Napo busca restaurar sus ríos tras el impacto de la minería

Las autoridades provinciales delinean proyectos para recuperar los ríos afectados. Entre sus planes también está promover el Geoparque Napo Sumaco.

Napo busca restaurar sus ríos tras el impacto de la minería
El objetivo de las autoridades es recuperar los ríos, para promover prácticas deportivas. Foto: archivo Ministerio de Turismo

La provincia de Napo afronta uno de sus mayores desafíos recientes: revertir los impactos de las actividades mineras en sus ríos y territorios, mientras impulsa un modelo de desarrollo basado en el turismo sostenible, la conservación y la bioeconomía.

Durante los últimos años, la actividad minera -sobre todo la irregular- afectó a varias cuencas hidrográficas de la provincia, generando preocupación tanto en autoridades como en operadores turísticos.

Sin embargo, una intervención del Gobierno, a través del Ministerio del Ambiente y Energía (MAE), marcó un punto de inflexión este año.

Desde febrero de 2026, se ejecutó una resolución que suspendió actividades mineras en zonas priorizadas. El informe del MAE dice que en Napo se logró la paralización de 43 de 51 concesiones; es decir, un avance del 84% en los controles.

El prefecto de Napo, José Toapanta, reconoce que la minería ilegal “golpeó fuerte” a ciertos sectores, especialmente en el río Napo. No obstante, asegura que la presencia estatal ha permitido frenar estas actividades, con decomiso de maquinaria y control territorial por parte de la Policía y las Fuerzas Armadas.

“Hoy los ríos comienzan a recuperarse y no todas las cuencas fueron afectadas. Tenemos importantes sistemas hídricos como el Jatunyacu, Misahuallí, Quijos o el Oyacachi, que se mantienen libres de minería y continúan siendo aptos para el turismo”, afirma el Prefecto.

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Remediación y desafíos pendientes

A pesar de los avances en control, el proceso de remediación ambiental aún está en etapa inicial. Según Toapanta, los planes están liderados por el MAE, mientras la Prefectura de Napo busca articular esfuerzos y gestionar recursos con cooperación internacional y organizaciones ambientales.

Desde el sector turístico, la preocupación es clara. Marco Miño, representante de la Cámara de Turismo de Napo, sostiene que la minería ilegal impactó directamente actividades recreativas como rafting y kayak, especialmente por la intervención en los lechos de los ríos.

“Se afectaron zonas clave para el turismo de aventura y hubo conflictos entre operadores turísticos y mineros. La remediación será fundamental para recuperar estos espacios y garantizar su uso sostenible”, explica Miño.

Erosión del río Coca y conectividad regional

A este escenario se suma la erosión regresiva del río Coca, un fenómeno natural que ha afectado la conectividad vial con provincias como Sucumbíos y Orellana, generando dificultades en el acceso a ciertas zonas turísticas de la región.

Aunque este proceso no incide directamente en la dinámica interna del turismo en Napo, sí ha tenido efectos en el flujo de visitantes y en la movilidad interprovincial.

“La erosión regresiva del río Coca ha generado dificultades en la conectividad con provincias vecinas como Sucumbíos y Orellana, lo que ha afectado indirectamente el flujo turístico, aunque el territorio de Napo sigue manteniendo su dinamismo interno”, señala Marco Miño.

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La erosión regresiva del río Coca afectó el bosque nativo entre junio del 2020 y enero del 2024. Existen riesgos en la zona de influencia del río. La erosión regresiva del río Coca produjo la pérdida de 508 hectáreas de bosque en tres años, entre junio de 2020 y enero

Turismo como alternativa de desarrollo

Frente a este escenario, Napo apuesta por consolidar el turismo como una alternativa económica real frente a las actividades extractivas.

Con más de 500 establecimientos turísticos registrados, la provincia cuenta con el mayor catastro de la Amazonía ecuatoriana y una oferta centrada en naturaleza, cultura y aventura, sostiene el representante de la Cámara.

Eventos como el Congreso de Turismo (Congretur), previsto para noviembre, buscan posicionar a Napo como un referente nacional de turismo sostenible.

La estrategia incluye la promoción de “ríos turísticos”, el fortalecimiento de infraestructura y la generación de experiencias comunitarias.

“Queremos demostrar que el turismo no es solo una actividad complementaria, sino un modelo de desarrollo tangible, que mejora la calidad de vida de las comunidades”, afirmó Miño.

El prefecto de Napo, José Toapanta (centro), durante el lanzamiento del XII Congreso Nacional de Turismo, que se realizará en Napo, en noviembre. Foto: Congope

Geoparque, bioeconomía y cooperación internacional

Uno de los principales activos de la provincia es el Geoparque Napo Sumaco, reconocido en 2025, como Geoparque Mundial por la Unesco.

Este territorio integra geositios, reservas naturales, cavernas y vestigios arqueológicos, además de comunidades indígenas Kichwa, Waorani y Quijos

Isaac Grefa, director de Nacionalidad y Turismo del GAD provincial, destaca que el geoparque será clave para acceder a fondos internacionales, como los del biocorredor amazónico, enfocados en conservación y desarrollo sostenible.

“La idea es canalizar estos recursos hacia emprendimientos locales, bioemprendimientos, turismo comunitario y bioeconomía”, explica Grefa.

En este ámbito, la provincia impulsa más de 150 bioemprendimientos bajo la marca “Napu Marka”, de los cuales al menos 70 cuentan con el sello “chakra”, una certificación que garantiza producción orgánica basada en conocimientos ancestrales.

Productos como miel, cacao y derivados agrícolas forman parte de esta estrategia que combina conservación ambiental con generación de ingresos.

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Un destino en recuperación

Pese a los impactos recientes, Napo mantiene ventajas competitivas importantes: su cercanía con Quito (a tres horas), su biodiversidad —más del 60% del territorio está bajo alguna categoría de conservación— y su riqueza cultural.

Además, fenómenos como la erosión regresiva del río Coca han afectado principalmente la conectividad en zonas limítrofes, pero no han frenado la dinámica turística interna.

Actualmente, cerca del 70% de los visitantes son turistas nacionales, una tendencia que se fortaleció tras la pandemia y los problemas de seguridad a nivel país.

Autoridades y actores del sector coinciden en que el reto no solo es recuperar lo perdido, sino consolidar un modelo que prevenga nuevas amenazas.

La combinación de control estatal, remediación ambiental, impulso al turismo y acceso a financiamiento internacional, configura una hoja de ruta para Napo.

“Estamos defendiendo lo único que nos queda: la naturaleza. Sin estos ecosistemas, el país pierde una parte fundamental de su riqueza”, concluyó el prefecto Toapanta.