'Con prevención y organización se evitó un deslave en La Gasca'

Pese a que el 22 de enero de 2026 las lluvias fueron más intensas que el 31 de enero de 2022, solo hubo 13 incidentes menores. El Municipio detalla las acciones.

'Con prevención y organización se evitó un deslave en La Gasca'
La ampliación de la captación de la quebrada El Tejado fue la obra física más significativa. Foto: MDMQ

Por Álvaro Samaniego

El 22 de enero de 2026, los sistemas de monitoreo midieron la mayor cantidad de lluvia desde que fueron instalados en 2003, en la Estación Cruz Loma, en el Teleférico de Quito.

Con ese volumen de precipitaciones, pudo haberse repetido una tragedia de proporciones en el barrio La Gasca. Pero se evitó gracias a que se marcó una diferencia fundamental con acciones de mitigación.

Estas se realizaron alrededor de tres ejes: la prevención, la organización comunitaria y las que la Secretaría de Ambiente del Distrito denomina políticas públicas transversales.

El antecedente más reciente del escenario adverso se produjo el 31 de enero de 2022. Esa tarde llovió 37 veces más de lo previsto en el sector. Debían caer dos litros por metro cuadrado; cayeron 75.

El resultado fue un aluvión que arrasó viviendas y vehículos y se cobró vidas en La Gasca y La Comuna: 28 personas fallecieron, al menos 55 resultaron heridas y 2 fueron reportadas como desaparecidas.

Cuatro años después, el 22 de enero de 2026, llovió todavía más. En la Estación se registraron 85,5 milímetros de lluvias. No hubo aluvión. No hubo muertos. Hubo 13 incidentes menores.

El secretario de Ambiente de Quito, Santiago Sandoval, lo dijo con precisión: "10 milímetros más y afortunadamente, por los trabajos de mantenimiento, mitigación y prevención, nos hemos mantenido sin ninguna novedad."

La diferencia entre 2022 y 2026 no la marcó el clima. Fue la decisión de prevenir. El Municipio Metropolitano destinó USD 48 millones a obras de mitigación entre 2025 y 2026.

La más significativa: la piscina de captación en la quebrada El Tejado —la misma que se desbordó en 2022— se amplió de 4.500 a 28.000 metros cúbicos de capacidad.

Los datos de la Secretaría confirman que entre octubre de 2025 y marzo de 2026, los movimientos en masa disminuyeron 38% respecto al mismo período de 2025, las inundaciones bajaron un 16% y la caída de árboles se redujo cerca del 50%.

El alcalde Pabel Muñoz resumió el resultado de las intervenciones así: "Cada dólar invertido en prevención nos ahorra diez dólares de remediación".

La Comisión Económica para América Latina (Cepal) respalda esa aritmética a mayor escala: la prevención puede reducir el impacto de los desastres climáticos hasta en un 80%.

Aplicado al PIB de Quito —estimado en USD 19.500 millones—, la diferencia entre invertir y no invertir se mide en cientos de millones.

El mantenimiento, el primer eje, consistió en mejorar la infraestructura del embalse. También se instalaron mallas dinámicas, que retienen los escombros y permiten que el agua siga el cauce previsto.

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Desde 2022, dos aluviones han afectado a La Gasca. La información ayuda a prevenir y a hacer políticas públicas.

El geólogo Camilo Zapata, especializado en movimientos en masa, considera que el manejo adecuado de la data ayuda a la prevención de riesgos y a la construcción de políticas públicas.

Quito tiene un largo historial de taponar quebradas y construir en zonas de riesgo e ignorar "la memoria" del agua. Rumipamba significa "llanura de piedras" y es el registro de antiguos flujos de lodo sobre los que se edificó una ciudad.

La pregunta no es si volverá a llover con esa intensidad. Volverá. La pregunta es si Quito estará lista frente a nuevas circunstancias. El 22 de enero de 2026 mostró que, cuando se decide hacer prevención, la respuesta puede ser sí.

Santiago Sandoval también destaca la ventaja de desarrollar relaciones con la comunidad. Ello con dos objetivos: tener claros los protocolos de prevención, por un lado, y aprovechar la gestión de riegos comunitaria, por otro.

El ciudadano que en una noche de aguacero va con su linterna a medir el nivel del agua para dar la alerta hace un importante trabajo comunitario.

El tercer eje de la mitigación, según el Municipio, es haber logrado que sus instancias consideren la gestión de riesgo como una obligación que nace de un enfoque transversal.

Las acciones se coordinan para que, mientras la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) mantiene el sistema de colectores, la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) se encargue de los desagües bajo las vías urbanas.

“Estas acciones de prevención, las inversiones en nuevos sistemas de mitigación, la articulación con la comunidad, son fundamentales”, sostuvo el secretario de Ambiente del Municipio del Distrito Metropolitano.

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Los efectos son notorios desde hace varios años y no hay soluciones de fondo. Se abre la posibilidad de buscar salidas con base en la sentencia de 2022 de la Corte Constitucional.