En Quito, el precio del internet baja y el peso sobre los postes sube
Los cables aéreos se acumulan pese al costoso trabajo de soterramiento. Una reforma a la Ordenanza 042 espera su aprobación en el Concejo Municipal.
Si se tratara de una balanza, se podría decir que Quito está muy lejos de su fiel en cuanto a los cables -principalmente los destinados al servicio de internet- que cuelgan peligrosa y antiestéticamente sobre sus postes.
Mientras los esfuerzos por soterrarlos son costosos )USD 130.000 por kilómetro) y resuelven el 1% del problema, la continua baja de precios del servicio de internet significa, en la práctica, también una continua acumulación de cables sobre los postes.
En medio de esta guerra de precios a la baja para captar el servicio de internet sobre todo para hogares, en la que también interviene la estatal CNT, las regulaciones tienen poco efecto.
En Quito es posible hallar ofertas de servicio de internet que parten de los USD 17,50 más impuestos, con condiciones en función del tiempo y cobertura del contrato, e incluyen en algunos casos instalación gratuita y prestaciones adicionales, incluso telefonía móvil.
Hay usuarios que se incorporan por primera vez, muchas veces por cambio de domicilio, y otros que cambian de servicio cuando hallan una oferta más conveniente. En Ecuador, la cobertura de internet supera el 82% y se concentra en las zonas urbanas.
La telefonía fija disminuyó al 21% según los datos del Censo Nacional de 2022 (Inec), pero muchos de sus cables muertos siguen ahí, junto a los cables internet y de servicio eléctrico y alumbrado público (uso original de la infraestructura).

La regulación vigente
En el caso de Quito, la Ordenanza 042 de 2022 estableció los lineamientos a partir de las regulaciones de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones y bajo la rectoría de la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel).
La entidad regula el uso de postes y el derecho de las empresas a desplegar sus redes, bajo normativas de seguridad y ordenamiento. También establece requisitos para que las empresas obtengan títulos habilitantes para ofrecer servicios de internet.
Frente a la situación observada a escala nacional, la Arcotel presentó su Plan Nacional de Soterramiento y Ordenamiento de Redes 2024-2025. No solo persiste en la intención de mover la infraestructura aérea de telecomunicaciones a ductos subterráneos.
También busca coordinar con Gobiernos Autónomos Descentralizados (Gad) como el de Quito la identificación de zonas de intervención y procedimientos, así como compartir infraestructura.
Es llamativa la insistencia en desarrollar un manejo adecuado de las redes superficiales. Detalla el modo técnico en que las empresas operadoras deben separar y tratar los "tallarines", por aspectos de seguridad y estética, y la clasificación de los cables.
Uno de los aspectos más difíciles de las normativas es aquella que señala que los propietarios de las redes aéreas son responsables de retirar sus cables en desuso, clasificarlos y adecuar sus instalaciones.
Las reformas en camino
Esas consideraciones se incluyen en el Informe de la Unidad de Soterramiento de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (EPMMOP), solicitado como base para una normativa que reemplace a la Ordenanza 042. La iniciativa sigue pendiente en el Concejo Municipal.
En ese informe también se detallan las técnicas para manejar los cables en los postes de los sectores en donde no es viable el soterramiento, y se mencionan temas atinentes a la distribución de ingresos económicos desde la Empresa Eléctrica Quito.
También se sugiere hacer una división entre los trabajos de soterramiento correspondiente a la EPMMOP y a la Secretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial (SHOT) del Municipio.
Hasta tanto la normativa no se actualice teniendo en cuenta el papel de la oferta y la demanda en el mercado del internet, y sobre todo los reguladores y regulados la cumplan, nada garantiza que los "tallarines" sigan creciendo en lugar de reducirse.

