Hábitats ecológicos convierten al Parque Bicentenario en área de vida silvestre
Los 7 hábitats ecológicos del Parque Bicentenario impulsan la biodiversidad urbana. Además, la recuperación de vida silvestre con el aporte ciudadano.
Lo que durante décadas fue el antiguo aeropuerto de la capital, hoy busca consolidarse como un espacio importante para la biodiversidad urbana del Distrito Metropolitano de Quito (DMQ).
El Parque Metropolitano Bicentenario, uno de los pulmones verdes más emblemáticos de Quito con más de 103 hectáreas, se ha transformado en un laboratorio vivo de conservación de flora y fauna gracias a la implementación de siete Hábitats Ecológicos Urbanos (HEU).
Esta transformación es resultado del proyecto BioUrbana, una iniciativa de ciencia ciudadana impulsada por el Jardín Botánico de Quito, que busca acercar a la comunidad a la naturaleza y generar información científica sobre la biodiversidad presente en entornos urbanos.
Los siete HEU se encuentran estratégicamente distribuidos a lo largo del parque, principalmente en los alrededores de la pista, con el objetivo de fortalecer la conectividad ecológica en distintas zonas de alta circulación.
Dos de estos espacios son visibles desde el ingreso al parque, en el sector del parqueadero del Centro de Convenciones; cuatro se localizan al norte de la Cruz del Papa, rodeando la laguna; y el último puede observarse desde la entrada del Cuerpo de Bomberos, ubicado al frente del parque, al otro lado de la pista.
Esta iniciativa se alinea principalmente con el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres) y el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), al promover la conservación de la biodiversidad y el desarrollo de infraestructura verde en entornos urbanos.
Ciencia ciudadana para observar y proteger la biodiversidad
Durante los días 4 y 5 de febrero de 2026, técnicos, familias y vecinos participaron en jornadas de observación y registro de especies a través de recorridos guiados por los HEU del parque.
Para el monitoreo se utilizó la aplicación móvil iNaturalist, una plataforma digital que permite fotografiar, identificar y compartir registros de flora y fauna a escala global desde teléfonos celulares.
Desde su implementación, entre julio y diciembre de 2025, estos hábitats han evidenciado una presencia sostenida de aves, insectos polinizadores, hongos del suelo y flora nativa.
Los HEU funcionan como microhábitats que brindan alimento, refugio y conectividad ecológica dentro de la ciudad, fortaleciendo los procesos naturales en un entorno altamente urbanizado.

Más biodiversidad en áreas intervenidas
Los resultados del monitoreo comparativo son contundentes: la presencia de fauna y hongos en los Hábitats Ecológicos Urbanos es al menos cinco veces mayor en relación con el estado previo de las áreas intervenidas.
Entre las especies registradas se encuentran abejas, abejorros, mariquitas, moscas polinizadoras, colibríes, gorriones y diversas especies de hongos, considerados indicadores de un ecosistema urbano más saludable.
En total, los siete hábitats albergan cerca de 5.900 individuos de plantas, pertenecientes a 40 especies diferentes, seleccionadas bajo criterios ecológicos, funcionales y paisajísticos.
Esta diversidad vegetal no solo favorece la llegada de polinizadores y aves, sino que también contribuye a la mejora del microclima y la calidad ambiental del Parque.
“Esta iniciativa nos permite demostrar, con datos y observación directa, que la biodiversidad sí responde cuando se le da una oportunidad a la infraestructura verde. Estos hábitats son espacios vivos que hoy sostienen procesos ecológicos reales dentro de Quito”, señala Ricardo Zambrano, director de Jardines y Colecciones del Jardín Botánico de Quito.

Infraestructura verde para una ciudad más resiliente
La creación de los siete Hábitats Ecológicos Urbanos forma parte de un proyecto cofinanciado por el Fondo Ambiental de Quito y el Jardín Botánico de Quito, en el marco de la XV Convocatoria de Fondos Concursables del Municipio de Quito.
Durante 12 meses se intervinieron aproximadamente 1.750 m² del parque, priorizando zonas de alta circulación y esparcimiento.
Cada hábitat cuenta con mobiliario urbano, bancas, señalética interpretativa y, en cuatro de ellos, miradores para la observación de aves, convirtiéndose en espacios de contemplación, descanso y educación ambiental.
Además, el proyecto promueve la participación activa de la ciudadanía mediante jornadas de siembra, talleres formativos y actividades de monitoreo participativo, fortaleciendo una cultura de cuidado ambiental y ciencia ciudadana.

Un modelo replicable para la conservación urbana
Con BioUrbana, el Parque Bicentenario busca posicionarse como un referente de infraestructura verde y conservación de la vida silvestre en entornos urbanos.
El proyecto se alinea con la Ordenanza Metropolitana de Infraestructura Verde-Azul, el Acuerdo Quito 2034 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, demostrando que es posible recuperar biodiversidad y mejorar la calidad de vida en la ciudad.
La iniciativa reafirma el compromiso del Municipio de Quito, el Jardín Botánico y el Fondo Ambiental por una ciudad más verde, resiliente y en armonía con la naturaleza, donde la vida silvestre vuelve a encontrar espacio para florecer.


