Qué es el Reloj del Juicio Final y por qué marca 85 segundos para la medianoche
El Reloj del Juicio Final volvió a moverse esta semana. Ahora marca 85 segundos para la medianoche, la distancia más corta al desastre global en su historia.
En los últimos días, el Reloj del Juicio Final volvió a captar la atención global tras un nuevo ajuste que lo situó a 85 segundos de la medianoche, el punto más cercano al colapso en toda su historia.
La actualización, anunciada esta semana por el Boletín de los Científicos Atómicos, ha generado inquietud no solo en ámbitos políticos y científicos, sino también entre quienes siguen de cerca los impactos del cambio climático, el desarrollo tecnológico y la sostenibilidad del planeta.
Aunque suele aparecer en titulares con un tono alarmante, muchas personas aún no tienen claro qué es realmente este reloj, ni qué significa que sus manecillas se acerquen a la medianoche.

Un símbolo para medir riesgos creados por el ser humano
El Reloj del Juicio Final no es un dispositivo físico que mida el paso del tiempo. Se trata de un símbolo científico y político que representa qué tan cerca está la humanidad de una catástrofe global provocada por sus propias decisiones.
La medianoche simboliza un escenario extremo, como una guerra nuclear, un colapso climático irreversible o una combinación de amenazas que pongan en riesgo la vida en el planeta.
Cuanto más cerca se encuentran las manecillas de ese punto, mayor es el nivel de riesgo.
El reloj fue creado en 1947 por el Boletín de los Científicos Atómicos, organización fundada en 1945 por científicos como Albert Einstein y J. Robert Oppenheimer, tras el desarrollo de las primeras armas nucleares.
Desde entonces, su objetivo ha sido advertir sobre los peligros derivados de la tecnología, la falta de cooperación internacional y el uso irresponsable de la ciencia.

Quién decide mover el reloj y con qué criterios
La hora del Reloj del Juicio Final se revisa cada año por la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín, en consulta con expertos internacionales y una Junta de Patrocinadores que incluye a premios Nobel.
No se trata de una predicción, sino de una evaluación basada en evidencia científica, análisis geopolítico y tendencias globales.
En 2025, el reloj marcaba 89 segundos para la medianoche. Un año después, en enero de 2026, se adelantó a 85 segundos debido al deterioro simultáneo de varios factores clave.
En 2025, el reloj marcaba 89 segundos para la medianoche. Un año después se adelantó a 85 segundos.

Cambio climático y sostenibilidad en el centro de la alarma
Para los científicos, uno de los elementos más preocupantes es la crisis climática, que continúa agravándose en un contexto de récords de temperatura, aumento de emisiones y retrocesos en políticas ambientales.
A pesar de que muchas tecnologías de energía renovable ya son maduras y rentables, la transición hacia modelos energéticos sostenibles avanza con demasiada lentitud.
Los expertos advierten que reducir el riesgo de una catástrofe climática requiere tanto disminuir de manera urgente el uso de combustibles fósiles, como fortalecer la confianza en la ciencia que monitorea y proyecta los impactos del calentamiento global sobre los ecosistemas y las sociedades humanas.
Tecnología, riesgos globales y falta de cooperación
El ajuste del reloj también refleja la creciente preocupación por el uso de tecnologías disruptivas, como la inteligencia artificial, desarrolladas en un entorno de alta competencia y escasa regulación internacional.
A esto se suman los riesgos asociados a la bioseguridad y a la biotecnología, que podrían verse amplificados por el uso irresponsable de nuevas herramientas digitales.
Según el Boletín, estos desafíos se ven agravados por un debilitamiento de la cooperación global, el aumento de discursos nacionalistas y la erosión de acuerdos multilaterales que durante décadas ayudaron a reducir riesgos existenciales.

Un llamado urgente a cambiar el rumbo
Pese al diagnóstico preocupante, los científicos insisten en que el mensaje del Reloj del Juicio Final no es fatalista.
El reloj puede alejarse de la medianoche si los gobiernos adoptan decisiones orientadas a la sostenibilidad, la cooperación internacional y el respeto por la ciencia.
Entre las acciones clave señalan la reducción de arsenales nucleares, la regulación responsable de la inteligencia artificial, el fortalecimiento de la bioseguridad y una aceleración real de la transición energética.
El reloj, subrayan, es un recordatorio de que el tiempo aún existe, pero que la ventana para actuar se está cerrando rápidamente.


