Las oseznas Puya, Chuquiragua y Sisa no podrán volver a su hábitat

Fueron rescatadas en condiciones críticas en tres provincias cuando tenían entre 1 y 4 meses de edad. El Zoológico de Quito busca juntarlas en un solo espacio.

Las oseznas Puya, Chuquiragua y Sisa no podrán volver a su hábitat
Sisa y Chuquiragua juegan en el espacio del Zoológico de Guayllabamba. Fotos: Zoo Quito.

En menos de 12 meses, el Zoológico de Quito recibió a tres oseznas andinas de entre 1 y 4 meses de edad. Las condiciones en que fueron rescatadas alertan sobre el riesgo que enfrenta la especie en el país.

Las crías fueron evaluadas por especialistas y autoridades y se determinó que, debido a su corta edad y a la falta de desarrollo de destrezas y habilidades de supervivencia que aprenden junto a sus madres, no podrán ser reinsertadas en su hábitat natural.

Actualmente, atraviesan un proceso de socialización que busca integrarlas en un solo grupo que convivirá en un hábitat de 3.000 metros cuadrados, diseñado para su cuidado, informaron los encargados del Zoológico de Quito.

El estado de las oseznas

Los ejemplares fueron rescatados entre agosto de 2024 y septiembre de 2025 en Cotopaxi, Imbabura y Pichincha. Las oseznas -de entre uno y cuatro meses de edad al primer momento de su atención- presentaban cuadros de desnutrición, estrés y alteraciones asociadas a la separación temprana de sus madres.

Tras la evaluación de especialistas y la autoridad ambiental, se determinó que ninguna podrá ser reinsertada en vida silvestre debido a la falta de aprendizaje de habilidades esenciales para la supervivencia.

Actualmente, atraviesan una etapa de consolidación en un espacio temporal diseñado para estimular comportamientos naturales. Sisa y Chuquiragua conviven directamente, mientras que Puya, la más joven, mantiene contacto visual y olfativo con ambas, como parte del proceso de integración.

Dónde fueron rescatadas

Sisa fue la primera en llegar al Zoológico de Quito, a finales de noviembre de 2024. Antes estuvo en una clínica de Latacunga, donde su salud fue estabilizada desde que fue rescatada en agosto, a escasas semanas de nacida.

Se la encontró amarrada dentro de una vivienda en Angamarca (Cotopaxi), con señales de maltrato. Su rescate permitió visibilizar el trabajo técnico que implica el cuidado de esta especie emblemática, así como la importancia de contar con espacios adecuados para su bienestar bajo cuidado humano.

Chuquiragua, rescatada pocos meses después en Ambuquí (Imbabura), cuando tenía apenas un mes y medio de edad, atravesó una etapa inicial de cuidados intensivos y un proceso de adaptación progresiva a entornos más amplios, bajo monitoreo especializado.

Puya, la tercera cría recibida, fue reportada cuando deambulaba sin su madre, acosada por perros y mantenida en casa de una familia, en Ascázubi (Pichincha). Llegó al Zoológico con cuatro meses de edad y presentó una salud frágil que requirió evaluaciones y ajustes en su manejo, priorizando su salud y comportamiento.

Puya se adapta a las condiciones creadas en el Zoológico. Es la que llegó más tarde.

La adaptación y hábitat definitivo

El proceso de las tres cachorras está planificado para promover estados emocionales positivos, de manera gradual, planificada y con monitoreo riguroso. Esto asegura que las osas puedan convivir entre sí de forma equilibrada, desarrollando comportamientos sociales típicos.

Además, establecen una jerarquía social expresada a través de juegos,
señales de sumisión y límites claros, sin agresiones persistentes o riesgosas para ninguna de las tres.

“En un grupo estable las relaciones e interacciones son predecibles, el ambiente es seguro y las crías pueden desarrollarse física, emocional y conductualmente de forma adecuada, sentando bases sólidas para su bienestar futuro, manejo veterinario y programas de educación”, mencionó David Mora, director de Bienestar Animal.

Se prevé que las oseznas puedan vivir en un hábitat definitivo que el QuitoZoo está construyendo en Guayllabamba. La obra, realizada con el apoyo de ciudadanos y empresas, dentro de la campaña “Un Hábitat para Sisa”, tiene un avance del 90% y estará lista para abril, mes en el que se prevé que las oseznas puedan ser trasladadas.

Especie emblemática en riesgo

En el marco del Día Internacional para la Protección de los Osos, que se conmemora el 21 de febrero, el Zoológico de Quito ratifica su compromiso con el oso andino, formando parte de redes de investigación a nivel nacional que analizan la situación actual de la especie y los desafíos que enfrenta.

Asimismo, el Zoológico brinda apoyo en casos de osos en situaciones de conflicto. El equipo veterinario del zoológico participa regularmente en procesos de remoción, translocación, marcaje y rastreo satelital, contribuyendo al monitoreo y manejo adecuado de los individuos.

Desde finales de 2025 la institución empezó junto a la Municipalidad quiteña un proyecto enfocado en zonas rurales, específicamente en áreas protegidas del Distrito Metropolitano de Quito.

Esta iniciativa busca trabajar con familias que desarrollan actividades productivas en zonas donde habita el oso andino, promoviendo mecanismos de coexistencia y optimización de prácticas sostenibles. Este trabajo “es importante, porque es otra forma de asegurar la vida de la gente y la vida de los osos”, explica Martín Bustamante, director del Zoológico.

Un estudio publicado en 2022 en Ecuador, registró 867 casos de conflicto entre gente y fauna silvestre en el periodo 2000-2022. La mayoría se reportaron en zonas montañosas del país, con alta incidencia en provincias como Pichincha, Tungurahua, Imbabura, Napo y Morona Santiago.

El oso andino fue el protagonista en el 34% de casos. El oso andino, también conocido como oso de anteojos, es la única especie de oso presente en Sudamérica y cumple un rol fundamental en los ecosistemas.

A escala regional se considera a esta especie como vulnerable por las amenazas que enfrentan sus poblaciones. Sin embargo, en Ecuador las presiones son mayores y en nuestro país ha sido catalogada como especie En Peligro siguiendo los criterios de Lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

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