'Esperamos proyectos que permitan cumplir metas de conservación en la Amazonía'

Galo Medina, director del Programa Ecuador de The Nature Conservancy, detalla los criterios y tipos de proyectos que accederán al Fondo del Biocorredor Amazónico.

'Esperamos proyectos que permitan cumplir metas de conservación en la Amazonía'
Galo Medina es el Director del Programa Ecuador de The Nature Conservancy (TNC). Foto: Youtopía Ecuador

La puesta en marcha de la primera convocatoria del Fondo del Biocorredor Amazónico (FBA) marca un nuevo momento en la implementación de este mecanismo de conservación en Ecuador.

Con una estructura financiera basada en una conversión de deuda y un horizonte de 17 años, el FBA busca canalizar recursos hacia iniciativas que contribuyan al cumplimiento de metas ambientales en la Amazonía.

En este contexto, Galo Medina, director del Programa Ecuador de The Nature Conservancy (TNC), conversó con Youtopía Ecuador y detalla cómo se ha diseñado la arquitectura del Fondo, qué tipo de proyectos se espera recibir en esta etapa inicial y cuáles serán los criterios que guiarán su evaluación.

La convocatoria abre un proceso en el que la participación de distintos actores y la viabilidad de las propuestas serán elementos centrales para la asignación de recursos.

La convocatoria estará abierta hasta el 26 de mayo de 2026 y busca financiar proyectos enfocados en conservaciónrestauración de ecosistemas, manejo sostenible de bosques, bioeconomía fortalecimiento de capacidades de comunidades amazónicas.

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¿Cuál es el rol de The Nature Conservancy en Ecuador y cómo se vincula con el Programa Biocorredor Amazónico?

The Nature Conservancy es una organización global de conservación de la naturaleza con 75 años de trayectoria. En Ecuador mantiene presencia desde 1994, a través de un convenio de cooperación con la Cancillería, que se renueva periódicamente. En ese contexto, su trabajo se enmarca en el cumplimiento de la normativa nacional y en su condición de cooperación internacional.

A partir de ese acuerdo, la organización estructura su trabajo en el país sobre cuatro líneas principales. La primera es la alineación con las prioridades nacionales en materia ambiental. La segunda es el fortalecimiento de capacidades de actores locales, tanto de personas como organizaciones.

La tercera es la búsqueda de que los resultados de los proyectos se institucionalicen, de modo que puedan traducirse en políticas públicas o procesos sostenibles en el tiempo. Y la cuarta es la coordinación con otros actores, con el fin de evitar duplicidades y aprovechar experiencias existentes.

“Nos alineamos con las prioridades del país”.

Actualmente, el equipo en Ecuador está conformado por 35 personas, todas ecuatorianas. Aunque la organización tiene carácter internacional, con sede en Estados Unidos, la operación en el país se basa en equipos locales.

En relación con el Programa Biocorredor Amazónico, la organización participa desde 2022, cuando el Gobierno del Ecuador (NDLR. administraciòn de Guillermo Lasso) solicitó asistencia técnica para su diseño.

¿Cómo está estructurado el Programa Biocorredor Amazónico?

El Programa se organiza en cuatro componentes principales.

El primero es un portafolio de conservación, construido con actores locales —incluidas comunidades indígenas—, que define metas concretas: la creación de aproximadamente 1,8 millones de hectáreas de nuevas áreas protegidas, el mejor manejo de 4,6 millones de hectáreas ya existentes y la conservación de cerca de 18.000 kilómetros de ríos. Este portafolio incorpora tanto biodiversidad terrestre como de agua dulce, bajo un enfoque integral.

“La conservaciòn y protecciòn del agua es un tema que nos permite sentarnos en la mesa a todos”.

El segundo componente es el mecanismo financiero. A partir de una conversión de deuda —en la que participaron actores como organismos multilaterales y entidades financieras internacionales— se ha estructurado un fondo que contará con aproximadamente 460 millones de dólares, para un período de 17 años.

