Ecuador cerró 2024 con más emisiones pese a mayor eficiencia empresarial
En 2024, la eficiencia energética y el ahorro de agua mejoraron en las empresas ecuatorianas, pero las emisiones de CO2 aumentaron debido a la crisis eléctrica.
En 2024, Ecuador vivió un año crítico en términos de energía. La fuerte sequía redujo drásticamente los caudales de las principales cuencas hidrográficas, responsables de cerca del 80% de la generación eléctrica del país.
Esto obligó a activar al máximo las plantas termoeléctricas (públicas y privadas) e incluso a importar energía desde Colombia.
En abril de ese año, se declaró la emergencia eléctrica, con apagones de hasta 14 horas diarias, pérdidas económicas de USD 1.916 millones y un impacto de 1,4 puntos porcentuales sobre el crecimiento del país, según el Banco Central del Ecuador.
Este contexto condicionó el desempeño ambiental de las empresas, que pese a mejorar su eficiencia energética y de consumo de agua, incrementaron sus emisiones de CO2 en un 22,47%.
Así consta en el reporte Módulo de Información Económica Ambiental de la Encuesta Estructural Empresarial (ENESEM) 2024, del INEC, publicado el 31 de marzo de 2026.
"Los datos empresariales de Enesem representan a un universo de 17.069 grandes y medianas empresas, de los diferentes sectores económicos del país". INEC

Impactos según la actividad económica
El informe del INEC utiliza una escala de 1 a 100 para medir el impacto ambiental (IA) de las empresas.
Las actividades con mayor afectación fueron los servicios de salud (IA=83), la industria manufacturera (IA=78) y los servicios de alojamiento y alimentación (IA=73).
En el otro extremo, las empresas de información y comunicación (IA=23) y los servicios profesionales, científicos y técnicos (IA=23) fueron las menos contaminantes.
El promedio nacional se situó en 51, lo que indica que muchas empresas se encuentran en un nivel medio de impacto ambiental.
Estas diferencias reflejan no solo la intensidad de uso de recursos y generación de residuos de cada sector, sino también la capacidad tecnológica y de gestión de las empresas para reducir su huella ambiental.
Agua: avances con brechas importantes
En cuanto al consumo de agua, las empresas lograron reducir su uso a 2,99 m³ por cada 1.000 dólares de valor agregado, un descenso del 9,65% frente a 2023.
Esto indica que muchas compañías están mejorando su eficiencia hídrica, optimizando procesos y reutilizando recursos.
No obstante, el informe muestra que solo el 66,3% de las empresas que generan aguas residuales aplican algún tratamiento, mientras que el 99,8% del volumen total de agua tratada alcanza estándares antes de ser vertida a ríos o acuíferos.
La diferencia evidencia que, aunque se asegura el tratamiento de gran parte del agua contaminada, aún hay un porcentaje importante de empresas que no gestiona activamente sus residuos líquidos.
Los avances son más notables en industrias con mayor capacidad tecnológica, mientras que sectores tradicionales continúan mostrando resultados limitados.
Residuos: cantidad y peligrosidad
Durante 2024 se generaron 2.607,21 kilotoneladas de residuos y desechos. De ese total, 56,04% correspondió a residuos no peligrosos, 13,89% a desechos especiales y 30,07% a desechos peligrosos.
El volumen de residuos peligrosos sigue siendo una preocupación, por el riesgo que representan para el medio ambiente y la salud pública.
El registro y seguimiento de los residuos también es limitado: solo entre el 18% y 24% de las empresas mantiene un control preciso sobre la cantidad de desechos generados.
Esta falta de información dificulta la planificación de estrategias de reducción, reciclaje y tratamiento, y pone en evidencia que la gestión ambiental empresarial todavía enfrenta importantes vacíos.

Energía renovable: un crecimiento tímido
En 2024, menos del 1% de las empresas produjo energía renovable, aunque se registró un ligero aumento respecto a 2023 (0,87%).
La dependencia de la matriz hidroeléctrica y la necesidad de recurrir a termoeléctricas durante la crisis energética explican por qué las emisiones de CO2 aumentaron, pese a que la eficiencia energética por unidad de producción mejoró.
El informe evidencia que, sin un crecimiento sostenido de fuentes limpias y políticas que incentiven su adopción, la eficiencia empresarial seguirá limitada por factores externos, como la disponibilidad de energía y la vulnerabilidad climática.
Inversión y talento ambiental: insuficientes para los retos
Solo el 25,17% de las empresas reportó gastos corrientes en protección ambiental, lo que representa una disminución del 18,75% respecto a 2023.
Esta reducción muestra que la sostenibilidad sigue siendo secundaria, frente a la presión de costos y otras prioridades económicas.
El talento humano dedicado a temas ambientales también es limitado: apenas el 1,2% del personal de las empresas realiza funciones relacionadas con la gestión ambiental. Ese porcentaje equivale a 13.209 personas.
La combinación de baja inversión y escaso personal especializado limita la capacidad de las compañías, para implementar cambios significativos en procesos y políticas de sostenibilidad.

