Estados Unidos deja el Acuerdo de París. ¿Qué viene ahora?

El Gobierno de EE.UU. formalizó su retiro del Acuerdo de París. ¿Qué implica esta decisión para la lucha contra el cambio climático?

Estados Unidos deja el Acuerdo de París. ¿Qué viene ahora?
El presidente Donald Trump sale de la Casa Blanca rumbo a Miami, el 5 de noviembre de 2025. Foto: Daniel Torok / White House

El 27 de enero de 2026, Estados Unidos dejó de ser parte del Acuerdo de París, el principal marco internacional para enfrentar el cambio climático, tras cumplir el plazo de un año desde que notificó formalmente su salida ante las Naciones Unidas.

Este hecho marca un nuevo capítulo en la política climática global, con diversas implicaciones ambientales, económicas y diplomáticas que ahora se observan tanto dentro como fuera del país.

La decisión actual no es la primera vez que EE.UU. abandona este pacto internacional. El país —firmante original en 2016— se retiró ya entre 2019 y 2021, durante la anterior administración del expresidente Donald Trump.

Fue reincorporado por el presidente Joe Biden en 2021, y ahora, con el retorno de Trump a la Casa Blanca en 2025, se concretó otra vez la salida, impulsada por una orden ejecutiva que considera que el acuerdo limita los intereses económicos de Estados Unidos.

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¿Qué es el Acuerdo de París y cuántos países lo integran?

El Acuerdo de París es un tratado internacional sobre cambio climático adoptado en 2015 durante la COP21, en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Su objetivo central es limitar el aumento de la temperatura media global, muy por debajo de los 2 °C respecto de los niveles preindustriales.

Además, realizar esfuerzos para no superar 1,5 °C, mediante compromisos nacionales voluntarios de reducción de emisiones, conocidos como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés).

Hasta la fecha, el Acuerdo ha sido ratificado por 195 partes —194 países más la Unión Europea (UE)—, lo que lo convierte en uno de los pactos ambientales con mayor adhesión a nivel global.

¿Qué implica dejar el Acuerdo de París?

El Acuerdo de París fue diseñado para coordinar esfuerzos voluntarios de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) y cooperación técnica y financiera.

Con la retirada, EE.UU. deja de tener obligaciones formales bajo ese marco: ya no está obligado a presentar sus NDCs ni a rendir cuentas sobre su progreso ante la ONU.

Tampoco participa en decisiones colectivas ni en mecanismos de cooperación técnica o financiera impulsados por el Acuerdo.

Además, por orden de la administración Trump, Estados Unidos ha extendido su alejamiento más allá del Acuerdo de París, retirándose de un conjunto de 66 organismos internacionales vinculados al clima y a la cooperación energética, lo que incluye instituciones científicas y multilaterales clave, según reporta la agencia IPS.

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Consecuencias ambientales y climáticas

Como segundo mayor emisor histórico de GEI del mundo, la ausencia de EE.UU. en el Acuerdo y en organismos climáticos tiene efectos significativos:

·         Más difícil limitar el calentamiento global: análisis cuantitativos han señalado que si el país no cumple con los compromisos de reducción, esto puede reducir el total de emisiones recortadas globalmente en más de un tercio, complicando la meta de 1,5 °C–2 °C.

·         Potencial aumento de emisiones: sin el marco del Acuerdo, y con políticas internas orientadas a favorecer la producción de combustibles fósiles, las emisiones estadounidenses podrían crecer por encima de las metas previas, obligando a otros países a compensar con recortes adicionales, según modelos de investigación.

La ciencia climática advierte que cada fracción de grado adicional de calentamiento implica mayor frecuencia de olas de calor, sequías, huracanes y otros impactos extremos.

Aunque el Acuerdo de París no tiene mecanismos de cumplimiento rígidos, su función principal es coordinar esfuerzos y aumentar la ambición global.

Impacto en la cooperación internacional

Yamide Dagnet, vicepresidenta sénior de Asuntos Internacionales del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC), habló con IPS:

“La estrategia estadounidense para distanciarse de las organizaciones climáticas y ambientales es parte de un enfoque más amplio para redirigir fondos y cooperación internacional lejos de programas climáticos y de energía limpia”.

Dagnet observa que, aunque esto presenta desafíos, “el resto del mundo debe convertir este reto en una oportunidad para abrir nuevos caminos en la acción climática, la financiación y la cooperación internacional”.

“El resto del mundo debe convertir este reto en una oportunidad para abrir nuevos caminos en la acción climática, la financiación y la cooperación internacional”. Yamide Dagnet

Entre las agencias de las que EE.UU. se está retirando se encuentran el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), considerado el organismo científico más autorizado del mundo en materia de cambio climático.

Además de otras agencias especializadas de la ONU relacionadas con el agua, los océanos y la energía, así como plataformas de cooperación técnica sobre biodiversidad y emisiones forestales.

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Efectos en la economía y políticas internas

El retiro también tiene repercusiones domésticas:

·         Cambios en políticas climáticas internas: la decisión refuerza la intención de desmantelar regulaciones y programas diseñados para reducir emisiones, como incentivos a energías limpias o normas de eficiencia. Esto puede reorientar la economía hacia combustibles fósiles y afectar inversiones en renovables.

·         Debate político interno: en el Congreso existe división sobre la retirada, con legisladores que impulsan iniciativas climáticas incluso fuera del Acuerdo, mientras otros buscan eliminar programas ambientales existentes.

Repercusiones globales

La retirada estadounidense también rompe un pilar de la cooperación climática:

·         Vacío de liderazgo: la ausencia de EE.UU. podría disminuir la presión política sobre otros grandes emisores para elevar sus ambiciones climáticas.

·         Finanzas climáticas en jaque: compromisos financieros internacionales para apoyar la transición energética en países en desarrollo podrían verse debilitados, afectando sus capacidades de adaptación y mitigación.

¿Y ahora qué?

Con la salida efectiva desde enero de 2026, el contexto internacional del clima cambia drásticamente.

Países como China y la Unión Europea han reiterado su compromiso con la acción climática, aunque con desafíos propios para aumentar su ambición.

La política climática en EE.UU. seguirá evolucionando dependiendo de debates internos y de si futuras administraciones optan por volver a integrarse o fortalecer acciones nacionales independientes del Acuerdo.