'Investigamos desde la Amazonía para responder a las necesidades del país'
La Rectora de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, María Victoria Reyes, detalla el crecimiento de la institución y su aporte al desarrollo local y regional
La Universidad Regional Amazónica Ikiam es una institución pública de educación superior ubicada en la provincia de Napo, a pocos kilómetros de la ciudad de Tena, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana.
Abrió sus puertas en 2014 y está localizada en la Reserva Biológica Colonso-Chalupas. En medio de un 'laboratorio vivo', la propuesta académica de Ikiam está orientada a la investigación científica, la conservación de la biodiversidad y la generación de conocimiento desde el territorio.
En esta entrevista con Youtopía Ecuador, su Rectora, la Dra. María Victoria Reyes, hace un balance del crecimiento de Ikiam, su modelo académico, su relación con las comunidades y los desafíos que enfrenta para aportar al desarrollo sostenible de la Amazonía y del país.

¿Cómo describe el trabajo académico de la Universidad Regional Amazónica Ikiam en estos 11 años?
La Universidad Ikiam cumple 11 años desde que abrió sus puertas aquí, en la provincia de Napo, con 150 estudiantes y cuatro carreras de grado.
Ese fue el punto de partida. Hoy la universidad ha crecido de manera sostenida: contamos con 10 carreras de grado, de las cuales nueve son propias de Ikiam y una es compartida con la Universidad Nacional de Educación y Yachay Tech.
Además, tenemos siete programas de maestría vigentes y una población estudiantil que bordea los 2.000 estudiantes. Este crecimiento ha sido progresivo y responde a una planificación pensada en el largo plazo.
¿Qué representan estas cifras para la institución?
Estas cifras no representan únicamente números, sino un proceso de consolidación institucional. Son el resultado de un trabajo que se ha construido año tras año.
En los últimos cuatro años hemos logrado afianzar la confianza de la población, no solo de la provincia de Napo sino de todo el país.
Al ser una universidad pública, Ikiam recibe estudiantes de todas las regiones del Ecuador, incluso del área insular, lo que nos ha llevado a pensar en carreras que no respondan únicamente a la realidad local, sino a las necesidades del país.
¿Cuál ha sido el aporte de Ikiam en investigación científica?
La universidad ha crecido de manera notable en investigación. Actualmente inyectamos más del 6% anual de nuestro presupuesto, aproximadamente un millón de dólares, en equipamiento, insumos, reactivos y otros implementos necesarios para el trabajo científico. Ese esfuerzo se traduce en más de 600 artículos científicos publicados en bases indexadas.
El 2025 ha sido uno de los mejores años para Ikiam. Hemos superado los 100 artículos en Scopus y Web of Science (WoS), lo que nos ha permitido ingresar a rankings internacionales como Times Higher Education y GreenMetric.
Desde hace algún tiempo soñábamos con ver el logo de Ikiam en estos espacios y hoy es una realidad. Esto confirma que la investigación es visible no solo en el país sino a nivel internacional, como resultado del trabajo colaborativo de docentes y estudiantes, así como de los programas de movilidad académica.
“La investigación científica de Ikiam es visible no solo en el país sino a nivel internacional”.
¿Cuál es la situación de la vinculación con la comunidad?
La vinculación es un eje que no hemos descuidado. Como mujer amazónica, siento que hoy existe una relación directa con los pobladores del territorio.
No trabajamos únicamente con pueblos y nacionalidades, sino también con el sector público, los emprendedores, el sector privado.
La universidad está respondiendo a problemáticas concretas del territorio amazónico, a través de un trabajo articulado y cercano con la comunidad.
¿Cómo influye el entorno de la Reserva Biológica Colonso Chalupas en el modelo pedagógico de Ikiam?
Ikiam se encuentra en un entorno único. Es una universidad no tradicional, y eso se refleja desde sus carreras, que no se repiten en otras instituciones del país y que, en muchos casos, se adelantan a los desafíos globales.
Estamos en una provincia con cinco áreas protegidas y un campus de 260 hectáreas que combina bosque primario y secundario, ubicado a pocos kilómetros de Tena y vinculado a la Reserva Biológica Colonso Chalupas, que supera las 96.000 hectáreas.
Este contexto convierte al territorio en un laboratorio vivo. Nuestras aulas no son cuatro paredes. La enseñanza se basa en la investigación y el trabajo de campo.
Nuestros estudiantes aprenden directamente en el territorio, levantando información, desarrollando habilidades y generando resultados a partir de la experiencia directa en la Amazonía.
“Nuestras aulas no son cuatro paredes. Nuestros estudiantes aprenden directamente en el territorio”.
