'La lucha por el ambiente tiene futuro en Ecuador': Anamaría Varea

La autora de “Toda una vida con la ceiba” cree que el vínculo con la naturaleza genera empatía. Considera que el extractivismo irrumpe con esa propuesta.

'La lucha por el ambiente tiene futuro en Ecuador': Anamaría Varea
A la izquierda, Anamaría Varea, en una de sus actividades en la Amazonía ecuatoriana. Foto: Archivo particular.

Por Álvaro Samaniego

La defensora de la naturaleza habló de una presión inusual contra las organizaciones sociales, sobre todo de la Amazonía ecuatoriana. Lo dijo a propósito de la presentación de su libro “Toda una vida con la ceiba” (Savia Editorial, 2026), que narra su relación con la selva y su lucha contra el extractivismo.

Varea Sechez ha podido conjugar su pasión por la Amazonía con un dilatado esfuerzo como funcionaria de la iniciativa “Pequeñas donaciones”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), financiado por GEF.

El libro habla contra el extractivismo. Pero ¿a favor de qué?

A favor de una vida que busque volver a relacionarse con la naturaleza, que considere y reconozca que, sobre todo, vivimos en Ecuador, un país megadiverso, pluricultural. Eso tiene muchas implicaciones con relación a cómo nos vinculamos con los territorios, cómo nos vinculamos con los pueblos y nacionalidades indígenas. El extractivismo irrumpe con esa propuesta.

¿El extractivismo es la mayor agresión contra la Amazonía?

Creo que, de alguna manera, sí lo es. El extractivismo tiene muchas caras. Empieza con un proceso de deforestación avanzada. Luego, la ampliación de vías genera ya un proceso de colonización. Una vez que se empieza con la actividad extractiva, todo lo que implica la contaminación de ríos, la contaminación de suelos, la misma descomposición social que hay en los centros poblados, la contaminación social. Ese cambio de vida y ese cambio del entorno es totalmente visible.

¿Cree que la lucha por el medio ambiente en Ecuador avanza a pesar del Estado?

Definitivamente es a pesar del Estado. La población es la que mueve porque, justamente, esa falta de presencia del Estado y esa falta de garantía del cumplimiento de los derechos hace que la población se organice, reivindique sus derechos y exija que la Constitución se cumpla.

¿La defensa del medio ambiente en Ecuador tiene futuro?

Yo creo que definitivamente tiene futuro. Creo que la sociedad ecuatoriana es cada vez más ecologista, a pesar de estas contradicciones del extractivismo que nos presiona.

 La falta de comprensión oficial de este fenómeno, ¿es un muro que no se puede superar?

En el programa de “Pequeñas donaciones” el objetivo fue apoyar a organizaciones campesinas y pueblos y nacionalidades indígenas que estaban comprometidos con la conservación de su territorio. En la mayoría de los casos, eso implicaba la defensa del territorio, amenazados justamente por estas actividades extractivas.

¿Es muy grande la brecha entre los recursos disponibles y los que realmente se necesita para protección de la Amazonía?

Definitivamente, se necesita muchísimo más porque estamos hablando de problemas estructurales vinculados con la pobreza. Las comunidades no cuentan con servicios adecuados de salud, educación, vialidad.

¿Se podría afirmar que se hace responsables a las comunidades amazónicas de la protección de sus territorios, pero no se les da las herramientas para hacerlo?

En este punto y a esta hora las organizaciones comunitarias, las organizaciones indígenas y campesinas, viven una “situación de 911”. Están acosadas por la agroindustria, el petróleo desde hace 53 años y, actualmente, por la minería, no solo ilegal, sino por la legal también.

¿Lo comunitario es una línea de defensa contra los negocios ilegales?

Claro, pero estamos hablando de una pelea de David contra Goliat. Toda la energía de las organizaciones comunitarias, en lugar de buscar el buen vivir, en lugar de buscar un bienestar, se va en defender sus territorios y en enfrentar a las grandes compañías.

Sobre este y otros temas hay polarización. ¿Quiere decir oposición radical?

No, quiere decir no reconocer al otro, y en ese no reconocimiento cada vez nos vamos distanciando más. En lugar de encontrar puntos de convergencia, cada vez creemos que esos mundos están más distantes y que no tenemos mecanismos de entendimiento. Si bien estamos tratando de trabajar durante casi 20 años en propuestas de interculturalidad, esa interculturalidad cada vez se distancia más.

¿No tenemos mecanismos o nos negamos a creer que existen?

Existen mecanismos. La misma Constitución reconoce que somos un país pluricultural, pero las formas de vida que se van dando, las propuestas políticas de relacionarnos entre nosotros y de relacionarnos con la naturaleza, van determinando estos distanciamientos.

¿Se sigue haciendo política para la Amazonía desde escritorios que están en Quito?

Así es. Muchas propuestas de trabajo en territorio parten de imposiciones. Creo que tener esa mediación pedagógica y las herramientas adecuadas permite reconocer y captar esa información, ese es el desafío permanente.

¿Una mayor identificación de los ciudadanos de las urbes con respecto a la Amazonía podría ayudar?

Uno defiende lo que ama y lo que conoce. En este país, cuando tienes la posibilidad de vincularte con la naturaleza te enamoras de ella. A mí sí me parece que, en términos de sensibilización, en términos pedagógicos, el vínculo con la naturaleza es tremendamente potente y genera una empatía muy fuerte en términos de futuro.

¿Ha sentido que gastó mucho tiempo parta obtener muy pocos resultados?

Gasté bastante tiempo y sí vi muchos resultados, afortunadamente. Creo que uno de los resultados más grandes es que casi todas las organizaciones comunitarias con las que trabajé han logrado defender su territorio, y eso es lo más importante. Saber que ese número de hectáreas que nos planteamos en un inicio todavía se conservan ya me parecía que era un logro súper importante.

'Creo que uno de los resultados más grandes es que casi todas las organizaciones comunitarias con las que trabajé han logrado defender su territorio, y eso es lo más importante': Anamaría Varea