El uso de fertilizantes en el banano creció 26% en Ecuador
El uso de fertilizantes en las plantaciones de banano aumentó 25,7%, entre 2024 y 2025. Esto ocurre en un contexto de crecimiento de exportaciones de la fruta.
Las plantaciones de banano en Ecuador incrementaron de forma significativa el uso de fertilizantes durante el último año, en medio del crecimiento de las exportaciones del principal producto agrícola del país.
Entre enero y diciembre de 2025, Ecuador exportó 377,31 millones de cajas de banano, un 3,45% más que en 2024, cuando se comercializaron 364,7 millones de cajas, según cifras de la Asociación de Comercialización y Exportación de Banano (Acorbanec).
En ese contexto, datos de la Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua (ESPAC) 2025, elaborada por el INEC, revelan que el consumo de fertilizantes en el cultivo de banano pasó de 802 a 1.008,1 kilogramos por hectárea (kg/ha), entre 2024 y 2025.
El aumento, equivalente al 25,7%, refleja una mayor intensificación en uno de los sectores más dinámicos de las exportaciones ecuatorianas y evidencia el creciente uso de insumos agrícolas para sostener la productividad y la competitividad internacional del banano ecuatoriano.
Los datos forman parte del Módulo de Información Agroambiental y Tecnificación Agropecuaria de la ESPAC, que analiza variables relacionadas con riego, semillas, fertilizantes y labranza, factores considerados clave para el rendimiento de los cultivos y el desarrollo del agro ecuatoriano.
El uso de fertilizantes en los cultivos permanentes de banano ha venido creciendo sostenidamente: en 2022 se usaron 623 kg/ha y en 2025 fueron 1.008,1 kg/ha.

Piña y banano lideran el uso intensivo de fertilizantes
Aunque el banano registró uno de los mayores incrementos en el uso de fertilizantes entre 2024 y 2025, la piña continúa siendo el cultivo con mayor intensidad de fertilización en Ecuador.
La ESPAC 2025 reporta que la piña utilizó 1.028,7 kg/ha de fertilizantes, reflejando un manejo altamente intensivo. Sin embargo, esa cifra representa una reducción frente a los 1.114,46 kg/ha registrados en 2024.
En el informe del año 2024, la piña encabezaba ampliamente el uso de fertilizantes y era seguida por el banano de exportación con 802,04 kg/ha, ambos cultivos caracterizados por sus altos requerimientos nutricionales (ver gráfico inferior).
La ESPAC 2025 añade además que otros cultivos permanentes como tomate de árbol, palma africana y palmito presentan intensidades de fertilización de entre 349 y 524 kg/ha.
A partir de informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la ESPAC añade que el uso de fertilizantes puede duplicar o incluso triplicar el rendimiento por hectárea, al aportar nutrientes esenciales para mejorar la producción y la calidad de los cultivos.
Diferencias con otros cultivos
A diferencia del banano, el maíz duro seco mostró un comportamiento estable en el consumo de fertilizantes. En 2025 se registraron 305 kg/ha, frente a los 300 kg/ha reportados el año anterior (ver gráfico inferior).
El maíz duro es uno de los productos más importantes para el mercado interno, debido a su utilización en la elaboración de alimentos balanceados para la industria pecuaria.
La diferencia entre ambos cultivos evidencia distintas dinámicas productivas dentro del agro ecuatoriano, especialmente entre productos orientados a exportación y aquellos destinados principalmente al consumo interno.
El incremento en el uso de fertilizantes también reabre el debate sobre los efectos ambientales de la intensificación agrícola.
Especialistas han advertido que el uso excesivo de insumos químicos puede afectar la calidad del suelo y contaminar fuentes de agua, además de aumentar la dependencia de fertilizantes importados y elevar los costos de producción para los agricultores.
Uso de semillas mejoradas
En la ESPAC 2025 se indica también que el 66% de la superficie sembrada con cultivos permanentes a nivel nacional, "utiliza semillas con algún tipo de mejoramiento genético o tecnológico", para el establecimiento de sus plantaciones, lo que evidencia una tendencia hacia la tecnificación del sector agrícola.
En el caso de los cultivos transitorios (arroz, maíz, fréjol, papa, yuca...) el 39,3% de la superficie sembrada emplea semilla certificada, lo que representa un incremento del 59,2% frente a 2024, según datos del INEC.
Este crecimiento refleja el avance en la sustitución de semillas comunes por insumos mejorados, con el objetivo de elevar la productividad.
El informe destaca que los mayores niveles de uso de semilla certificada se concentran en cultivos transitorios, impulsados por el interés del sector privado en procesos de investigación y multiplicación, como ocurre en el arroz.
A esto se suma la importación de semillas de alta calidad, especialmente en el caso del maíz duro, lo que ha fortalecido la disponibilidad de material genético mejorado en el país.
