La economía circular enfrenta el reto de escalar sus soluciones
El Foro WCEF2026 reunió en India a 2.600 expertos, para analizar inversión, materias primas y las condiciones necesarias para escalar soluciones circulares.
Por qué importa
La economía circular enfrenta una nueva etapa. El desafío ya no está solamente en demostrar que es posible reutilizar materiales, reparar productos, recuperar componentes o reducir residuos, sino en conseguir que estas soluciones puedan crecer y formar parte de las cadenas productivas a una escala mayor.
Ese fue uno de los temas centrales de la décima edición del Foro Mundial de Economía Circular (WCEF2026), realizada del 15 al 18 de septiembre de 2026 en Gandhinagar, India. El encuentro reunió a 2.600 expertos, representantes de empresas, gobiernos, organismos internacionales y organizaciones vinculadas con la transición hacia modelos circulares.
Bajo el lema “Economía circular: transición para las personas y la prosperidad”, el foro puso el foco en las condiciones necesarias para movilizar inversiones y ampliar las soluciones circulares. Entre ellas aparecen políticas previsibles, mercados funcionales, información confiable y cadenas de valor capaces de conectar los materiales recuperados con nuevos usos.
La discusión parte de un problema que va más allá de los residuos. La economía mundial depende de un modelo que extrae materias primas, las transforma en productos y, después de utilizarlos, suele descartarlos. La economía circular busca mantener esos materiales y productos en uso durante más tiempo y recuperar su valor cuando llegan al final de una etapa de utilización.

El costo de seguir usando un modelo lineal
· 25,4 billones de euros de valor perdido cada año. El Circularity Gap Report 2026 estima que esa es la pérdida asociada al uso ineficiente de materiales y otros recursos. Es decir, un euro perdido por cada tres euros de valor generado a escala mundial, debido a la linealidad de la economía.
· 160.000 millones de toneladas de materiales. Esa podría ser la cantidad de recursos extraídos anualmente en 2060, frente a los 100.000 millones de toneladas de 2020, según el Panel Internacional de Recursos de Naciones Unidas. El aumento sería cercano al 60% si no se modifica la tendencia actual.
· 1,6 planetas Tierra. Las economías actuales utilizan recursos a un ritmo equivalente a 1,6 veces la capacidad anual de regeneración del planeta. La presión podría aumentar hacia 2050, por el crecimiento de la población y del consumo.
· 3.400 millones de toneladas de residuos. El mundo genera actualmente más de 2.000 millones de toneladas de residuos sólidos al año y esa cantidad podría llegar a 3.400 millones en 2050. Cerca de un tercio de los residuos actuales no se gestiona adecuadamente.
· 50 millones de toneladas de residuos electrónicos. Más de 50 millones de toneladas de aparatos eléctricos y electrónicos se desechan cada año, con un valor estimado de USD 63.000 millones en materiales como oro, cobre y minerales de tierras raras. Recuperarlos puede reducir la necesidad de extraer nuevas materias primas.
· Un tercio de los alimentos termina desperdiciado. Cerca de un tercio de los alimentos producidos para consumo humano no llega a aprovecharse. Al mismo tiempo, el sector alimentario representa aproximadamente el 22% de las emisiones globales y el 30% del consumo energético.
· 148 millones de toneladas de textiles para 2030. Esa es la cantidad de ropa que podría terminar desechándose anualmente para ese año. La Fundación Ellen MacArthur estima que las soluciones de moda circular representan una oportunidad cercana a USD 500.000 millones, además de reducir la dependencia de materias primas vírgenes.
Estas cifras muestran por qué el debate sobre circularidad va más allá del reciclaje.

En contexto
El reto planteado en el WCEF2026 es conseguir que estas alternativas pasen de iniciativas individuales a soluciones integradas en las cadenas de valor.
Para ello, las empresas necesitan encontrar mercados para los materiales recuperados y productos reutilizados. Los inversionistas requieren información para identificar riesgos y oportunidades, mientras que los gobiernos pueden establecer reglas y condiciones que permitan desarrollar esos mercados.
La disponibilidad de información también adquiere importancia. Saber dónde están los materiales, en qué condiciones se encuentran y qué posibilidades existen para recuperarlos permite conectar oferta y demanda. En ese sentido, la circularidad comienza a relacionarse no solo con la gestión de residuos, sino también con las decisiones de inversión, la competitividad empresarial y la seguridad de suministro.
Los residuos electrónicos son un ejemplo de esta conexión. Durante el foro, Kari Herlevi, director de Programa del Fondo de Innovación Finlandés Sitra, destacó el creciente interés de empresas y responsables políticos por considerar estos residuos como una fuente de materias primas críticas.
La dimensión empresarial también estuvo presente en el encuentro. Ankit Todi, director de Sostenibilidad de Mahindra Group, señaló durante una entrevista para el WCEF que existe un mayor apoyo regulatorio y un impulso creciente para incorporar la circularidad a las estrategias empresariales.
El foro también mostró iniciativas que ya están siendo desarrolladas en distintos países. Los Circular Awards 2026 reconocieron a Kijani Testing, de Kenia, en la categoría Joven Empresaria; a Indústria Fox, de Brasil, en la categoría Electrónica y TIC; y al Estado de Río de Janeiro por la implementación de políticas públicas.
El próximo capítulo será en Estados Unidos. El XI Foro Mundial de la Economía Circular 2027 se realizará en Nueva York, del 8 al 11 de junio de 2027, organizado conjuntamente por la Escuela del Clima de Columbia, la Universidad de Nueva York y el Fondo de Innovación Finlandés Sitra.
La cita de Nueva York dará continuidad a una discusión que en India estuvo centrada en cómo crear las condiciones para ampliar las soluciones circulares y convertirlas en parte de las cadenas productivas.

