Estas son las zonas de Ecuador con mayor riesgo por las lluvias
Un análisis basado en diez años de datos de emergencias identifica cantones y provincias con mayor probabilidad de impacto por inundaciones y deslizamientos
La intensificación de las lluvias en Ecuador vuelve a poner el foco sobre un patrón que se repite cada año: la exposición desigual del territorio a los eventos asociados al invierno.
Un análisis técnico elaborado a partir de registros de emergencias entre 2015 y 2025, y publicados en la Estrategia Nacional de Preparación y Respuesta ante la Época Lluviosa 2026, revela cuáles son los territorios donde los impactos tienden a concentrarse.
Los datos muestran que los eventos más frecuentes durante la época lluviosa en Ecuador son los deslizamientos, que representan el 45,7% de los casos registrados, seguidos por inundaciones (29,9%).
En menor medida se presentan vendavales, socavamientos, aluviones y hundimientos, además de fenómenos como granizadas o tormentas eléctricas que pueden afectar infraestructura y zonas productivas.
Este comportamiento se intensifica durante los meses de febrero, marzo y abril, cuando históricamente se registra la mayor afectación a la población.
En conjunto, estos tres meses concentran más del 75% de las personas impactadas por eventos asociados con las lluvias, especialmente en la región Litoral.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), los patrones de precipitación en el país responden a la interacción entre la cordillera de los Andes, la Zona de Convergencia Intertropical y el transporte de humedad desde la Amazonía, lo que genera comportamientos climáticos distintos entre regiones.
En la Costa, la temporada lluviosa suele extenderse entre diciembre y mayo; en la Sierra se registran dos periodos lluviosos —entre febrero y mayo, y entre octubre y noviembre—; y en la Amazonía las lluvias se mantienen durante casi todo el año, con picos entre marzo y mayo.

Guayas y Los Ríos, las provincias más vulnerables
El análisis territorial muestra que la probabilidad de impacto por eventos asociados con lluvias no es uniforme.
Algunas provincias concentran mayores niveles de vulnerabilidad debido a la recurrencia histórica de emergencias y a condiciones físicas, como susceptibilidad a inundaciones o movimientos en masa.
Las provincias de Guayas y Los Ríos aparecen como las zonas con mayor probabilidad de impacto en el país, alcanzando la categoría de “muy alto”.
En estos territorios, la exposición a inundaciones y los efectos socioeconómicos asociados no se limitan a puntos aislados, sino que abarcan sectores amplios del territorio.
En la provincia de Los Ríos, el cantón Babahoyo destaca como uno de los principales focos de riesgo, mientras que en Guayas el nivel máximo está impulsado por Alfredo Baquerizo Moreno (Jujan).
A esto se suma una presión regional más amplia: en Guayas, por ejemplo, otros cantones densamente poblados como Guayaquil, Durán, Milagro, Daule y Samborondón también registran niveles altos de probabilidad de impacto.

Cantones que se repiten en el historial de emergencias
El cruce de datos sobre ocurrencia de eventos, impacto en población, afectación vial y pérdidas en el sector agrícola permite identificar cantones que se repiten de forma constante en los registros de emergencias durante el invierno.
Entre los territorios con mayor impacto en la última década se encuentran Babahoyo, Chone, Esmeraldas, Alfredo Baquerizo Moreno (Jujan), Milagro, Montalvo y Portoviejo.
En la Costa, provincias como Manabí también concentran numerosos cantones con alta probabilidad de impacto, entre ellos Portoviejo, Chone, Manta y Pedernales.
En Esmeraldas, el riesgo se focaliza en cantones como Esmeraldas, Quinindé, Muisne y Río Verde.
Riesgos focalizados en Sierra y Amazonía
A diferencia del litoral —donde el riesgo es más extendido—, en la Sierra y la Amazonía la probabilidad de impacto suele concentrarse en sectores específicos con condiciones geográficas más sensibles.
En Pichincha, por ejemplo, los puntos críticos se ubican en el Distrito Metropolitano de Quito, además de cantones como Mejía, Pedro Moncayo, San Miguel de los Bancos y Puerto Quito. En estas zonas, los eventos más recurrentes suelen estar vinculados a deslizamientos o movimientos en masa.
En provincias amazónicas como Napo, Pastaza y Morona Santiago, el riesgo se relaciona principalmente con la combinación de lluvias intensas, pendientes pronunciadas y procesos geodinámicos propios del territorio.
Aunque la temporada lluviosa forma parte del ciclo climático del país, el análisis histórico evidencia patrones persistentes de afectación territorial, especialmente en zonas urbanas y agrícolas situadas en planicies inundables o en áreas con alta susceptibilidad a deslizamientos.

Una estrategia para anticipar impactos
En este contexto, el Gobierno presentó la Estrategia Nacional de Preparación y Respuesta ante la época lluviosa 2026, un instrumento que busca anticipar emergencias y coordinar la respuesta institucional frente a los meses más críticos del invierno.
La iniciativa, liderada por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, se basa en análisis técnicos, monitoreo permanente y articulación entre instituciones del Estado y gobiernos locales.
Entre sus componentes centrales se incluye precisamente la identificación de cantones con mayor incidencia de eventos e impactos, considerando datos históricos de emergencias, afectaciones a población y daños en infraestructura vial y agrícola.
El sistema de monitoreo también incorpora pronósticos y alertas emitidos por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, que serán difundidos a autoridades y ciudadanía a través de canales oficiales de alerta temprana.
La estrategia contempla además la coordinación del sistema nacional de búsqueda y rescate, la gestión de alojamientos temporales y asistencia humanitaria, así como la articulación de las Mesas Técnicas de Trabajo y Grupos de Trabajo del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) para enfrentar posibles emergencias.