¿Qué ventajas genera este entorno de aprendizaje en los estudiantes?
En Ikiam entendemos que la educación superior no se trata de competir entre profesionales, sino de valorar el entorno en el que nos formamos y las habilidades que desarrollamos.
Muchos estudiantes se gradúan con artículos científicos publicados en bases indexadas y participan en programas de movilidad internacional, especialmente con universidades europeas. Incluso hemos tenido casos de estudiantes que han accedido a becas para programas doctorales fuera del país.
Por eso afirmamos que el estudiante en Ikiam se forma para contribuir como un agente de cambio a nivel territorial. No se forma únicamente para obtener un título profesional, sino para aportar al desarrollo del territorio donde vive.
Desde esa perspectiva, ¿hacia dónde se dirige la oferta académica de la universidad frente al cambio climático?
Algunas de nuestras carreras no siempre han sido comprendidas por ciertos sectores de la sociedad ecuatoriana.
Cuando hablo de carreras no entendidas me refiero a que, en un inicio, no se identifican campos ocupacionales inmediatos.
Como institución, hemos tenido que gestionar con diferentes entidades para que los perfiles profesionales de nuestros graduados sean reconocidos.
¿Por ejemplo, cuáles carreras?
Un ejemplo es la carrera de Hidrología. En el Ecuador no existe otra carrera de pregrado dedicada exclusivamente a este campo; generalmente se la concibe como una especialización de cuarto nivel vinculada a la Ingeniería Civil.
Desde Ikiam hemos trabajado para posicionar este perfil profesional en empresas e instituciones, logrando que nuestros graduados puedan ser considerados incluso para firmar estudios de impacto ambiental.
Ikiam cuenta con nueve carreras propias que abarcan áreas como el Estudio del Suelo, Geociencias, Agua, Hidrología, Biocomercio, Arquitectura Sostenible, Agroecología, Ecosistemas y Biotecnología.
En una segunda fase, iniciada en 2018, se incorporaron nuevas carreras y, desde hace dos años, se sumaron Medicina Veterinaria y Manejo de Vida Silvestre —la única en el país—, además de Electromecánica y Energías Renovables, que se desarrolla de manera compartida. Son carreras con nombres nuevos, pero altamente pertinentes, porque responden a necesidades reales del país.
A futuro, aspiramos contar con la aprobación de la carrera de Educación en Ciencias Experimentales, para fortalecer la formación docente en la Amazonía, y de Ingeniería Civil, con una malla curricular enfocada en sostenibilidad y en la realidad amazónica.
“El estudiante en Ikiam se forma para contribuir como un agente de cambio a nivel territorial”.
¿Qué tanto incide el cambio climático en el perfilamiento de las carreras en Ikiam?
Existe una articulación entre la formación de grado y la de posgrado. Ikiam no pretende masificar carreras.
Nuestros cupos son reducidos, generalmente de hasta 30 estudiantes por cohorte, y en ciertas carreras incluso menos, como Geociencias, donde no superamos los 20 cupos. Esto responde a la necesidad de garantizar una formación de calidad y una adecuada inserción laboral.
Nuestra proyección se orienta a seguir creciendo en carreras que respondan a estudios previos de necesidad país, pero también en programas de posgrado especializados, vinculados a problemáticas concretas del territorio amazónico y nacional.
¿Se ha identificado alguna carrera o programa específico para atender los impactos del cambio climático?
Un caso puntual es el de la minería en la provincia de Napo. La carrera de Geociencias aborda de manera transversal el enfoque de minería sostenible.
Además, estamos desarrollando estudios para la apertura de programas de cuarto nivel que profundicen en estas áreas.
También trabajamos en la maestría de Conservación y Biodiversidad, orientada al cuidado de cuencas hídricas, manejo de balnearios, protección de corredores biológicos y mitigación de conflictos entre fauna y sociedad.
En la zona del Colonso, por ejemplo, a través de cámaras trampa se ha identificado una pareja de jaguares, lo que nos obliga a pensar en estrategias de conservación y convivencia territorial.
En relación con los proyectos de investigación que se desarrollan en Ikiam, ¿existe algún eje temático predominante?
Durante muchos años, los proyectos de investigación dependían principalmente de la cooperación internacional y de recursos nacionales limitados. Desde hace tres años esta dinámica cambió. Desde la administración decidimos inyectar recursos propios a través de una convocatoria denominada Proyectos Ikiam.
Esta convocatoria se enfoca en proyectos que se desarrollan en la Reserva Colonso Chalupas y en los alrededores de la universidad, con el objetivo de aterrizar la investigación a lo que ocurre en nuestro entorno inmediato.
