Éxito del palo santo y el ishpingo trae nueva exploración de Natura
La empresa brasileña usa esos aceites esenciales en su línea cosmética. En 2027, vendrá a Ecuador, Perú y Colombia en busca de morete, ungurahua y murumuru.
Comunidades ecuatorianas venden desde 2025 aceite esencial de palo santo y de ishpingo a la cosmética brasileña Natura, que los reprocesa en su planta de Sao Paulo. Se trata de productos muy apreciados por sus cualidades aromáticas y cosméticas.
La venta de un lote de 25 kilos de esos aceites esenciales representó USD 70.000 para los dos proveedores ecuatorianos en 2025, y el volumen de estos productos ya se había duplicado para mediados de 2026, reportaron Forbes Ecuador y Primicias.
The Latin Times recoge la información y ratifica que los precios, que resultan altos en el mercado, se deben a la decisión de la empresa de aplicar principios de sostenibilidad ambiental y un modelo “boutique” que prioriza la calidad de las condiciones sobre la escala.
En lugar de comprar materia prima vegetal a las comunidades a precios de mercancía, Natura estructura sus compras en torno a los aceites esenciales terminados, lo cual amplifica drásticamente los ingresos por kilo de cosecha.
La empresa proporciona equipos de destilación, formación técnica y alianzas científicas con universidades locales para que ese procesamiento sea posible antes de que entre en vigor cualquier acuerdo comercial.
Asimismo, las comunidades que los producen pueden quedarse con los materiales vegetales que quedan de los productos después de la destilación de los aceites esenciales.
Mientras Ecuador participa con el palo santo y el ishpingo, otros dos países andinos, Perú y Colombia, proveen copoazú, originario de la Amazonia, emparentado directamente con el cacao.
Tiene uso alimentario y cosmético: de sus semillas se extrae la manteca de copoazú, muy valorada en cremas, jabones y productos capilares por su alto poder hidratante.
Pero también se sabe que Natura prepara una nueva exploración a la región en 2027, esta vez para evaluar morete, patahuá (conocido en Ecuador como hungurahua) y murumuru.
Tales exploraciones suelen durar hasta siete años, pues de lo que se trata es de desarrollar el modelo de negocio desde la base, le dijo a Primicias Antonio Gutiérrez, director de sostenibilidad de Natura para América Latina.
Las etapas comienzan con la evaluación en campo, la validación química, la capacidad de producción de la comunidad y los marcos regulatorios, y terminan en el desarrollo comercial.

Los proveedores ecuatorianos
El palo santo es un producto de los bosques secos cuyo uso va desde repelente de insectos hasta lo ceremonial. La Asociación Comunitaria Bolívar Tello, en el cantón lojano de Zapotillo, provee a Natura de su aceite esencial.
En la industria cosmética, a más de su aroma, aporta sus propiedades antifúngicas, antiinflamatorias, antimicrobianas y relajantes. Tiene una acción purificante y antiséptica.
El ishpingo es un saborizante y aromatizante que se usa en Ecuador como un ingrediente de la colada morada, parte de los rituales del Día de Difuntos. La Fundación Chankuap de Macas, capital de Morona Santiago, procesa su aceite para Natura.
En cosmética, además de su aroma se aprovecha su acción antibacteriana y su efecto tonificante. Se incorpora en formulaciones para limpiar la piel.
El caso de la Asociación Comunitaria Bolívar Tello es relevante: en 2007 concretó un acuerdo con la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL). Los estudiantes de química de ese centro desarrollaron la extracción de aceites esenciales y le donaron el equipo y la tecnología.
La UTPL es una de las universidades que se dedica en Ecuador a estudiar el aprovechamiento de esta especie arbórea. También la ha investigado la Universidad Nacional de Loja (UNL).
Y, dado que se trata de un producto del bosque seco, también lo ha hecho la Universidad Técnica de Manabí (UTM, mientras que la Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM) colabora en el monitoreo de bosques protectores de Palo Santo y su reforestación activa.
El estudio del ishpingo ha captado la atención de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS), con investigaciones enfocadas en la formulación de un fitofármaco a partir de las hojas de ishpingo.
La Universidad Regional Amazónica Ikiam, a través de sus laboratorios de biodiversidad en Tena, estudia la genética forestal, usos etnobotánicos y aplicaciones moleculares de las plantas nativas de la Amazonía.
La UTPL lidera proyectos en Morona Santiago dedicados a la protección de recursos, inventario forestal y producción de aceites de alta calidad a partir de esta especie.
La Universidad Católica de Cuenca: Desarrolla proyectos biotecnológicos en su sede de Macas orientados a rescatar la canela amazónica (ishpingo) de la mano de comunidades Shuar, con el fin de generar capacidades productivas sostenibles.
La Universidad Central del Ecuador (UCE): Investiga especies forestales no maderables mediante su Instituto de Estudios Amazónicos e Insulares, enfocándose en su preservación y valor dentro de la bioeconomía.
Asimismo, decenas de laboratorios ecuatorianos trabajan con la esencia y el aceite de estos productos, cuyos costos se miden en gramos, pero no llegan a la escala de los que ha establecido el mundo cosmético de Natura.

