en el tipo y la calidad de las iniciativas presentadas.

Sin embargo, es importante indicar que el Fondo tiene el mandato de la Junta, de apoyar el fortalecimiento de capacidades de las organizaciones.

Esto incluye acompañamiento para la preparación de propuestas y también apoyo a los proyectos que sean seleccionados, con el objetivo de reducir los riesgos asociados a capacidades institucionales aún en desarrollo y que eso pueda afectar la calidad de los proyectos.

¿Qué temáticas concentraron la mayor cantidad de postulaciones? ¿Predominaron proyectos de conservación, restauración, bioeconomía, asociatividad, fortalecimiento comunitario?

Muchas de las propuestas tienen enfoques integrales holísticos y abordan varios temas al mismo tiempo. Nuestro objetivo es que los proyectos se alineen con los compromisos de conservación asumidos por el Estado ecuatoriano, los cuales están disponibles en nuestra página web.

Dentro de ese marco, dos temas destacan claramente. El primero es el fortalecimiento de la gobernanza y la organización de comunas, comunidades y pueblos indígenas. El 48% de los proyectos presentados incorpora este enfoque.

En segundo lugar, destacan las estrategias orientadas al aprovechamiento, procesamiento y uso sostenible de la biodiversidad; es decir, iniciativas relacionadas con la bioeconomía y actividades productivas sostenibles.

Otros temas relevantes incluyen restauración ecológica, conservación y fortalecimiento de áreas protegidas, aunque con una participación menor dentro del total de propuestas recibidas.

Los resultados definitivos se conocerán una vez concluya el proceso de selección.

“El 48% de los proyectos presentados tiene un enfoque de fortalecimiento de la gobernanza indígena”.

¿Todavía es prematuro estimar cuántos proyectos serán finalmente seleccionados para recibir financiamiento?

Así es. En esta etapa únicamente podemos afirmar que la convocatoria tuvo una acogida masiva para acceder al Fondo.

Ahora debemos analizar, evaluar y calificar las propuestas, verificar su pertinencia, su alineación con los objetivos del Fondo y el cumplimiento de los requisitos administrativos. Los requisitos son relativamente pocos, pero muy importantes.

Además, aplicamos un proceso de debida diligencia para conocer adecuadamente a las organizaciones que solicitan financiamiento y verificar que no existan riesgos asociados a lavado de activos, corrupción, terrorismo u otras irregularidades.

También evaluamos aspectos relacionados con la capacidad de gestión de las organizaciones. Por ejemplo, si una entidad ha administrado históricamente alrededor de 1 millón de dólares al año, probablemente no sea prudente que solicite 10 millones. Del mismo modo, si ha manejado 100.000 anuales, resulta más razonable que solicite montos acordes con esa cantidad.

¿Entre los postulantes están los gobiernos autónomos descentralizados?

Sí. Los gobiernos autónomos descentralizados (GAD) forman parte de las propuestas de origen público. Se presentaron 48 iniciativas de este tipo que, en conjunto, solicitan aproximadamente 45 millones de dólares.

Estas propuestas deben ejecutarse a través de una entidad especializada. Una institución pública no puede recibir directamente los recursos del Fondo porque estos terminarían ingresando a la Cuenta Única (del Estado), lo que dificultaría la ejecución eficiente de los proyectos.

Por esa razón, las entidades públicas deben presentar sus proyectos en alianza con una entidad ejecutora especializada, que es la encargada de recibir y administrar los recursos para la implementación del proyecto. Al final, se trata de recursos de naturaleza privada.

¿Qué percepción tienen sobre el proceso de formulación de las propuestas recibidas? ¿Qué dificultades lograron identificar en las organizaciones postulantes?

Hemos tenido que conciliar dos necesidades. Por un lado, garantizar que los proyectos respondan plenamente a los objetivos del Fondo y a los compromisos de conservación establecidos. Y por otro, asegurar que los requisitos sean razonables y accesibles para las organizaciones interesadas.

No hemos establecido exigencias excesivamente complejas ni sofisticadas, pero sí existen aspectos fundamentales que deben cumplirse. Por ejemplo, la entrega de un RUC (Registro Único de Contribuyentes), para saber que están vigentes.

Observamos una buena participación en los espacios de capacitación y un gran interés por comprender cómo funciona el proceso. También encontramos algunos casos de información incompleta, e incluso muy incompleta.

