Ecuador pierde más de 5.100 GWh y agrava la crisis eléctrica
En 2025, Ecuador perdió más de 5.100 GWh de energía en los sistemas de distribución eléctrica. Eso equivale, al menos, a más USD 568 millones.
En medio de un nuevo episodio de tensiones en el sistema eléctrico ecuatoriano, un problema estructural vuelve a cobrar protagonismo: las crecientes pérdidas de energía en las redes de distribución.
Más allá de la sequía y la falta de generación, los datos oficiales evidencian que una parte significativa de la electricidad producida en el país, no llega a cobrarse ni a aprovecharse.
Según la Estadística Anual y Multianual del Sector Eléctrico Ecuatoriano 2025 (Arconel), las pérdidas totales alcanzaron los 5.166,40 GWh en 2025, casi el doble de los 2.690,94 GWh registrados en 2016. En términos porcentuales, el indicador pasó de 12,21% a 15,86% en menos de una década.
Si se considera un costo promedio de entre 10 y 11 centavos de dólar por kilovatio/hora, estas pérdidas representarían un impacto económico estimado de entre USD 516 y 568 millones en un solo año.
En términos energéticos, equivalen a cerca de tres cuartas partes de la producción anual de la Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la mayor planta del país.
La Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair tiene una capacidad instalada de 1.500 MW, operando con ocho unidades de 187.5 MW cada una. En promedio, genera entre 6.200 y 8.000 GWh (gigavatios-hora) anuales.

El peso del fraude y la mala gestión
El crecimiento de las pérdidas no es homogéneo. Existen dos tipos principales de pérdidas en los sistemas de distribución eléctrica, que hace énfasis la publicación estadística:
- Pérdidas técnicas: son las que ocurren de manera natural debido a la física de la electricidad. Se producen por efectos en subestaciones, transformadores, redes de medio y bajo voltaje, luminarias y medidores. Dependen de las características de la red y de la topología de los sistemas de distribución.
- Pérdidas no técnicas: se generan por causas administrativas y comerciales, como errores en la facturación, gestión deficiente, medidores alterados o en mal estado, y fraude eléctrico, incluyendo conexiones ilegales.
"Mientras las pérdidas técnicas se han mantenido relativamente estables, las pérdidas no técnicas muestran un aumento acelerado".
En 2025, estas últimas alcanzaron 3.245 GWh, más del triple que en 2016 (904,46 GWh), y pasaron de 4,10% a 9,96% en porcentaje, evidenciando debilidades persistentes en el control y la gestión comercial del sistema eléctrico (ver gráfico).
Crisis energética: más allá del clima
Este deterioro ocurre en un contexto especialmente delicado. Ecuador depende en cerca de un 80% del agua en la matriz energética, por la generación hidroeléctrica, afectada por sequías prolongadas desde 2023.
La crisis derivó en 2024 en apagones de hasta 14 horas diarias, con pérdidas económicas cercanas a los 2.000 millones de dólares y un impacto directo en el crecimiento económico.
"Las pérdidas económicas estimadas ascendieron a USD 1.916 millones, con un impacto de 1,4 puntos porcentuales sobre el crecimiento de ese año", reportó el Banco Central del Ecuador (BCE), al hacer un balance la crisis eléctrica.
Aunque el clima ha sido un factor determinante, las pérdidas de energía agravan el problema: obligan al país a generar más electricidad de la que realmente se consume, en un sistema que ya enfrenta un déficit aproximado de al menos 1.000 megavatios, al 2026.

Desigualdad en las distribuidoras
El problema de las pérdidas eléctricas no afecta por igual a todas las empresas del país. Según los datos de 2025:
- CNEL-Guayaquil, aunque presentó un porcentaje menor (18,25%), acumuló el mayor volumen de energía perdida a nivel nacional, con 1.342,24 GWh.
- CNEL-Manabí registró el mayor porcentaje de pérdidas del país, con un 30,54%, reflejando debilidades en gestión y control de la red.
- E.E. Sur reportó las pérdidas porcentuales más bajas (3,55%), mientras que E.E. Galápagos registró el menor volumen de energía perdida, apenas 2,98 GWh.
Estas diferencias evidencian la desigualdad entre distribuidoras en términos de eficiencia, mantenimiento de la infraestructura y control del fraude, factores que impactan directamente en la disponibilidad y costo de la energía para los usuarios.
Soluciones urgentes y estructurales
Frente a este panorama, expertos coinciden en la necesidad de medidas inmediatas y de largo plazo:
· Modernización de redes eléctricas
· Implementación de sistemas de medición inteligente
· Combate al fraude y regularización de conexiones
· Fortalecimiento de la gestión de distribuidoras
· Diversificación de la matriz energética hacia fuentes como la solar y eólica
La crisis eléctrica en Ecuador no responde únicamente a factores climáticos. Las cifras muestran que el problema también está dentro del propio sistema.
Reducir las pérdidas de energía se ha convertido en una prioridad estratégica. No hacerlo implica seguir perdiendo electricidad y aumentar el riesgo de que los apagones vuelvan a marcar el ritmo del país.
Consumo per cápita: diferencias extremas
El consumo de energía por habitante en Ecuador revela profundas desigualdades regionales, según los datos de la Estadística Anual 2025 de Arconel.
En 2025, las provincias con mayor consumo per cápita fueron Zamora Chinchipe y Sucumbíos, con valores superiores a 3.000 kWh por persona al año.
En el caso de Zamora Chinchipe, su elevado consumo se debe al impacto de la minería a gran escala, especialmente en las minas Mirador y Fruta del Norte, mientras que en Sucumbíos el alto consumo está relacionado con la carga energética de EP Petroecuador, que demanda grandes cantidades de electricidad.
Por otro lado, las provincias de Morona Santiago y Bolívar registraron los consumos más bajos, inferiores a 550 kWh por habitante, reflejando menor desarrollo industrial y menor acceso a la energía.
A nivel nacional, el consumo promedio mensual por consumidor regulado alcanzó 313,95 kWh, apenas un 1,47% más que en 2016, mostrando un crecimiento moderado pese al aumento de la demanda industrial y residencial.
En 2020, el consumo promedio disminuyó debido a la reducción en el consumo industrial y comercial por la pandemia de Covid-19, mientras que el sector residencial incrementó su consumo por los confinamientos.
Asimismo, en 2024 se observó una caída en el consumo promedio mensual, consecuencia de los racionamientos eléctricos provocados por la grave sequía que afectó al país.

