Desde la erupción de 2002, el volcán Reventador creció 150 metros

Tras ese evento, la parte superior del cono se redujo a 3.450 msnm. En febrero de 2026, por la efusión de unos 26 flujos de lava, medía unos 3.600 msnm.

Desde la erupción de 2002, el volcán Reventador creció 150 metros
Inicio de la erupción del 3 de noviembre de 2002. Las cenizas llegaron a Quito. Fotos: IG- EPN.

E Reventador, ubicado en la provincia de Napo y aproximadamente a 90 km al este de Quito, experimentó erupciones reportadas entre el 7 y 8 de marzo de 2026. Las autoridades dieron disposiciones para evitar muertes y afectaciones a la salud, así como daños materiales.

El Reventador es uno de los volcanes más activos de Ecuador y se mantiene en ese estado desde el 3 de noviembre de 2002. Los otros volcanes en estado eruptivo son el Sangay, en Morona Santiago, y el Chiles-Cerro Negro, en Carchi.

La Secretaría de Riesgos decidió pasar al Reventador a Alerta Naranja el 7 de marzo de 2026.

En 2002, la columna eruptiva se elevó entre 16 y 17 km y produjo un volumen de tefra (conjunto de fragmentos sólidos de material volcánico o piroclastos, de cualquier tamaño, eyectados a la atmósfera) de 60 millones de m3.

La nube se dirigió hacia el Occidente del volcán y llegó hasta algunos sectores de Quito. Desde entonces es monitoreado permanentemente por el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (EPN).

En su estado de actividad típico, el volcán presenta emisiones de gases y ceniza de baja altura, explosiones esporádicas de pequeña magnitud y la emisión de bloques incandescentes que ruedan por sus flancos.

Geográficamente, explica el IG, forma una fila de volcanes junto con el Pan de Azúcar, el Sumaco y los Conos de Puyo, todos ubicados en la zona Sub-Andina ecuatoriana.

El Reventador es un complejo volcánico constituido por dos edificios: uno antiguo que ha sufrido dos colapsos sectoriales dejando un gran escarpe de deslizamiento; y el cono actual, que ha crecido dentro del anfiteatro dejado por dichos deslizamientos.

El IG-EPN explica que las lavas del cono actual son principalmente andesitas y andesitas basálticas y que el cono tiene una forma alargada hacia el Este, con pendientes de hasta 34º.

Antes de la erupción del 3 de noviembre de 2002, la altura del cono era de 3.560 metros sobre el nivel del mar (msnm). Tras la erupción, la parte superior del cono fue destruida y se redujo a 3.450 msnm.

Desde entonces, el cono se ha vuelto a construir gracias a la efusión de al menos 26 flujos de lava, y al momento de emitir el informe en febrero de 2026, los técnicos estimaron que alcanzaba una altura de 3.600 msnm.

En constante movimiento

La actividad histórica del Reventador es poco conocida por su remota ubicación, su inaccesibilidad y a las persistentes condiciones climáticas que impiden observaciones visuales directas. Sin embargo, se estima que el volcán ha tenido al menos 16 erupciones entre 1541 y febrero de 2026.

Los períodos eruptivos confirmados antes del de 2002 son: 1898-1912, 1926-1929, 1944, 1959-1960, 1972-1974 y 1976. Las erupciones se caracterizaron por flujos piroclásticos menores, flujos de lava en bloques, flujos de lodo y caídas de ceniza, señala el informe.

La erupción actual inició en 2002 con una fase bastante explosiva que alcanzó un índice de explosividad volcánica de 4 (VEI=4). La columna eruptiva generada se elevó 16-17 km y produjo un volumen de tefra de 60 millones de m3 que se dirigió hacia el Occidente del volcán.

La caída de ceniza tuvo una afectación regional significativa, y se llegó a medir entre 1 y 2 mm de ceniza acumulada en Quito. Adicionalmente se generaron flujos piroclásticos que afectaron la carretera y los oleoductos ubicados en la zona.

Desde entonces el volcán ha permanecido con una actividad de tipo más efusivo generando flujos de lava y algunos periodos explosivos de magnitud moderada que generan columnas de explosión de 1 a 2 km de altura.

Según el IG-EPN, la erupción de 2002 constituye un evento atípico en su comportamiento reciente. De hecho, está considerada como la erupción más importante de este volcán.

Afortunadamente, señala, El Reventador está emplazado dentro de una depresión en forma de anfiteatro, lo que confina la mayor parte de sus productos volcánicos a las inmediaciones del edificio.

Debido a su ubicación en una zona deshabitada, esta actividad no suele representar un riesgo para la población. No obstante, no se recomienda el acceso a las áreas cercanas al cráter.

El evento de 2025 y la expedición

Dentro de la información del IG se halla un documento sobre la expedición realizada pocos días después del flujo piroclástico del 2 de octubre del 2025 en el flanco oriental del volcán El Reventador. Se hicieron trabajos de monitoreo entre el 12 y 14 de ese mes.

Un equipo de técnicos del IG-EPN, en compañía de investigadores del proyecto “Observatorio Mundial de Erupciones Guiado por Inteligencia Artificial” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se trasladaron par hacer trabajos de monitoreo.

El 12 de noviembre, llegaron al Refugio del Reventador, ubicado al este del edificio volcánico, e instalaron cámaras térmicas y visuales para medir temperaturas, analizar los cambios morfológicos del cráter y evaluar el avance del flujo de lava por el flanco oriental.

Adicionalmente, se colocaron cámaras UV para obtener mediciones de flujo de dióxido de azufre (SO₂). Y se instaló una estación sísmica temporal y un sensor de infrasonido, destinados a registrar la actividad interna y superficial del volcán.

Imagen obtenida con dron sobre la actividad explosiva y el flujo de lava.

A la vez, se efectuaron sobrevuelos al cráter y al flujo de lava usando drones equipados con cámaras térmicas, visuales y multiespectrales. Estas actividades permitieron obtener imágenes detalladas de la morfología del cráter, la extensión del flujo de lava y de los depósitos existentes, así como del contraste térmico en el edificio volcánico.

En cuanto a las temperaturas, se registraron valores superiores a 550 °C en el cráter y en la parte alta del flujo de lava, y se comprobó que el depósito del flujo piroclástico generado el 12 de octubre aún conservaba calor, con temperaturas de 92.8 °C mediante medición directa con termocupla en el depósito de rocas y ceniza.

Asimismo, los técnicos realizaron el muestreo y la medición de parámetros fisicoquímicos en las vertientes de agua ubicadas aproximadamente 4 km al oriente del volcán.

También se hizo mantenimiento de la red de cenizómetros próxima al volcán.