La región necesita USD 170.000 millones anuales para conservar su biodiversidad

El BID y la Cepal calculan que el financiamiento actual deja una brecha de casi USD 153.000 millones al año y plantea mecanismos para reducirla hasta 2030.

La región necesita USD 170.000 millones anuales para conservar su biodiversidad
Un grupo de guardaparques se moviliza por las inmediaciones del Alto Pita. Foto: cuenta Flickr Fonag

América Latina y el Caribe necesitan alrededor de USD 170.000 millones anuales para conservar, restaurar y utilizar de manera sostenible su biodiversidad.

Sin embargo, el financiamiento que recibe actualmente esta agenda alcanza apenas USD 17.000 millones al año, lo que deja una brecha de casi USD 153.000 millones, equivalente al 2,1% del producto interno bruto (PIB) regional.

Estas son las principales cifras de un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), titulado La brecha de financiamiento de la biodiversidad en América Latina y el Caribe: necesidades, flujos y estrategias de movilización hacia 2030.

El documento presenta una estimación regional de los recursos necesarios para proteger y recuperar los ecosistemas, así como de los fondos que actualmente se destinan a estos objetivos.

También identifica mecanismos para movilizar recursos públicos y privados, de cara a las metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.

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La biodiversidad recibe apenas una décima parte

Según el informe, los flujos actuales de financiamiento cubren aproximadamente una décima parte de las necesidades estimadas para la conservación, restauración y uso sostenible de la biodiversidad en América Latina y el Caribe (ALC).

La región alberga cerca del 40% de la biodiversidad mundial, aunque representa alrededor del 16% de la superficie terrestre del planeta.

Además, más de la mitad del PIB regional proviene de actividades que dependen estrechamente del capital natural.

La pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas tienen implicaciones que van más allá de la conservación ambiental.

El estudio advierte que estos procesos pueden afectar la productividad, la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria, las exportaciones, las finanzas públicas y la capacidad de las economías para responder al cambio climático.

El documento señala que los patrones de producción y consumo, junto con los cambios en el uso del suelo, ejercen presiones sobre los ecosistemas y reducen su capacidad para sostener las actividades económicas de largo plazo.

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)

Agricultura y ganadería con buena parte de las necesidades

Uno de los datos destacados del estudio es que cerca del 60% de las necesidades de financiamiento para la biodiversidad están relacionadas con la transición hacia sistemas de agricultura y ganadería más sostenibles.

Esta proporción sitúa a la transformación de los sistemas productivos entre los componentes centrales de la estrategia para reducir la brecha financiera.

El informe plantea que la conservación no puede abordarse de manera aislada de las políticas agrícolas, fiscales, financieras y de desarrollo productivo.

La relación entre producción y naturaleza es bidireccional. Por una parte, numerosas actividades económicas dependen de los servicios que proporcionan los ecosistemas.

Por otra, las prácticas productivas y la ocupación del territorio pueden contribuir a la degradación de esos mismos recursos.

El estudio también destaca el papel transversal del agua, que conecta la producción agropecuaria, la generación de energía, el funcionamiento de las ciudades y la resiliencia de los territorios.

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Cómo reducir la brecha de financiamiento hasta 2030

El informe identifica varias vías para movilizar recursos adicionales y mejorar el uso de los fondos existentes.

Entre ellas figuran el fortalecimiento del financiamiento público, una mayor participación de la inversión privada, la aplicación de instrumentos financieros innovadores y la reforma de incentivos perjudiciales para la biodiversidad.

Según el estudio, un escenario de transformación ambicioso permitiría reducir la brecha de financiamiento en aproximadamente un 74% para 2030, mediante una combinación de recursos públicos y privados, herramientas financieras innovadoras y reorientación de subsidios.

La propuesta no se limita a aumentar el volumen de recursos. También plantea mejorar la eficiencia del gasto existente, fortalecer las capacidades institucionales y de gobernanza, elevar la calidad de la inversión y coordinar las políticas públicas con las decisiones de financiamiento.

El documento subraya que la movilización de capital depende, entre otros factores, de la capacidad de los países para diseñar políticas coherentes, coordinar los distintos niveles de gobierno, desarrollar proyectos y orientar inversiones de mediano y largo plazo hacia resultados positivos para la naturaleza.

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)

BID y Cepal vinculan conservación y desarrollo económico

Gregory Watson, jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del BID, señaló que la región tiene la oportunidad de convertirse en referente mundial en financiamiento para la naturaleza.

El funcionario destacó que la biodiversidad sostiene a las comunidades, respalda la actividad económica y fortalece la resiliencia frente a los impactos climáticos y ambientales. También señaló la importancia de alinear la planificación, las inversiones y los incentivos económicos con los objetivos de conservación.

Angela Maria Penagos Concha, directora de la Oficina de la Cepal en Bogotá y supervisora adjunta de la Unidad de Agua y Biodiversidad, indicó que los recursos actuales cubren apenas una décima parte de las necesidades estimadas.

Penagos añadió que, dadas las restricciones fiscales de los países de la región, cerrar la brecha requerirá aprovechar mejor los recursos existentes y movilizar financiamiento adicional.

El estudio plantea que la biodiversidad debe incorporarse de manera más directa en las decisiones económicas, la planificación territorial y las políticas de inversión.

El financiamiento de la biodiversidad en la COP17

El informe se publica en el contexto de la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, celebrada en octubre de 2026 en Ereván, Armenia.

En esta conferencia, los países revisan por primera vez el progreso colectivo hacia el cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que establece objetivos para detener y revertir la pérdida de biodiversidad hasta 2030.

La movilización de recursos es uno de los componentes necesarios para avanzar en esas metas. El estudio del BID y la Cepal aporta una estimación de las necesidades financieras de América Latina y el Caribe y presenta alternativas para ampliar y reorientar los flujos de inversión.

La investigación también relaciona el financiamiento con la transformación productiva, la política fiscal, la regulación financiera y la planificación del desarrollo, en un contexto en el que los países de la región buscan compatibilizar sus actividades económicas con la conservación y restauración de los ecosistemas.

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