Sin embargo, en términos generales, podemos decir que recibimos 300 propuestas bastante completas. Además, contamos con un mecanismo de subsanación mediante el cual revisamos cada postulación y contactamos a las organizaciones para que completen la información faltante dentro de un plazo perentorio de cinco días hábiles.

¿Existe ya una valoración preliminar sobre la calidad técnica y social de las propuestas recibidas?

Todavía no. En este momento nos encontramos en la etapa de evaluación administrativa. Estamos verificando que las propuestas estén completas y, cuando detectamos información faltante, solicitamos a las organizaciones que la subsanen.

Primero se realiza la revisión administrativa y documental. Una vez concluida esa fase, inicia la evaluación técnica. Todavía no hemos llegado a esa etapa.

Actualmente estamos organizando todos los insumos necesarios para que los equipos técnicos puedan realizar la evaluación.

¿Durante esta convocatoria surgieron enfoques innovadores o temas que no estaban previstos originalmente en las bases del Fondo?

Más que enfoques nuevos, ha surgido con mucha fuerza un tema que merece atención y que seguramente analizaremos para futuras convocatorias: el acceso al agua.

Quizás el mensaje más importante es que comunidades ubicadas en una de las regiones con mayor riqueza hídrica del planeta (Amazonía) enfrentan dificultades para acceder a abastecimiento de agua segura y de calidad.

Hemos recibido propuestas relacionadas con abastecimiento de agua limpia y sistemas de acceso seguro al recurso. Quienes conocemos la Amazonía recordamos que históricamente existían sistemas hídricos extraordinarios y fuentes naturales de agua de gran calidad. Sin embargo, esa realidad ha cambiado.

Hoy existen comunidades que tienen dificultades para acceder a agua limpia, una situación que además está vinculada con otros problemas sociales y de salud, como la desnutrición crónica infantil.

“Comunidades de una de las regiones más ricas en agua del planeta enfrentan dificultades para acceder a agua segura y de calidad”.
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Considerando el volumen de recursos disponibles del canje de deuda, ¿existe el riesgo de que proyectos de alta calidad queden fuera de financiamiento en esta primera convocatoria?

Es importante señalar que esta primera convocatoria contará con más recursos que el monto estándar anual del fondo, precisamente porque incorpora recursos acumulados durante la etapa inicial de implementación.

Sin embargo, estamos hablando de propuestas que, en conjunto, solicitan alrededor de 167 millones en proyectos, mientras que estimamos disponer de aproximadamente 27 millones para asignar en esta convocatoria.

Eso significa que necesariamente tendremos que realizar una selección rigurosa. En términos generales, podría decirse que se financiará aproximadamente uno de cada seis o siete proyectos. Por lo tanto, es muy probable que iniciativas valiosas queden fuera por limitaciones presupuestarias.

¿Cuáles son las siguientes etapas del proceso de selección?

Actualmente nos encontramos en la fase de evaluación administrativa. Posteriormente se realizará la evaluación técnica de las notas conceptuales.

Las propuestas mejor calificadas pasarán a una segunda etapa, en la que deberán desarrollar una propuesta completa, mucho más detallada y más aterrizada.

Una vez evaluadas las propuestas completas, el Comité Técnico elaborará un ranking basado en los resultados de la evaluación, tanto de las notas conceptuales como de las propuestas completas.

Esa información será presentada a la Junta Directiva, que tendrá la responsabilidad de realizar la selección final de los proyectos aprobados.

Después de la selección se procederá con la firma de contratos. Nuestra expectativa es comenzar los primeros desembolsos entre octubre y noviembre de este año, una vez que los convenios estén suscritos y los implementadores estén listos para iniciar la ejecución.

¿Qué lecciones y aprendizajes deja esta primera convocatoria para mejorar los próximos llamados del Fondo?

Ya estamos trabajando en varios aspectos. Uno de ellos es seguir fortaleciendo la participación de organizaciones locales y amazónicas.

Una primera lección es que si bien los formatos de presentación de proyectos son amigables, todavía pueden mejorarse.

Por ejemplo, en futuras convocatorias queremos que cada sección de la nota conceptual y de la propuesta completa incluya ejemplos prácticos, que orienten a los postulantes sobre el tipo de información esperada.

Esto permitiría que las propuestas sean más precisas, más claras y que el proceso de evaluación avance con mayor rapidez.

