Delegados de 9 países apuestan por preservar la vida amazónica

Más de 2.000 representantes discutieron, durante tres días en Puyo, mecanismos para proteger la vida y el territorio en el mayor sistema ecológico tropical.

Delegados de 9 países apuestan por preservar la vida amazónica
La representación de la creatividad y resiliencia de los pueblos amazónicos tuvo espacio en Puyo. Fotos: Álvaro Samaniego

Por Álvaro Samaniego

La Amazonía es ahora un territorio hostil, presionado permanentemente por la contaminación, el extractivismo y la violencia delincuencial. Muchas fuerzas quieren usufructuar de sus recursos.

Frente a ese panorama, los representantes de los habitantes de esta zona, generalmente considerados los mejores protectores de la vida amazónica, intentarán tomar acciones concretas, coordinadas y urgentes.

Este es el resultado más visible del XII Foro Social Panamazónico (Fospa), que se realizó en Puyo, en la Amazonía ecuatoriana. Asistieron delegaciones oficiales de los 9 países panamazónicos.

Si el mandato social de la mayor área tropical del mundo es el de la vida, esto revela una oposición al extractivismo, que es la mayor y principal fuente de destrucción de la Amazonía.

La extracción de petróleo, la minería, la ganadería intensiva, que provocan la contaminación de los ríos y la deforestación, tienen que ser eliminadas, argumentaron los delegados.

Asimismo, señalaron que estas actividades económicas han estado acompañadas de un hostigamiento permanente contra la población local y contra todo lo que reduzca el volumen de riqueza que se extrae de este territorio.

Al ritmo actual, en 2040 se habrán deforestado 134.000 kilómetros cuadrados más, lo que puede provocar que la zona más rica en biodiversidad del mundo se convierta en un desierto.

Por eso, la llamada Declaración Política de Puyuk (este último es el nombre original de la ciudad sede), pone especial énfasis en detener el extractivismo y defender el territorio.

Delegados de 9 países buscan en Puyo un plan de acción regional
Desde el 16 de agosto de 2026 tiene lugar la cita regional “Un solo territorio, libre de extractivismo”. Las discusiones son alrededor de cuatro problemas comunes.

Pero, además, demanda que se declaren zonas de exclusión, en las que las concesiones para actividades extractivas se reviertan y no se entreguen en el futuro.

El acuerdo expresa la preocupación por la reducción del espacio cívico y por la regresividad de derechos. Consideran que hay “…una ola de autoritarismo y ultraderecha que no puede desligarse de la disputa geopolítica global por el control de energía, minerales, tierras raras, agua y biodiversidad”.

El caso del Yasuní, Ecuador, fue el ejemplo latente. La máxima expresión democrática, una consulta popular, no fue suficiente para detener la extracción de petróleo.

Hace tres años, Ecuador votó por eliminar las actividades petroleras del Parque Nacional Yasuní. Pero las autoridades se desentendieron de la decisión y, de hecho, no hay señal del desmantelamiento de las instalaciones ni del cumplimiento del mandato constitucional.

Delegados de nueve países siguieron las discusiones durante tres días.

Financiamiento, justicia y juventud

 Un tema que se discutió ampliamente fue la constatación de los dirigentes de que quienes financian a las organizaciones amazónicas son los mismos que extraen sus recursos.

El dinero, han dicho, se disuelve en los procesos, y eso ha provocado que menos del 1% del financiamiento para la Amazonía llegue a sus verdaderos actores.

No hay una compensación real, recalcan. Y plantean que el financiamiento debería ser soberano y autodeterminado.

Por ello, comunidades como la ecuatoriana de Sarayacu está estudiando una metodología diferente para reemplazar, por ejemplo, los bonos de carbono, que a su juicio responden a intereses de instituciones no involucradas en la vida panamazónica.

El encuentro tuvo una diversidad similar a la de la selva: pueblos ancestrales, afrodescendientes, pescadores, comunidades campesinas, comunidades tradicionales, montubias, quilombolas, sociedad civil.

El XX Foro tendrá su segunda parte en Mocoa, Colombia, en 2027.

Las discusiones del XII Fospa se produjeron desde una amplia diversidad de perspectivas.