Tres palmas en la mira
La producción y el consumo más grande de morete están en Perú, pero Ecuador lo considera un producto importante para la bioeconomía. APNAFAM es una asociación asentada en Puyo, provincia de Pastaza, que ha tecnificado la extracción de aceite.
Se basan -dice Alejandro Cajas Albán- en el aprovechamiento sostenible de los frutos que recolectan siete comunidades de Pastaza de 250.000 plantas en estado natural. No sería ni sostenible ni rentable sembrar, esto último porque la planta tarda 25 años en producir, explica.
Es morete es de temporada, de enero a diciembre, y puede extenderse hasta enero. Es una fruta ancestral de las comunidades amazónicas, rico en antioxidantes, betacarotenos, ácido oleico, fibra, minerales y vitaminas A y C.
El aceite no se extrae de la semilla sino de la pulpa, que ocupa un 10% del volumen del fruto. 60 kilos de morete producen un litro que puede venderse a 65 dólares. Se trata de aceite no esencial que mayormente se exporta a Perú.
También la Asociación procesa aceite de unguragua (patahuá), cuya pulpa ocupa mayor volumen en el fruto que el morete: hasta 18%. Cada litro cuesta USD 50. Se recolecta también en estado natural.
En cosmética -señala Cajas- se utiliza para la hidratación de la piel, así como el crecimiento del cabello, uñas y cejas y el cuidado de la barba.

Este ingeniero ambiental y emprendedor hace notar que los aceites esenciales son mucho más caros: se venden a USD 6 ó 7 por gramo. Y explica que, a diferencia del palo santo y el ishpingo, el morete y el ungurahua tienen una leve fragancia pero no son aromáticos.
“Hacemos recolección sostenible, se escala la palma y, al igual que con el morete, se recoge solamente el 50% del fruto”, dice Cajas, quien acaba de regresar de la Feria SIAL de París (del 12 al 22 de octubre), en busca de mercados.
Natura ya incorpora el aceite de la pulpa de morete en su línea de productos. Y está evaluando la inclusión del patahuá o hungurahua. Del murumuru, un producto básico para la cosmética, se sabe poco acá. Gutiérrez adelantó a Primicias que "en 2027 vamos a tener un trabajo muy fuerte en Ecuador".
Antes de que cualquiera de esas evaluaciones pueda continuar, los equipos de campo de Natura deben verificar que se dejen las palmeras en pie en lugar de talarlas, y que las estructuras de gobernanza local puedan mantener una relación formal de suministro.

El negocio y la cadena de valor
Gutiérrez describió a Ecuador como el país más megadiverso del mundo por kilómetro cuadrado de territorio y reconoció directamente que la riqueza forestal del país ha alimentado históricamente economías informales en lugar de cadenas de suministro estructuradas.
The Latin Times pregunta quién se beneficia por la captura de valor en estas operaciones y recuerda que, hoy por hoy, aproximadamente solo 40 familias suministran a Natura a lo largo de ambas cadenas de valor ecuatorianas.
Y cita el informe de la OCDE de abril de 2026 sobre bioeconomía en la Amazonía brasileña, que identificó el reparto equitativo de beneficios como una de las tres prioridades estructurales para convertir la biodiversidad regional en ingresos comunitarios duraderos, “un diagnóstico que resuena al otro lado de la frontera en Ecuador, donde la infraestructura formal de bioeconomía sigue siendo escasa en relación con la riqueza ecológica del país”.
A nivel de financiación, Natura emitió un bono vinculado a la sostenibilidad por valor de USD 244 millones en 2024. Según la estructura informada por Bloomberg, dice The Latin Times, los costes de endeudamiento de la empresa aumentarán si no logra aumentar su recuento de ingredientes procedentes de la Amazonía de 44 a 47 para 2026, y a 49 para 2029.
También el reportaje cita una investigación de WRI Brasil, que encontró que solo 13 productos primarios del Amazonas brasileño ya contribuyen con aproximadamente USD 2.300 millones en el PIB anual, una cifra que señala el potencial mucho mayor latente en la cuenca amazónica.