La segunda lección es la necesidad de continuar fortaleciendo la información y la capacitación sobre los objetivos del Fondo en el territorio. Queremos ampliar los espacios de formación tanto sobre las temáticas que financiaremos como sobre la formulación de proyectos.

Eso debería contribuir a que las organizaciones desarrollen propuestas cada vez más sólidas y puedan participar de manera más efectiva en futuras convocatorias.

¿Las propuestas que no resulten seleccionadas en esta primera convocatoria podrán volver a presentarse en futuros llamados?

Las organizaciones podrán volver a participar en la siguiente convocatoria, prevista para el próximo año. La convocatoria será abierta.

Nuestra intención es ofrecer retroalimentación a quienes no sean seleccionados, por qué no pasaron, de manera que puedan identificar oportunidades de mejora y fortalecer sus propuestas.

Esperamos acompañar ese proceso con espacios de capacitación y apoyo técnico. Si las organizaciones lo consideran pertinente, podrán ajustar sus iniciativas y volver a presentarlas con una propuesta más sólida.

Hay que recordar que el Fondo tiene una perspectiva de largo plazo. Inicialmente trabajaremos durante 17 años y, gracias a la estrategia de fortalecimiento del fondo patrimonial, aspiramos a contar con al menos USD 140 millones en patrimonio al finalizar ese período, lo que permitiría mantener el apoyo a la conservación más allá de la vigencia inicial del mecanismo.

¿Qué aprendizajes deja esta primera convocatoria para el equipo de trabajo del Fondo del Biocorredor Amazónico?

Una de las principales lecciones es la necesidad de contar con suficiente flexibilidad operativa para responder a momentos de alta carga de trabajo.

Para ello será importante disponer de una red de consultores capacitados que pueda apoyar oportunamente los distintos procesos.

La segunda lección tiene relación con la incorporación de más tecnología. Aunque tuvimos pocos meses para preparar esta primera convocatoria y el Fondo partió literalmente desde cero —desde su constitución hasta la obtención de permisos de funcionamiento en Ecuador— logramos desarrollar una primera plataforma que permitió presentar las postulaciones en línea.

Esa plataforma representa un aprendizaje importante y deberá seguir fortaleciéndose. Una herramienta tecnológica bien diseñada y amigable ayuda a ordenar el proceso tanto para el Fondo como para los postulantes. Tenemos que mejorar continuamente.

En una idea o una frase, ¿qué ha significado esta primera convocatoria para el Fondo del Biocorredor Amazónico?

Nuestro eslogan dice que el Fondo del Biocorredor Amazónico es donde se financian los proyectos que protegen y conservan el futuro. Esa idea ha guiado gran parte de nuestro trabajo y nos ha movido mucho.

Esta convocatoria ha sido una oportunidad para impulsar proyectos que permitan a las personas convertirse en protagonistas de su propio desarrollo y de la conservación de la Amazonía.

Uno de nuestros mayores desafíos ha sido apoyar especialmente a las organizaciones locales. Las organizaciones internacionales suelen tener amplia experiencia en la formulación de proyectos, mientras que para muchas organizaciones amazónicas este tipo de procesos representa una oportunidad de fortalecimiento.

También ha significado un aprendizaje institucional muy intenso. Somos una organización nueva y todavía estamos construyendo nuestros estándares de gestión. El reto es seguir ejecutando, aprender de la experiencia y mejorar continuamente en cada convocatoria.

Para cerrar la entrevista, vuelvo a la pregunta inicial. ¿Se cumplieron las expectativas?

Yo diría que las expectativas fueron superadas.

Recibir alrededor de 300 propuestas es una cifra muy significativa. Refleja compromiso, interés y la voluntad de muchas personas y organizaciones de trabajar por la conservación y el desarrollo sostenible de la Amazonía ecuatoriana.

Esteban Vega. Economista con una Maestría en Ciencias (MSc) en Economía Agrícola y de los Recursos Naturales y una Maestría en Administración de Empresas (MBA). Cuenta con más de dos décadas de experiencia en conservación y desarrollo sostenible. Ha trabajado en proyectos de alto impacto en la Amazonía y las islas Galápagos, vinculando la gestión ambiental con beneficios directos para las comunidades locales. Además, ha ocupado cargos directivos en el sector financiero, liderando equipos de alto desempeño y gestionando recursos de gran escala.