El tercer componente es el Fondo del Biocorredor Amazónico, encargado de la gestión de los recursos. Este Fondo ha sido diseñado con estándares internacionales y con un esquema de gobernanza que incluye actores públicos y no gubernamentales.

“El fondo tiene que asegurar que los recursos se invierten para lograr las metas”.

El cuarto componente es la comunicación, considerada clave para garantizar claridad en el proceso y evitar interpretaciones incorrectas sobre el programa y su alcance.

¿Cómo funciona la gobernanza del Fondo del Biocorredor Amazónico?

El fondo cuenta con una junta de nueve miembros, en la que existe una mayoría no gubernamental. Del lado público participan el Ministerio del Ambiente, la Cancillería ecuatoriana y el Ministerio de Agricultura, debido a sus competencias en la materia.

Los seis miembros no gubernamentales incluyen representantes de distintos sectores. Entre ellos: cooperación internacional, organizaciones de conservación, academia, sector financiero y algo muy importante, la participaciòn de un representante de pueblos y nacionalidades indígenas. En el caso de estos últimos, su selección se realizó mediante procesos abiertos, con base en criterios de experiencia y conocimiento.

Este esquema busca equilibrar la toma de decisiones e incorporar distintas perspectivas en la gestión del Fondo.

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En este contexto, ¿qué se espera de la primera convocatoria del Fondo?

La expectativa es que actores diversos de la sociedad ecuatoriana, vinculados con la sostenibilidad de la Amazonía, presenten propuestas que contribuyan al cumplimiento de las metas del Biocorredor.

El Fondo tiene como objetivo canalizar recursos hacia iniciativas que permitan avanzar en esas metas, que constituyen compromisos del Estado ecuatoriano —más allá de un gobierno específico—. En ese proceso, se espera una participación amplia, con especial énfasis en comunidades indígenas y poblaciones locales.

“Esperamos que todos los actores presenten proyectos que permitan cumplir las metas de conservación”.

¿Cuáles serán los criterios generales para evaluar las propuestas?

Uno de los criterios principales es la participación; es decir, el grado de involucramiento de distintos actores en las propuestas.

A esto se suma la necesidad de que los proyectos contribuyan de manera directa al cumplimiento de las metas del Biocorredor, que constituyen compromisos del Estado ecuatoriano.

También se evaluará la viabilidad técnica de las iniciativas, su coherencia financiera y la existencia de mecanismos de monitoreo y seguimiento.

Esto último es especialmente relevante, ya que el desempeño del programa será medido a través de indicadores concretos relacionados con resultados en conservación, como superficie protegida o ríos conservados.

“Las propuestas tienen que asegurar que las metas de conservación de la Amazonía se cumplan”.

¿Cómo se define la naturaleza de los recursos del Fondo?

Los recursos que administra el Fondo son de carácter privado, como resultado de la estructura de la transacción financiera que dio origen a este mecanismo.

¿Qué rol tienen las organizaciones locales y comunidades indígenas en este proceso?

Su participación es central. El portafolio de conservación que sustenta el programa se construyó integrando información científica, diagnósticos socioeconómicos y procesos de cocreación con pueblos y nacionalidades indígenas.

En ese sentido, la implementación de las acciones previstas depende en gran medida del involucramiento activo de estos actores.

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¿Cuál es el alcance territorial de la convocatoria?

El enfoque corresponde a la Cuenca Amazónica. Esto incluye principalmente las provincias amazónicas, pero también de aquellas zonas altas de provincias de la Sierra que aportan agua hacia esa cuenca.

Por lo tanto, si bien existe una priorización territorial clara, el alcance del programa no se limita exclusivamente a una delimitación administrativa.

¿Cuáles son los principales desafíos para asegurar que los recursos se traduzcan en resultados concretos?