En promedio se ejecutan 10 proyectos por año, con condiciones claras: deben responder a necesidades geográficas específicas, articular a más de una carrera e integrar investigadores senior y junior.
En este enfoque, la universidad no puede investigar sola, debe hacerlo con el territorio, articulando esfuerzos con comunidades, instituciones y cooperación internacional.
Además de los proyectos propios, Ikiam desarrolla investigaciones con cooperación internacional.
Trabajamos con fondos de la cooperación española en temas de energía alternativa y con fondos italianos, en soberanía alimentaria y el denominado 'plato amazónico'.
Estas investigaciones se desarrollan de manera articulada con actores locales, con el objetivo de que los resultados sean apropiados por el territorio.
“La universidad no puede investigar sola, debe hacerlo con el territorio, articulando esfuerzos con comunidades, instituciones y cooperación internacional".
¿Existe algún proyecto emblemático que refleje la apuesta de Ikiam por la provincia de Napo?
Uno de los proyectos más representativos es el Geoparque Napo-Sumaco. Se trata de un proceso que tomó cerca de 10 años, iniciado como una idea y consolidado con el trabajo de docentes, estudiantes, gobiernos locales y comunidades.
En 2024, la Unesco reconoció este esfuerzo como el primer geoparque amazónico y el segundo del Ecuador. Actualmente, el desafío es sostener este reconocimiento y convertirlo en un modelo de gestión sostenible.

¿Cuál es el siguiente gran objetivo de la universidad con participación comunitaria?
Uno de nuestros sueños es lograr que el desayuno amazónico sea reconocido como política pública. La propuesta busca que la alimentación escolar en la Amazonía se sustente en productos locales como yuca, plátano y frutales propios de la región.
Este trabajo se desarrolla desde hace varios años junto a docentes de Agroecología y avanza en coordinación con el Ministerio de Educación.
¿Cómo puede Ikiam contribuir a transformar la matriz productiva del país?
El Ecuador cuenta con una amplia red de instituciones de educación superior, y la universidad está llamada a aportar a los cambios que necesita el territorio.
Desde Ikiam se han construido propuestas de innovación para el sistema de educación superior y se ha insistido en la necesidad de articular esfuerzos entre universidades.
En ese contexto, la bioeconomía debe ser la fuente mayoritaria de riqueza del país, aprovechando la biodiversidad y los ecosistemas del Ecuador como base para un desarrollo sostenible.
“La bioeconomía debe ser la fuente mayoritaria de riqueza del país, aprovechando la biodiversidad y los ecosistemas del Ecuador".
¿Cómo se asegura Ikiam de que los hallazgos científicos lleguen a los agricultores y emprendedores locales?
La vinculación con la sociedad es una función sustantiva de la universidad. Los resultados de investigación se divulgan a través de ferias, eventos públicos, charlas, participación en foros, redes sociales institucionales y el trabajo directo con las comunidades.
En 11 años de vida institucional, Ikiam ha ejecutado más de un centenar de proyectos de investigación y vinculación.
¿Cómo aborda Ikiam el enfoque de género?
Hablar de género implica reconocer la diversidad existente en la sociedad.
En Ikiam hay una mayor presencia de mujeres estudiantes, pero persisten brechas en términos de empleabilidad, especialmente en la Amazonía y entre pueblos y nacionalidades.
La universidad promueve el respeto, la interculturalidad y la igualdad de condiciones como parte de su formación integral.
¿Cuáles son los principales desafíos de la universidad hacia el futuro?
El principal desafío es sostener y consolidar una universidad pública joven que ha crecido de manera constante.
Ikiam proyecta ampliar su oferta académica con pertinencia territorial, fortalecer su infraestructura y laboratorios, y ampliar la inclusión de grupos históricamente excluidos en la Amazonía.
María Victoria Reyes Vargas. Ingeniera en Ecoturismo y Doctora en Ciencias Económicas, con más de 24 años de trayectoria profesional. Ha dedicado 22 años a la docencia e investigación en universidades nacionales e internacionales, tanto en pregrado como en posgrado. Su trabajo se ha enfocado en el turismo de naturaleza, rural y comunitario, y en el desarrollo de modelos de gestión y productos turísticos sostenibles. Actualmente es Rectora de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, además de docente titular en la Universidad Estatal Amazónica y docente invitada en programas doctorales internacionales. Su formación académica integra la gestión empresarial, el turismo y la innovación educativa, enfocada en el desarrollo sostenible de la Amazonía.

