El 'peaje económico' del cambio climático se elevó a escala global
El verano 2026 costará € 180.000 millones a la UE solo por el calor y los incendios. Cada episodio extremo significa más pérdidas y menos tiempo para recuperarse.
El verano boreal de 2026 (junio-agosto) igualó al de 2024 como el más cálido registrado en el mundo, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus.
Y agosto empató con julio de 2023 como el mes más caluroso de la serie y volvió a situar la temperatura global por encima de 1,5°C respecto a la era preindustrial.
Europa occidental, por su parte, vivió el verano más caluroso de su historia, por encima del récord de 2003. Conviene medir el alcance de la palabra "récord". Ningún verano, por sí solo, demuestra una tendencia; la demuestra la serie larga.
Copernicus documenta que los últimos once años han sido los más cálidos desde que hay registros instrumentales, que arrancan hacia 1850.
Las reconstrucciones paleoclimáticas, basadas en núcleos de hielo, sedimentos y anillos de árboles, sitúan las temperaturas medias globales recientes entre las más altas en unos 120.000 años.
Es una afirmación sobre la tendencia, no sobre este verano. Los picos de 2023-2024 y de 2026 coinciden con El Niño, que añade calor pasajero, pero 2025 no tuvo ese empuje y aun así figuró entre los años más cálidos. Se discute si el calentamiento se acelera; que exista, no está en duda.

La factura es creciente
La traducción económica llega con cifras aún provisionales. Triodos Bank, entidad con sede en los Países Bajos, estima que el calor extremo y los incendios costarán a la Unión Europea (UE) unos € 180.000 millones en 2026, alrededor del 1% del PIB y casi todo el crecimiento que se esperaba para el año.
Es un cálculo modelizado, no una contabilidad cerrada. El mayor golpe, según el banco, no viene de las cosechas sino de la menor productividad laboral, sobre todo en sectores expuestos y en países con poca aclimatación o poco aire acondicionado.
Francia aparece como la más afectada económicamente: el estudio le atribuye 1,4 puntos porcentuales menos de crecimiento, lo que podría llevarla a una contracción en torno al 0,6%.
Hay costes que ni siquiera entran en esa cuenta. Triodos contabiliza unas 25.000 muertes por calor en el continente este verano y, al valorarlas en años de vida perdidos, calcula un coste de entre € 1.500 y 7.000 millones.
Y el PIB tiene un punto ciego: la economista Sofía Tirado, del Real Instituto Elcano, recuerda que la reconstrucción puede incluso inflar las cifras agregadas de las zonas arrasadas, mientras la riqueza destruida no aparece por ninguna parte.
Lo que justifica hablar de encarecimiento es la tendencia. La Agencia Europea de Medio Ambiente contabiliza € 822.000 millones en pérdidas por fenómenos extremos en la UE entre 1980 y 2024.
Bloomberg Intelligence calcula que esos eventos costaron en 2025 unos USD 1,4 billones en el mundo.
Esta cifra representa el 1,2% del PIB global. El gasto acumulado en daños, seguros, reparaciones y resiliencia pasó de 2,4 billones entre 1996 y 2005 a 12,2 billones entre 2016 y 2025.
Las primas de seguros llevan desde 2017 creciendo siete puntos por encima de la inflación.
El tanque de pensamiento Bruegel ya habla de un "problema macrofiscal estructural". Su investigadora Heather Grabbe lo explica así: con más episodios, las economías tendrán menos tiempo para recuperarse entre uno y otro, y gobiernos, empresas y hogares destinarán más dinero a reparar y menos a invertir.
Fitch Ratings advierte de que el riesgo climático ya presiona la calificación crediticia de decenas de países, sobre todo los pequeños.
No todos pagan. El calor se ha vuelto también un negocio para los fabricantes de equipos para redes eléctricas y de refrigeración avanzada, empujada por los centros de datos. La paradoja es incómoda: unos facturan por reparar un daño que todos sufren.

Las advertencias del peaje
El calor no se paga una sola vez, y quien más sufre no siempre es quien mejor lo mide. Casi todas las cifras citadas proceden de Europa y Estados Unidos, que cuentan con bancos centrales, seguros y estadísticas para contar sus pérdidas.
En el modelo de Triodos pesan la aclimatación y el aire acondicionado, es decir, la capacidad de adaptarse.
Cabe preguntarse qué cifra arrojaría la misma cuenta en países con menos recursos para amortiguar el golpe.
La advertencia viene del Pacífico. La NOAA considera probable un episodio de El Niño fuerte o muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027.
El Met Office cree muy probable que 2027 sea el año más cálido jamás observado.
Sus efectos no son uniformes ni están garantizados, pero la historia sugiere más lluvias e inundaciones en Sudamérica.
La adaptación, concluye Triodos, reduce el daño sin eliminarlo; hace falta además recortar emisiones. El peaje seguirá subiendo mientras se siga eligiendo qué vía queremos usar.