Uno de los principales desafíos es lograr una participación efectiva y amplia. Se prevé que la convocatoria genere un número significativo de propuestas provenientes de distintos sectores.

Dado que se trata de un mecanismo de largo plazo, con múltiples convocatorias -a lo largo de 17 años-, el reto institucional es establecer procesos rigurosos de evaluación, que permitan seleccionar aquellas iniciativas que cumplan con los estándares definidos y contribuyan al logro de las metas.

“Uno de los desafíos de la primera convocatoria es lograr una participación efectiva y amplia”.

¿Cómo se abordará la posible brecha de capacidades entre los postulantes y que el desconocimiento sobre este tipo de procesos sea una barrera de entrada?

Se reconoce que los distintos actores se encuentran en niveles diversos de desarrollo institucional y técnico. Por ello, el Fondo contempla procesos de fortalecimiento de capacidades, orientados a mejorar las condiciones de acceso a los recursos.

Este tipo de desafíos es común en iniciativas de conservación, especialmente en contextos donde participan actores locales con recursos limitados.

¿Existe el riesgo de una concentración de recursos en pocos actores con mayor capacidad técnica?

Ese riesgo existe, pero se espera que pueda mitigarse a través de mecanismos de asociación entre organizaciones con mayor capacidad y actores locales.

También se prevé la participación de organizaciones comunitarias con experiencia propia, así como distintas formas de articulación entre actores.

¿Qué mecanismos se han previsto para garantizar transparencia y rendición de cuentas?

El Fondo cuenta con un Manual de Subvenciones que establece los procedimientos para la postulación, ejecución y seguimiento de los proyectos.

Estos procesos incluyen mecanismos de control orientados a asegurar el uso adecuado de los recursos, así como el cumplimiento de resultados conforme a indicadores establecidos, en un esquema que también responde a compromisos con socios internacionales.

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¿Qué condiciones permitirían considerar este modelo como replicable?

Elementos como el cumplimiento de metas, la participación efectiva de los actores y la trazabilidad en el uso de los recursos serán determinantes.

A esto se suma la existencia de sistemas de monitoreo que permitirán evaluar de manera objetiva los resultados obtenidos.

¿Cómo se puede evaluar el éxito de esta primera convocatoria?

Dado que el programa tiene un horizonte de largo plazo, aún es prematuro establecer criterios definitivos para evaluar esta primera convocatoria.

No obstante, el Fondo representa un aporte significativo para la conservación, aunque no cubre la totalidad de las necesidades existentes en la Amazonía, por lo que deberá complementarse con otras iniciativas.

¿Qué mensaje envía a las organizaciones interesadas en participar?

La recomendación es revisar detenidamente la información disponible, cumplir con los requisitos establecidos y presentar propuestas dentro de los plazos definidos.

El programa contempla múltiples convocatorias a lo largo del tiempo, por lo que la participación puede darse en distintas etapas o en diferentes años

¿Qué ocurre con las propuestas que no sean seleccionadas esta vez?

Se prevé que exista retroalimentación para los postulantes. De manera que puedan comprender los resultados del proceso de evaluación y ajustar sus propuestas para futuras convocatorias.

Galo Medina Muñoz. Director del Programa Ecuador de The Nature Conservancy (TNC) desde 2012. Cuenta con más de 30 años de experiencia en conservación de la biodiversidad y desarrollo sostenible en Ecuador y América Latina, liderando iniciativas en ecosistemas terrestres, acuáticos y marinos, así como procesos de articulación entre actores y promoción de políticas públicas. Antes de integrarse a TNC, fue Director Ejecutivo de EcoCiencia (2001–2005) y Director Regional del Programa ECOBONA (2006–2012), una iniciativa andina de la cooperación suiza en Bolivia, Ecuador y Perú. Es biólogo por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, tiene estudios en Agroecología (Univ. de Costa Rica) y una maestría en Recursos Forestales y Conservación (Univ. de Florida).